Jaime Spak
Para Lampadia
Al momento de escribir estas líneas, seguimos conmocionados con la noticia de la captura del dictador venezolano Nicolas Maduro y su esposa.
Sin embrago quiero seguir opinando sobre lo que estará ocurriendo en los tres meses que faltan para las elecciones.
Es muy preocupante ver que en las encuestas quien esta primero por amplia mayoría, más del 50% de la población, son los que no saben por quién van a votar, o que votaran en blanco o viciaran su voto.
Hace 5 años este grupo llegaba a un 30%, sin embargo, solo el primero superaba el 10%.
Forsyth tenía 13%, Keiko 6%, Julio Guzmán 5%, Lezcano 4% y atrás Hernando de Soto.
Es decir, Castillo no aparecía por ningún lado.
Por ello es que los candidatos que lideran las encuestas Porky con 9%, Keiko con 6%, Carlos Álvarez con 5%, al igual que el hermano de Vizcarra, y luego una gran cantidad con 2 y 3 por ciento respectivamente, son cifras que cambiarán en los próximos meses.

Ni los de arriba se sientan ganadores ni los de abajo perdedores.
Esta elección con 37 candidatos, de los cuales esta semana se deberían de reducir a 36 pues Mario Vizcarra, no coloco en su hoja de vida que fue enjuiciado y sentenciado en octubre del 2005, cuando era presidente de CTAR Moquegua, por “peculado, falsedad genérica, y falsa declaración” a tres años de cárcel.
Ya tiene tres tachas que le impusieron y ya indico la presidenta del Tribunal Constitucional que este señor será retirado de la contienda.
En estos tres meses, nos espera una campaña muy desagradable, en donde las acusaciones y agravios será los grandes protagonistas.
Como nos gustaría escuchar a algún candidato que pueda salir de la manera más transparente y decirle a la población, “señores tengo deseos de cumplir con mi deber cívico de administrar el país y hacerlo crecer en X% para que confíen en mí”.
Y además indicarnos con quienes trabajara y cuál es su equipo técnico y sobre todo quienes son los miembros de su agrupación que estarán postulando al senado y a la cámara de diputados.
Me pregunto: ¿es mucho pedir?
Pero la mayoría de los candidatos irán por las puyas y los insultos, para ir desacreditando a sus rivales.
En el año 1985 cuando Alan García fue elegido presidente a la temprana edad de 36 años, uno de los méritos en su campaña fue nunca agraviar a sus contrincantes, sino más bien hablar bien de ellos.
No pretendo que eso ocurra esta vez, a pesar que más de un candidato podría ir por ese camino.
Pero repito, lo que vamos a ver son mentiras, promesas imposibles de cumplir y sobre todo mostrarse como gente decente cuando hay demasiados malandrines entre los candidatos.
Uno no desea que administre el país un hombre que se dice que hizo su fortuna de la educación y es el más inculto que conocemos, muy famoso por las frases como “una persona es feliz cuando logra la felicidad“ o “yo no vivo en Trujillo sino vivo en Perú“, “Dime con quién eres y te diré quién eres“.
No estoy haciendo escarnio de este señor, sino repitiendo frases dichas por él.
Acuérdense que este hombre es gobernador de La Libertad, la región más peligrosa del país, y no haya hecho nada por mejorar la seguridad en su región, pero pasea muy horondo en un automóvil Bentley de ciento de miles de dólares o se hace preparar una estatua de oro en la sede de su universidad.
Y ni decir del líder de Podemos que ha sido el impulsor de las leyes más populacheras de este congreso como el retiro de los fondos de las AFP, o de haber construido una fachada de madera de cinco pisos para que parezca que sus centros de estudio sean impresionantes.
Otro inculto haciendo dinero fácil con sus academias y universidades.
O el popular Popí que debe de estar en un estado mental complicado, para salir con una propaganda en las redes similar a las que nos tenía acostumbrada Susy Diaz.
Es decir, no importa que hablen bien o mal, lo importante es que hablen.
No puede salir a hacer el ridículo.
Por ello queridos amigos exijamos a los candidatos a que expresen de manera transparente sus planes gobierno.
No deseamos pésimos gobiernos, ya tuvimos suficiente con Castillo y Boluarte.
Los peruanos nos merecemos una persona y un equipo de nivel para poder llevarnos de nuevo por el camino del crecimiento.
No queremos seguir despidiendo en el aeropuerto a nuestros hijos y nietos, porque no ven futuro en el país.
Por el contrario, recibamos con los brazos abiertos a todos aquellos peruanos que deseen regresar para coadyuvar al desarrollo de nuestro maravilloso país.
Lampadia






