Iván Alonso
El Comercio, 16 de enero del 2026
“Los bancos centrales necesitan respaldar la moneda con activos que no cambien de valor abruptamente”.
En un año el precio del oro ha subido 70%. En el papel, el Banco Central de Reserva, que tiene, entre barras y monedas de colección, poco más de un millón de onzas, ha ganado US$2.000 millones con la subida, sin contar las ganancias de años anteriores. Algunos políticos y economistas han sugerido que compre más. Pero el BCR no ha comprado ni una sola onza en los últimos 20 años, por lo menos, pese a que el precio se ha multiplicado por ocho. Es poco probable que lo haga ahora.
El BCR no necesita comprar oro. Antiguamente, el oro era el respaldo de los billetes y monedas que los bancos emitían (antes inclusive de que existiera el BCR). En otras palabras, para poner soles en circulación, los bancos compraban oro. En el balance de cada banco había una cantidad de oro en el lado izquierdo y una cantidad equivalente de soles en el derecho. Así era, en esencia, como funcionaba el patrón oro.
Para bien o para mal, el mundo abandonó el patrón oro hace 90 años. Hoy los bancos centrales, que son los únicos autorizados a emitir moneda, no necesitan oro para respaldarla. Lo que hace el BCR para poner soles en circulación es –simplificando– comprar dólares, y con esos dólares compra bonos del tesoro norteamericano. Ese es el respaldo de nuestra moneda.
Pero, además de innecesario, sería imprudente que el BCR compre oro. Al precio de hoy, podría poner S/15.000 en circulación por cada onza, y después rezar para que no baje. Porque si el precio bajara, como eventualmente bajará, una parte de esos S/15.000 se quedaría sin respaldo. En la época del patrón oro eso no era un problema porque el precio estaba fijo (US$20.67 por onza antes de que Roosevelt comenzara a desmantelarlo). Hoy sí lo sería.
Los bancos centrales necesitan respaldar la moneda con activos que no cambien de valor abruptamente. Por eso sus inversiones consisten fundamentalmente en bonos del tesoro norteamericano y de otros gobiernos, que son inversiones de bajo riesgo y, por eso mismo, de baja rentabilidad. La rentabilidad no es ni debe ser una prioridad; la estabilidad, sí. El secreto del éxito de un banco central está en la cantidad y la calidad de los activos que compra. El BCR ha sido exitoso en estos últimos 20 años sin hacer inversiones especulativas en oro o en acciones, como también se ha propuesto. ¿Por qué debería cambiar?






