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Paulo Pantigoso  Velloso da Silveira

¿Observando lo que importa?

Por: Paulo Pantigoso Velloso da Silveira

Lima-Perú, 29/08/2017 a las 02:08pm. Por Paulo Pantigoso Velloso da Silveira

La evolución de los negocios está dejando de lado aspectos cruciales que la sociedad está exigiendo

Paulo Pantigoso, Country Managing Partner de EY Perú

PERSPECTIVAS.EY.COM

La gran mayoría de países enfrenta desafíos de cara al desarrollo sostenible mientras que, claramente, las economías emergentes sufren más aún. Esto se ve reflejado, en parte, por la falta de compromiso del empresariado (no todos, pero sí un porcentaje no menor), para la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). La verdad es que hoy en día varias empresas e instituciones obtienen galardones de Responsabilidad Social y de Clima Organizacional, preparan Memorias Anuales destacadas, entre otros, pero ¿realmente impactan como quisieran, o como todo lo que pudieran y, más aún, son consistentes de ello en el mediano y largo plazo? ¿Tienen, acaso, un plan de desarrollo sostenible?

Desde setiembre de 2015, los 193 países que conforman la Asamblea General de las Naciones Unidas (incluido el Perú), firmaron la Agenda 2030, la cual engloba 17 ODS. El liderazgo de este compromiso recae sobre el Gobierno, pero no es el único. Cada empresa –grande o pequeña- tiene un potencial de contribución al logro de los ODS, dependiendo de dónde se encuentre en el camino de garantizar la integración de la sostenibilidad en su estrategia o core del negocio. Para muchos puede sonar incómodo o “pesado”, pero el mercado no lo está pidiendo; lo está exigiendo.

LA SOSTENIBILIDAD ES SUMAMENTE ATRACTIVA

Para algunos, la sostenibilidad tiene un costo adicional, lo cual es equivocado pues debe ser vista como una inversión, dado que su retorno impactará más allá de unos estados financieros al ser un mercado de millonarias oportunidades. La sostenibilidad ofrece generar US$12 billones en oportunidades de mercado y 380 millones de puestos de trabajo a nivel mundial en los siguientes cuatro sistemas económicos: alimentos y agricultura, ciudades, energía y materiales, y salud y bienestar. Éstos representan alrededor del 60% de la economía real.

Podemos enfocarnos en diferentes industrias; por ejemplo, la economía circular. En el Perú, se generan más de 18 mil toneladas diarias de basura, ¿qué pasaría si éstas no terminaran en vertederos, sino que se recuperasen y reincorporasen como recursos?

 

El manejo de residuos es un desafío para la mayoría de países de Latinoamérica y emergentes del mundo. Existen casos de éxito que pueden ser replicados o tropicalizados según la realidad de cada país, pero qué tal si vemos a Suecia con su sistema “De desecho a energía” (WTE, por sus siglas en inglés), nación que recicla cerca del 99% de sus desechos e incluso se ve necesitada a importar basura de otros países para poder abastecer a sus 32 centros WTE, los cuales generan energía para más de 250,000 casas y calor para otras 800,000. En tanto, la empresa VolkerWessels (Holanda) se encuentra desarrollando el proyecto PlasticRoad, el cual consiste en la fabricación de pistas de plástico reciclado, disminuyendo también el uso de asfalto. Regionalmente, tenemos el caso de Conceptos Plásticos, una iniciativa colombiana que crea ladrillos de plástico reciclado para la construcción de viviendas.

En esta línea podemos analizar otras opciones, como la economía baja en emisiones de carbono. Ésta engloba aspectos relacionados con energía, desechos, procesos industriales, entre otros. Aquí también saltan oportunidades para alcanzar mayores eficiencias y sostenibilidad, reduciendo el consumo de energía y emisiones de CO2. Exponentes de ello son el uso de tecnología con la construcción de edificios bajo certificación LEED, el uso de vehículos eléctricos o incluso el uso de datos y geolocalización para la gestión de inventarios o rutas de reparto.

 

El acceso a los servicios también puede verse como otra oportunidad de innovación, desde el uso de las TICs para la teleducación o la telemedicina, hasta el desarrollo de Sistemas Fotovoltaicos Domiciliarios (SFD) para el consumo de energía autosostenible. Estos son algunos puntos que a gran escala buscan ser la base de ciudades sostenibles, sumados a temas de transporte, calidad de aire, energías verdes, gestión de residuos, entre otros. Hoy, más de la mitad de la población mundial (54.6% o 3,600 millones de habitantes) vive en ciudades, y se calcula que para el 2050 será el 70%.

Pero esos no son los únicos beneficios de la sostenibilidad; incluso impacta sobre el reclutamiento del mejor talento, -pues la “generación del milenio” (millennials) es conocida como la generación responsable, y buscarán eso en las empresas-, es un factor que tendrá un peso importante a la hora de elegir. En esta línea, se suman las mujeres como una mina de talento, y es que aún no ha sido aprovechado todo su potencial. El remover las barreras y obstáculos para su crecimiento será una de las satisfacciones más grandes, y los números lo dicen: 25% es la rentabilidad promedio anual de las empresas con directorios multigéneros, comparado con el 9% de directorios sin mujeres. Hoy solo queda pendiente la apuesta del privado por trabajar con miras al futuro de todos, las oportunidades están dadas; solo falta un poco más de voluntad.

 

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