Urpi Torrado
El Comercio, 5 de febrero del 2026
“Para los candidatos, el desafío no es solo convencer a quienes ya tienen una identidad, sino construir puentes con quienes se sienten ajenos”.
Esta semana, en el segmento Data con Datum de América Noticias se analizaron los perfiles de los votantes peruanos según su posición ideológica. Si bien muchos peruanos no tienen una comprensión clara de lo que significa ser de derecha, centro o izquierda, casi dos tercios de la población siente cercanía con alguna de estas alternativas. Es decir, aunque la ideología no siempre se entienda en términos doctrinarios, sí opera como una brújula emocional que orienta afinidades, rechazos y expectativas.
Entre quienes sí se definen, el 30,6% se ubica en la derecha, el 16,1% en la izquierda y el 18,8% en el centro. El 34,5% restante no se identifica con ninguna posición. Más allá del tamaño de cada grupo, lo relevante es comprender quiénes son y desde dónde miran la política. En un contexto de alta fragmentación y desconfianza, conocer estos perfiles puede ser una herramienta para construir mensajes más efectivos y de mayor impacto.
El votante de derecha es mayoritariamente urbano y se concentra con fuerza en Lima y Callao. Es ligeramente más masculino (el 55% son hombres) y tiene un peso importante de jóvenes adultos: el 39% tiene entre 18 y 34 años. Proviene sobre todo de sectores medios, con una presencia marcada en el nivel socioeconómico C. Aunque se informa a través de las redes sociales, es el segmento en el que la televisión sigue teniendo mayor incidencia en comparación con otros perfiles.
El elector de izquierda presenta un perfil distinto. Es mayoritariamente masculino (62%) y de mayor edad, con un peso significativo de adultos entre 45 y 70 años. Es, en su mayoría, urbano, pero menos concentrado en la capital: solo el 32% vive en Lima y Callao, con una fuerte presencia en el norte y en el sur del país. Socioeconómicamente se distribuye sobre todo en los sectores C y D, con una presencia relevante en los estratos más bajos. Ideológicamente predomina una izquierda moderada más que una radical.
El ciudadano de centro es, en cambio, el más joven: el 54% tiene entre 18 y 34 años. Aunque tiene una presencia importante en Lima y Callao, su distribución territorial es más equilibrada entre norte, sur y centro del país, lo que lo convierte en un elector transversal al territorio. Predomina en los sectores medios, especialmente en los niveles C y D, reflejando a una clase media emergente que busca estabilidad, oportunidades y movilidad social.
Finalmente, está el votante apolítico, aquel que no siente simpatía por ninguna posición. Es mayoritariamente femenino, de mayor edad y con mayor presencia en zonas rurales que en otros perfiles. Territorialmente es el más disperso, con fuerte presencia en el norte y en el sur. Socioeconómicamente registra muy baja presencia en los niveles altos, lo que refleja una base popular y vulnerable. Es el segmento más desconectado del proceso político: el 65% no ha pensado aún por quién votar y el 70% se siente poco o nada informado, aunque se expone principalmente a las redes sociales y la televisión. Se trata de un elector distante y desconfiado, que decide tarde y por estímulos coyunturales más que por identidad ideológica. Es, por ello, el grupo más impredecible y, en una elección cerrada, el más decisivo.
Este mapa revela que la política peruana no se juega solo entre derecha, centro e izquierda. Una parte sustantiva del electorado observa desde fuera, con cansancio y escepticismo. Para los candidatos, el desafío no es únicamente convencer a quienes ya tienen una identidad, sino construir puentes con quienes se sienten ajenos. El voto en el Perú tiene un fuerte componente emocional, entender a quién se le habla es tan importante como definir qué se quiere decir.






