Jaime de Althaus
El Comercio, 23 de marzo del 2026
“La izquierda no ceja en el empeño de hundir la economía y destruir el futuro del país y de todos los peruanos”.
Tenían razón Fuerza Popular y todos aquellos que advirtieron que cesar a José Jerí no solo era agravar aún más la inestabilidad sino abrir peligrosamente la puerta al caos, al desorden y al manejo electorero de las decisiones de gobierno. Que es lo que está ocurriendo.
La inestabilidad ya es de vértigo. Una presidenta del Consejo de Ministros que dura apenas 21 días, sustituida por un militar en retiro con cuestionamientos, que quizá tampoco dure, acompañado de diez ministros con investigaciones fiscales o condenas de diverso tipo.
Mas graves aún son las razones por las que Miralles salió: por oponerse a los 500 millones de soles para Petro-Perú y a un presupuesto que el presidente quería obsequiar al gobernador regional de Lambayeque, y porque quería observar las leyes recientemente aprobadas por el Congreso que regalan gratificaciones y CTS a los CAS y cédula viva a policías y militares, y también porque quería enviar al Tribunal Constitucional las demandas de inconstitucionalidad que había dejado listas el ex primer ministro Ernesto Álvarez contra las leyes 32461 y 31693 aprobadas por insistencia por el Congreso.
La salida de Miralles abre paso al desenfreno fiscal preelectoral y a la imposibilidad de empezar a buscar soluciones. Ese es el sentido de su salida. Por eso tuvo que renunciar también su ministro de Economía, que acababa de entrar. La bomba de tiempo fiscal estallará en el próximo gobierno, sin que a Renovación Popular, por ejemplo, le preocupe mucho.
Pero no es solo agregar más capas de beneficios clientelistas a los estatales sin meritocracia alguna, condenando al país a no poder reformar los pésimos servicios públicos, sino dejar abierto el barril sin fondo de Petro-Perú. Ya el presidente Balcázar lo dijo a este Diario: “Vamos a tomar una solución nacionalista peruana sobre Petro-Perú”. La “solución nacionalista” es el robo sin pudor ni contemplaciones a todos los peruanos para seguir manteniendo el delirio ideológico de una empresa estatal que le quita recursos a Beca 18 y a la lucha contra la criminalidad. Y significa abandonar el programa reestructurador que llevaba a cabo ProInversión orientado a introducir capital privado en algunas áreas, única forma de parar la sangría.
Como si fuera poco, la Comisión de Energía y Minas ha aprobado un proyecto de ley que erosiona las bases del sistema de concesiones mineras, destruyendo la gran palanca de desarrollo nacional que es la inversión minera. Partidos de izquierda quieren favorecer a sus clientelas de la minería informal e ilegal. Esperemos que no pase en el pleno, pero todo es posible en un Congreso que fue capaz de elegir a Balcázar, de Perú Libre, amigo de Cerrón, como presidente.
No contenta con haber arruinado el país y retrasado más de 30 años la historia del Perú luego de las estatizaciones de los años setenta y de haber colocado al Estado al borde de la desaparición con la hiperinflación y el avance de Sendero Luminoso, la izquierda no ceja en el empeño de hundir la economía y destruir el futuro del país y de todos los peruanos. Siempre encuentra los medios para hacerlo. Su creatividad para el mal es inagotable.






