Ricardo León Dueñas
Expreso, 5 de febrero del 2026
[Gustavo Rodríguez fue el que hizo la campaña falsa por el limón en Tambo Grande, con la que se corto una importante inversión minera, que ahora ha devenido en una explotación ilegal, esclavista y contaminante de la misma zona]
Leo una entrevista que le hace la BBC al escritor peruano Gustavo Rodríguez con motivo de la publicación de su más reciente libro “Mamita”: una semblanza de su familia, el clasismo y el racismo. Rodríguez, quien fuera un destacado creativo publicitario, afirma, entre tantas frases tan polémicas como maniqueas e irreales, que el “Perú es una Sudáfrica de solapa donde el ‘apartheid’ se da de manera más sofisticada” (sic) o que el “Perú es una república en el papel y en las leyes, pero psicológicamente nos seguimos conduciendo como una colonia” (sic).
No sorprende para nada este tipo de frases provocadoras y vacías de contenido que pretenden encender la pradera de personajes que provienen de una casta intelectual progresista peruana obsesionada con el permanente conflicto social que, según ellos, arrastramos desde que fuimos “colonia”.
Estado que, por cierto, nunca ostentamos, pues de nuestro notable pasado prehispánico pasamos a ser un también muy importante virreinato, situación de privilegio que tenían ciertos territorios conquistados por el imperio español en el siglo XVI principalmente.
Tan no fuimos colonia, a diferencia de Norteamérica, que hubo un profundo mestizaje de toda índole: racial, cultural y religioso. Que algunos sigan repitiendo desfasados discursos anticolonialistas en pleno siglo XXI ya es un tema que merecería un análisis no solo histórico y sociológico, sino psicológico.
Además, ¿de qué colonia se habla? ¿No fue Francisca Pizarro Huaylas Yupanqui la primera mestiza que registra la historia en el Perú? ¿No fue ella hija del conquistador Francisco Pizarro y de Quispe Sisa, bautizada como Inés Huaylas Yupanqui, hija a su vez del inca Huayna Cápac? ¿No hubo en los trescientos años de virreinato un profundo mestizaje entre los europeos y los nativos, del cual la inmensa mayoría de peruanos descendemos, luego enriquecidos con muchas más etnias llegadas a nuestro país?… y a mucha honra, ¿no se desarrolló en el Perú virreinal las artes, la historia y demás ciencias sociales en los claustros universitarios de los primeros centros de estudios superiores del Nuevo Mundo?
En todo caso, bueno fuera que tales disquisiciones de orden histórico, antropológico y sociológico se debatieran en ese ámbito; sin embargo, nada de ello pasa. Se fuerzan tales conceptos al Perú de hoy día y se mezclan con lo político. Así, de pronto y de la nada, aparece ese trauma nacional que tienen Rodríguez y ciertos intelectuales con el fujimorismo… para variar, siempre presente en sus letanías (olvidándose muy convenientemente del origen minoritario y de reciente migración de su líder y fundador… muy lejos del “colonialismo blanco” de los españoles).
Y ahora, reforzado con la —según ellos— “matanza de indígenas” (sic) en la asonada de diciembre de 2022, cuando hordas vandálicas, azuzadas por el terrorismo, intentaron reponer al golpista José Pedro Castillo Terrones, un “preclaro” representante de lo autóctono, con apellidos tan nativos como los de los incas.
Lo literario distorsionando la historia para sacar provecho de lo político. Lamentable.






