Uri Landman
Para Lampadia
La semana pasada los medios de comunicación de nuestro país mencionaron de manera muy escueta la reunión que se llevó a cabo en la ciudad de Miami, Estados Unidos, en donde el presidente de ese país, Donal Trump, anunció la conformación de una alianza de 12 países americanos con el nombre de Escudo de las Américas.
Entre los presentes se encontraban Javier Milei, presidente de Argentina, Nayib Bukele, presidente de El Salvador, Antonio Kast, presidente electo de Chile, entre otros. En total estuvieron presentes 12 países con gobiernos afines a la visión política de Trump.
Desde nuestra perspectiva el gran ausente fue el presidente del Perú, quien había sido invitado por Trump, cuando el cargo lo ocupaba Jerí, pero fue des invitado cuando el Congreso nombró al comunista de Balcázar como nuestro nuevo presidente.
Según el mandatario estadounidense, esta alianza busca combatir a los carteles de la droga, el terrorismo en nuestro continente financiado por Irán y la creciente influencia de potencias extranjeras en la región, entiéndase China.
Este acuerdo contempla el uso de las fuerzas armadas de los diferentes países, con el apoyo logístico de los Estados Unidos, para combatir las pandillas, los carteles de la droga y el terrorismo. Además, ofrece transferencia tecnológica, inteligencia y fondos a los países que así lo requieran.
Al finalizar su discurso, Trump enumeró los cuatro objetivos principales que busca esta alianza:
- Demoler los carteles y organizaciones terroristas que operan en América.
- Combatir a estas organizaciones para privarlas de control territorial y recursos financieros.
- Entrenamiento por parte de las FFAA de Estados Unidos a sus pares americanos para potenciar su eficiencia.
- Creación de un frente contra la influencia extranjera maligna procedente de fuera del hemisferio occidental.
A raíz de la publicación de este acuerdo, han saltado hasta el techo los mal llamados “nacionalistas” o “defensores de la soberanía”. Según ellos, el “imperialismo yanqui” quiere convertir en colonias a los países signatarios de dicho acuerdo y que pronto tendrán tropas estadounidenses en su territorio, argumentos por demás absurdos.
Desde esta columna les pregunto por qué no alzaron su voz de protesta cuando Irán atacó Argentina en dos ocasiones, primero cuando atacó la Embajada de Israel en el año 1992 y luego la AMIA en el año 1994.
¿Acaso dijeron algo cuando Venezuela emitió durante años pasaportes de ese país a terroristas de Hezbolá?
¿Dijeron algo cuando Irán firmó con Bolivia un memorándum de entendimiento en julio de 2023 para contar con un acuerdo de cooperación en defensa y seguridad?
Es claro que Trump busca formar un frente político afín a su ideología para hacer frente a los regímenes de izquierda que todavía quedan en la región como Cuba, Brasil, Colombia o México.
Pero también busca extender un área de influencia económica en donde los países que respeten el libre mercado puedan hacer negocios con los Estados Unidos de una manera que sea beneficiosa para ambas partes.
El secretario de Estado, Marco Rubio, lo dijo de manera clara y sencilla:” Estos países tienen una gran población, mucho potencial y queremos ser sus socios.”
A menos de un mes que se lleven a cabo las elecciones en nuestro país, nos debemos preguntar ¿cuál de los candidatos llevaría al Perú a ser parte de esta alianza y quien nos convertiría en un paria?
Tomando en cuenta solamente los primeros cinco candidatos, si es que le creemos a las encuestas, tengo claro que Rafael López Aliga y Keiko Fujimori nos pueden hacer parte del equipo ganador, López Chau y Mario Vizcarra nos colocarían en el equipo perdedor junto a Colombia, Brasil y México y con Carlos Álvarez, la cuestión todavía no la tengo clara.
No estoy proponiendo que nos peleemos con China, quien es nuestro principal socio comercial, sin embargo, sí creo que las empresas chinas no siempre juegan según las reglas y que muchas veces buscan ciertas “ventajas” de burócratas que están dispuestos a hacerse de la vista gorda a cambio de beneficios económicos.
Nuestro país tiene que saber elegir en las próximas elecciones presidenciales. No podemos darnos el lujo de elegir personajes de izquierda como López Chau que ya demostró la mala utilización de los recursos públicos en beneficio propio, como en el caso de la Universidad Nacional de Ingeniería o que llame “luchador social” al delincuente terrorista del MRTA, Víctor Polay Campos.
Es muy fácil darse cuenta cuales son los países exitosos en el mundo: los que tienen una ideología de libre mercado y respeto a la libertad de expresión. Esos países No son de izquierda. Lampadia






