Fausto Salinas Lovón
Para Lampadia
En la recta final de la contienda electoral peruana, el panorama electoral se va perfilando. Quedan prácticamente 6 en disputa.

La punta tiene un empate entre las dos candidaturas de derecha que lleva a este sector a pensar en unas primarias de derecha, sin la izquierda en la segunda votación.
En el centro y la izquierda todavía creen que eso no es posible y no se resignan a pelear únicamente el pase de la valla electoral y su cupo parlamentario.
Cuatro candidaturas (Álvarez, López Chau, Sánchez y Nieto) buscan alcanzar sitio en la segunda vuelta, quitándose votos entre ellos o atrayendo a los indecisos.
Los debates podrán visibilizar nuevas figuras y reacomodarlas en el tablero, sin embargo, 15 minutos de exposición mediática difícilmente sustituyen, en tan solo dos semanas, meses de trabajo político, movilización, organización en bases, obras y compromisos políticos de mayor alcance.
Keiko Fujimori y Rafael López Aliaga, han consolidado electorados duros que resisten las críticas y el ataque de todos contra ellos.
Keiko, con inteligencia o experiencia, optó por no confrontar a su vecino. Este no entendió el mensaje y no se guardó las críticas, sin embargo, bajó el tono y entendió que la disputa no es con ella sino entre los indecisos y los votantes de otras candidaturas del sector.
Ambos candidatos, si pretenden mantener el liderazgo, deberían en primer lugar consolidar a sus propios bolsones electorales, en segundo lugar no confrontar entre ellos.
En tercer lugar deberían atraer a los votantes de Williams, Grozo, Chiabra, Belaúnde y Espá, apelando al voto útil de la derecha o por lo menos, abriendo el espacio al voto cruzado para que los votantes de esos partidos resignen su voto presidencial original y lo endosen a algunos de los punteros, conservando si es el caso sus preferencias parlamentarias.
Finalmente, debieran abrir espacio a los pequeños bolsones electorales que tienen Fernando Olivera o Ricardo Belmont, que no son candidaturas de izquierda. Son sumas difíciles de construir en la política, pero suman votos en un país que se construye con precarias mayorías.
López Chau pudo haber sido el bolo único de la izquierda y consolidar a ese sector para la segunda vuelta. Parece que no lo va a lograr.
Sánchez no lo permitió, partió las aguas de la izquierda nucleando detrás de sí al elector rural que cree en el relato del profesor destituido por la derecha racista y no en la evidencia del golpe de Estado del 7 de diciembre de 2022. Y sobre todo, no está dispuesto a perder su cuota parlamentaria que tanto negocio le ha reportado entre el 2021 y el 2026.
Nieto, que se ubica inteligentemente entre el centro y la izquierda, también le resta votos, complicando aún más las posibilidades de la izquierda y haciendo posible que se repita más bien el escenario del 2016, antes que el del 2021, donde toda la izquierda cerró filas detrás de Castillo y lo puso en la segunda vuelta.
En el centro, Álvarez y Nieto tienen las mayores posibilidades de ascenso. Uno en base a su manejo escénico que le sirvió de mucho en un país del espectáculo, donde 4 segundos de humor valen más que títulos universitarios o experiencia de gobierno.
El otro, Nieto, ex ministro de PPK y uno de los responsables del divorcio político del 2016 que hizo que la izquierda gobierne sin haber ganado las elecciones, va por las antípodas, con aire intelectual y parsimonia. Ambos necesitan duplicar su votación y que los de arriba no sumen. Una tarea posible, pero difícil y en la cual no hay espacio para los dos.
Por todo lo anterior, no es lejana la posibilidad de que el escenario 2016 se repita con dos candidatos de derecha disputando la presidencia.
No es un escenario descontado para irse a la playa y dejar el destino en otras manos.
Es una posibilidad que requiere algunos pasos más.
El votante de derecha tiene que dar ese paso, incluso a pesar de los liderazgos de turno.
Ese elector tendría que entender que la política antes que un juego de simpatías o afinidades de barrio, de club o de colegio, es un juego de cálculo, probabilidades y posibilidades donde no hay espacio para lo perfecto ni lo mejor, sino para lo que conviene y lo que es necesario para el país.
Lampadia






