Expreso, 20 de febrero del 2026
Lo que nos enseña la historia, es que muchas veces en el Perú ocurre lo impensado. Cuando en el mundo y en la región, la izquierda retrocede desprestigiada por su incompetencia e incapacidad de resolver los problemas de sus poblaciones, y en el Perú habíamos logrado con un gran esfuerzo del bloque democrático en el Congreso destituir al golpista Pedro Castillo y enrumbar al Perú en la dirección del crecimiento económico, del desarrollo y reducción de pobreza, a través de alianzas que permitieron gobernabilidad frente a la irresponsabilidad e incompetencia de una izquierda corrupta, el desprestigiado bloque de izquierda en el Congreso nos impone un comunista como José María Balcazar. El Perú avanzó mucho en estos últimos años desde el caótico gobierno de Pedro Castillo que nos trajo fuga de capitales y de talento, pobreza, inflación y una parálisis económica. En los últimos dos años, las inversiones que se habían ejecutado años atrás, especialmente en infraestructura, minería y agricultura, desde los gobiernos de Fujimori y de García dieron frutos y permitieron aprovechar los altos precios internacionales de los metales y los tratados de libre comercio que el Perú había firmado años atrás. Llegamos al 2026 con una situación expectante, indicadores macroeconómicos inmejorables y la expectativa de unas elecciones entre candidatos que abrazaban la libertad de empresa y la economía de mercado. Ese sueño se truncó anoche con la destitución de Jeri y la elección, otra vez, de un comunista a la Presidencia de la República por las bancadas de izquierda, en un Congreso lleno de mocha sueldos y corruptos, y la complicidad irresponsable de Renovación Popular.
No podemos culpar de este desenlace a la izquierda que está en su juego, pero hay varios que actuaron irresponsablemente o se dejaron estar frente a la permanente amenaza de la izquierda. En primer lugar, los decadentes medios de comunicación que fueron implacables con Dina Boluarte y posteriormente José Jeri, ambos con defectos y acciones criticables, pero que no merecían destituciones express, violando la constitución y el espíritu democrático del debido proceso. En segundo lugar, la llamada sociedad civil, las élites intelectuales, sociales y económicas del país que se dejaron estar, bajando la guardia frente a la izquierda, con la complacencia que les generaba ver una región que se derechizaba y una economía peruana que se enrumbaba otra vez al crecimiento y desarrollo. Finalmente otro gran responsable es Rafael López Aliaga, que sabiendo la fragilidad de la alianza en el Congreso que había logrado dar gobernabilidad al país y respaldar a presidentes no comunistas como Boluarte y Jeri que tuvieron defectos pero también logros, no tuvo empacho en anteponer sus intereses políticos personales, sin medir las consecuencias de sus acciones sobre los intereses del Perú, y subirse al coche de la izquierda y los caviares para destituir a Jerí y terminar permitiendo que el Congreso nombre a un presidente de extrema izquierda.
El daño ya está hecho y lo que resta es controlar los daños para que el Perú no termine en la mano del comunismo en las próximas elecciones. Quedan poco más de 5 meses a este gobierno y será responsabilidad del Congreso, de los medios de comunicación sensatos, y de la sociedad civil que todos representamos, de hacer una marcación estricta al Gobierno, no permitiendo acciones que desestabilicen más al país, como intentar convocar a una constituyente para cambiar la Constitución, la liberación de delincuentes como los presidentes que tenemos en Barbadillo, o que intenten afectar el proceso electoral, o lo avanzado en la economía. La derecha deberá en sus plataformas electorales desenmascarar a la izquierda empobrecedora por lo que es y resaltar la superioridad moral, material y democrática de sus idearios y evitar ataques entre ellos. El enemigo está en él comunismo anacrónico y en la izquierda caviar que por más de 20 años ha manejado el país y ha impedido su desarrollo y que pretenden continuar haciéndolo.






