Fausto Salinas Lovón
Para Lampadia
El centro político no gana elecciones desde el 2006 en que Alan García se colocó en medio del agente chavista Ollanta Humala y la candidata de derecha Lourdes Flores Nano, logrando llegar a la presidencia.

Desde ese resultado, la polarización ha dejado al centro político fuera de la segunda vuelta y posiblemente lo haga también en esta elección, por más razones que en las ocasiones anteriores.
La primera es que las enseñas o banderas centristas son numerosas, más que las que se encuentran en la izquierda y la derecha. Los partidos que se sitúan en el centro, son muchos, se reparten un mismo elector y se fagocitan entre ellas.
La segunda es que la idea misma de centro no está asociada en el imaginario del elector, al concepto de cambio, reforma, transformación o superación del statu quo, que es lo que exige una crisis política como la que vive el país. Al contrario, la idea de centro se asocia a la idea de transacción, acuerdo, acomodo o equidistancia, todo lo que asquea en este tiempo y es contrario de que hace falta.
La tercera razón y tal vez la más importante es que el centro actual no tiene figuras políticas de peso. No están personajes como Fernando Belaunde, Valentín Paniagua o Alberto Andrade. Ni siquiera hay Barnecheas en ese sector.
En el centro de este 2026, Carlos Álvarez se quedó en promesa. El rostro fruncido frente a la inseguridad no basta para proyectar soluciones.
Cesar Acuña y Pepe Luna, junto con sus marcas APP, PODEMOS y Somos Perú son la imagen más concreta de la componenda, la conveniencia, el acomodo, la repartija y el caos que vive la política presente. Hoy mismo son el sustento de un gobierno cuyos ministros se disuelven solos. La publicidad de Acuña con streemers e influencers jóvenes proyectan a un tío con billete pagando por compañía no a un presidente.
Lescano se fue más a la izquierda y compite otro bolsón electoral.
El APRA se disparó a los pies siguiendo la consigna de su interna.
Nieto quiere irrumpir con el apoyo de algunos despistados en redes, sin embargo, no es ni novedad, ni cambio. Agita redes, genera likes, pero llegar al poder requiere más pasos.
Los otros, que no superan el rubro otros, ya cuentan poco tiempo para irrumpir en este sector.
La polarización podría encoger el centro otra vez como en las elecciones del 2021.
Sin embargo, pese a ello, algunos de estos partidos de centro podrían obtener presencia parlamentaria y repetir el negocio del 2021 al 2026: venderse a quien más les dé, pedir ministerios, presupuestos y licitaciones a cambio de inclinar la balanza. “Aportar a la Gobernabilidad” le llamó “plata como cancha” a su forma de hacer negocios con la política durante 5 años.
Tal vez esa sea la principal razón por la cual el electorado esté manteniendo en la medianía a los partidos de centro y la explicación de por qué los descarte de este proceso a todos estos que apuestan solamente a mantener sus cuotas parlamentarias y su poder de negociación o de chantaje.
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