José Ignacio de Romaña
Perú21, 19 de enero del 2026
«Esa es una clara evidencia de que el Perú crece, a pesar de los siete presidentes, los innumerables cambios de funcionarios, el retraso en la ejecución del presupuesto y todas las historias conocidas».
En cifras reales, eso significa avanzar a 32 km por hora promedio; es decir, un ciclista de media tabla llegaría antes y un ciclista élite tendría casi una hora de ventaja.
Pero la ruta es divertida, no solo porque estamos en campaña electoral y empiezan a aparecer los carteles de los totalmente desconocidos treinta y pico candidatos, sino por las razones detrás del tráfico que me sacan más de una sonrisa y presentan un reto que debería ser nacional.
Conté más de veinte bombonas de gas, camiones de concentrados mineros, una suma incontable de líneas de transporte de pasajeros, camiones de gaseosas, contenedores reefer y camiones de todo tipo de comercios.
Esa es una clara evidencia de que el Perú crece, a pesar de los siete presidentes, los innumerables cambios de funcionarios, el retraso en la ejecución del presupuesto y todas las historias conocidas.
¡El Perú crece!
PBI total estimado para 2025: US$300,000 millones, con un crecimiento de 3.3% respecto a 2024, una apreciación del sol frente al dólar de 3.75 a 3.35, RIN en récord histórico por encima de los US$90,000 millones y una inflación estimada entre 1.5% y 2.5%. Cifras preliminares pero sólidas.
El Perú crece, y el verdadero exponencial del crecimiento está, sobre todo, en ganar la confianza de los inversionistas internacionales: confianza en la solidez de nuestras instituciones, en la seguridad jurídica y en el respeto a las reglas de juego.
Con la confianza como punto de partida, para animar a inversionistas nacionales y extranjeros a invertir en nuestro país, tenemos 23 proyectos de irrigación para aumentar el área cultivable de la agroexportación en más de un millón de hectáreas. Un sector minero con más de US$60,000 millones en proyectos, esperando no correr la suerte de Conga o Tía María. Proyectos portuarios en el norte y en el sur, todo esto englobado en tratados de libre comercio con economías que representan más del 80% del PBI global y una reciente ley de Zonas Económicas Especiales (ZEE) lista para ser utilizada por industrias que den valor agregado a nuestras materias primas.
Pero si con 3.3% de crecimiento la carretera Panamericana, la principal vía del Perú, nos hace avanzar a 32 km/h, con esos proyectos el Perú podría crecer a tasas superiores al 10% de manera sostenida.
En otras palabras: ¡bicicletas para todos!
Y aquí está el punto. Sonrío porque el Perú crece, eso es extraordinario, pero tenemos urgencia de modernizar nuestra infraestructura, e invito a quienes creen en el potencial del Perú a abogar por un gran proyecto nacional de infraestructura, empezando por el TTT: un tren que vaya de Tumbes a Tacna; y el tren bioceánico, que destape las riquezas de nuestra Amazonía e integre los océanos, como en su momento lo hizo el Canal de Panamá.
Como ejemplo claro de los beneficios de esa infraestructura para destapar el crecimiento está el Puerto de Chancay, que en su primer año superó su presupuesto y, a la vez, el Puerto del Callao también creció a una tasa cercana al ¡¡10%!!
El Perú es una fábrica de proyectos, tiene todo el potencial para volar. Según el MEF, si el Perú creciera a 7%, se necesitarían 28 años para eliminar la pobreza; pero con todo ese potencial podemos crecer a más del 10% y, para que ello sea factible, necesitamos esa infraestructura ferroviaria. No solo eliminaríamos la pobreza económica en menor tiempo y lideraríamos nuevamente el crecimiento regional, sino que también contagiaríamos a nuestros países vecinos y les pondríamos, de una vez por todas, las verdaderas venas de integración a Sudamérica, y así hacer de ella un verdadero continente-nación hispanoamericano, un nuevo caso de éxito para el mundo ¡¡hecho en Perú!!






