Uri Landman
Para Lampadia
En los últimos años se ha vuelto muy popular estar subscrito a una de las tantas aplicaciones de video como Netflix o Disney que nos permiten ver una película, una serie de acción o una telenovela de acuerdo a nuestro gusto y preferencia de horario.
Las elecciones presidenciales y congresales de nuestro país, que tendrán lugar en menos de tres semanas, bien podrían estar en la cartelera de cualquiera de estas plataformas.
En ellas, encontramos todos los ingredientes básicos para una serie de acción: tenemos violencia, muertes, sexo, corrupción, estafadores, justicieros y religión.
Debido a las reformas electorales impulsadas por los caviares durante el gobierno de Vizcarra, hoy en día tenemos un proceso con 36 candidatos para el sillón presidencial.
Ello no es casualidad. Ha sido diseñado de esta manera para restarle poder y legitimidad a los partidos políticos tradicionales y crear una crisis de representatividad en el electorado.
Los dos candidatos que pasen a segunda vuelta este 12 de abril, no tendrán más del 13 al 15% del voto cada uno de ellos.
De esta manera los caviares están sembrando la semilla del “no me representan”, para que luego, puedan crear el caos y el desgobierno buscando obtener el poder que nunca lograrían en una elección limpia y transparente.
Desde esta columna daré mi opinión sobre los candidatos por los que nunca votaría y que se encuentran en los ocho primeros lugares, si le creemos a las encuestas. No pretendo decirles por quién votar, pero si expresar mis motivos por los cuales ciertos candidatos nunca deberían llegar a Palacio de Gobierno.
Según la última encuesta de Datum los ocho primeros candidatos por intención de voto son:
Keiko Fujimori, Rafael López Aliaga, Alfonso López Chau, Carlos Álvarez, Jorge Nieto, César Acuña, Wolfgang Grozo y Ricardo Belmont.
Empezaré mi análisis de abajo para arriba.
Nunca votaría por el señor Ricardo Belmont en vista que no creo que tenga la capacidad para llevar adelante las políticas de estado necesarias para sacarnos de la crisis de inseguridad que estamos viviendo. Si bien fue alcalde de Lima hace 36 años, Belmont no ha sido parte de ninguna iniciativa política en los últimos 15 o 20 años que haya hecho algo bueno por el país, todo lo contrario. De lo poco que he escuchado sobre el señor Belmont en los últimos años, resalta una denuncia penal entablada por Philip Butters por ingresar de manera aparentemente ilegal y apropiarse de la señal de radio de su emisora y una sentencia por difamación en donde se le condenó a un año de pena privativa de la libertad suspendida.
No le conozco una ideología clara en cuanto a su visión de la economía, la educación, la libertad entre otros temas importantes. Mas pareciera que el exalcalde se juntara con quienes le ofrecen una ventana para sus ambiciones políticas como el partido Siempre Unidos, donde aceptó ser candidato presidencial en el año 2016, aunque finalmente renunció.
Otro de los candidatos por el que no votaría y quien se autodenomina “el outsider” de la política peruana, es el general en retiro Wolfgang Grozo del partido Integridad Democrática.
Este candidato que ni siquiera figuraba en las encuestas hace un mes, empezó a subir en las últimas dos semanas hasta llegar al 4% de intención de voto. El día de hoy, después de la información que ha salido a la luz sobre sus supuestas vinculaciones con Zamir Villaverde y el gobierno del golpista Castillo, su intención de voto se ha desplomado al 2%.
A raíz de una entrevista que dio Grozo en un medio de comunicación, aparecieron fotos en las cuales se le vinculaba al tristemente Zamir Villaverde, personaje involucrado en la trama de corrupción del gobierno de Castillo. Ante esta información, el señor Grozo no tuvo mejor idea que negar su amistad con Villaverde, afirmado que lo había visto solamente dos veces en su vida y que no eran “amigos”.
Villaverde a su vez, ha publicado una serie de fotos en las cuales se puede comprobar que la relación entre ambos data de varios años. Más grave todavía es el tema al ser publicados una serie de chats entre Grozo y Villaverde en el cual el primero le pide ser parte del círculo de confianza del gobierno de Castillo a través de su asesor Bruno Pacheco, para así obtener el nombramiento como ministro de Defensa, algo que absurdamente Grozo ahora niega.
Desde mi perspectiva la candidatura de Grozo corresponde a la estrategia de un grupo político para utilizarlo como “topo” y hacerlo parecer como una alternativa para los votantes de derecha y así restarle votos a Fujimori y a López Aliaga. Estoy seguro que en las próximas semanas su intención de voto regresará al renglón “otros” y será recordado solamente como una anécdota de estas elecciones.
Hasta aquí llegamos hoy con la serie “Elecciones 2026” y la próxima semana continuaremos con el siguiente episodio de nuestro análisis por cuál candidato NO votaría. Lampadia






