Iván Arenas
Perú21, 27 de marzo del 2026
«Pero puede suceder lo siguiente: la izquierda puede dividir su voto, semejante a lo sucedido entre Goyo Santos y Veronika Mendoza en 2016. Con ello imposibilita la llegada de un zurdo a la segunda vuelta».
Hay un espacio para la sorpresa. Aún faltan semanas para las elecciones presidenciales y un día se convierte en un mes, por así decirlo. Una primera sorpresa ha sido la aparición del castillista Roberto Sánchez en el tercer lugar de una última encuesta. El hombre es tan mal candidato que ha debido de disfrazarse de un Pedro Castillo que tiene una “votación de venganza” latente. Atreverse a decir que Sánchez estará en una segunda vuelta es demasiado temerario, pero igual vale decirlo.
Curiosamente, es el norte rural y andino y no el sur el que prefiere a Sánchez. Una observación para tomar en cuenta. En el sur hay una “matanza” singular entre las izquierdas y los populismos.
Asimismo los recientes debates dejarán varias consecuencias. Una de ellas es la decisión de los electores. Hay varios candidatos que francamente se han enterrado y otros cuyas expectativas fueron más altas que el desempeño. López-Chau y Nieto han dejado una deuda inmensa y no han aprovechado el momento para colocarse en segunda vuelta. Habrá que esperar el nuevo round en los próximos días.
En la izquierda radical (más allá de la centro-izquierda), ni a Atencio ni al propio Sánchez le alcanzó el discurso ni la performance En cambio, a Valderrama del Apra le ha servido no solo para aglutinar el voto aprista, sino para crecer a costa de otros y las expectativas en su candidatura ya son distintas. Valderrama crecerá a costa de Nieto y Vizcarra, cuyas candidaturas de centro buscarán alternativas.
Es altamente probable que Keiko Fujimori pase a una segunda vuelta y por ello está en una situación muy cómoda. Espera incluso al propio Roberto Sánchez.
Pero puede suceder lo siguiente: la izquierda puede dividir su voto, semejante a lo sucedido entre Goyo Santos y Veronika Mendoza en 2016. Con ello imposibilita la llegada de un zurdo a la segunda vuelta. En la derecha, al no crecer nadie, López Aliaga entra por default mientras recupera el espacio perdido luego de tantas equivocaciones.
De momento, entonces habría una oportunidad para el APRA que aprovecharía el espacio no solo para crecer, sino además para fortalecer su presencia. El detalle es que Valderrama empezó a generar expectativas que serán revisadas el día que se enfrente con Olivera en el próximo debate.
Hay espacios aun para las sorpresas. Nadie, salvo Keiko puede estar tranquila en su posición porque López Aliaga se ha visto forzado a buscar otro tipo de elector en el inmenso porcentaje de indecisos. Pero el voto expectante está en el cerronismo. Nadie lo está midiendo porque se piensa que está débil debido a su trajín parlamentario, pero habrá que estar atentos.






