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Lima-Perú, 26/06/2020 a las 10:06am. por Carlos Gálvez Pinillos

Despistados

Socialistas y el IMC*

Carlos E. Gálvez Pinillos
Expresidente de la SNMPE
Para Lampadia

Acabo de tropezarme con un artículo que habla de la “esquizofrenia neoliberal”. Debo reconocer y compartir que la miopía es un serio problema, pero cuando esta es mental, es mucho más grave.

El autor indica que los “neoliberales” tienen como modelo un Estado débil, corrupto, clientelar e ineficiente y que no debiera sorprendernos el estilo de crecimiento con el 75% de informalidad. Y para redondear su mensaje, se queja de que se culpe de las ineficiencias y mal manejo de esta crisis del COVID-19 al presidente y su entorno.

Lo primero que debemos precisar es que, el neoliberalismo no busca un Estado débil, sino uno de tamaño adecuado, con músculo y consecuentemente eficiente. Este gracioso “sociólogo” me ha recordado a un amigo que, en el gimnasio, se preciaba de tener el mismo Índice de Masa Corporal (IMC) que un “muchachón” atlético, pero reconocía que, teniendo las mismas medidas que éste, las tenía en distinto lugar (la medida del pecho de ese muchacho, coincidía con la medida de cintura de mi amigo). Esa diferencia de Estado pequeño o grande, para los que no entiendan, es la diferencia de la que hablamos, un gordo mofletudo versus un atleta.

Cuenta el General Francisco Morales Bermúdez en su último libro, que en el primer gobierno de Belaunde, el Perú tenía 17 empresas públicas y cuando terminó el gobierno militar habían 170 y puntualiza que, la recaudación fiscal y el endeudamiento no era para solventar Educación, Salud y Justicia, sino el tremendo déficit y pérdidas de las 170 empresas del Estado. Está claro que él, en su condición de ministro de economía y finanzas durante casi siete años, lo sabía perfectamente. Entiendo que los socialistas añoran ser altos ejecutivos de esas empresas e instituciones que no les cuesta a ellos, ni les exige resultados, pero ¿a costa de los sufridos contribuyentes? ¿Quieren autos con chofer y viajes internacionales con pasajes en primera y hoteles cinco estrellas a costa del pueblo?


En lo que coincido con este “sociólogo” es que, tenemos una falla sistémica; pues en el primer gobierno de Belaunde teníamos 12 ministerios, durante el gobierno militar se incrementó a 17 y con la “ayuda” del gobierno nacionalista de OH, llegamos a 19 ministerios. A esto debemos agregar la carga de 25 gobiernos regionales burocráticos e ineficientes y 1870 (está leyendo bien) gobiernos municipales. Todos quieren decir algo respecto a una inversión, un proyecto, una operación, todos quieren “fiscalizar” y nadie crea valor en ninguna de sus actividades. Todo lo mencionado anteriormente, plagado de corrupción por donde se le mire. Esa fue la razón por la que se privatizó muchas de las empresas (lamentablemente faltaron Petroperú y SEDAPAL) a comienzos de los 90 y se dispuso la simplificación administrativa y de procesos en los ministerios, permitiendo el rápido y envidiado crecimiento económico de las últimas décadas.

Lamentablemente, la simplificación administrativa que redujo dramáticamente la corrupción pre-existente, en el tiempo, desde hace 20 años, se ha venido reconstruyendo. Debemos tener claro que la burocracia tiene “vida propia” y su propia dinámica, si no hay una autoridad política que se ocupe de que tal burocracia no crezca innecesariamente, esta se reproduce. Sí pues, es por eso que hemos llegado a esta maraña de instituciones y procesos burocráticos. No necesitas gobiernos de izquierda para generar un problema sistémico en el Estado, es suficiente que el gobierno “juegue al muertito”, para que los parásitos se reproduzcan y, como la hiedra, empiecen a trabar la máquina más eficiente, dilatando procesos, creando regulaciones, impuestos, tasas e innumerables cargas y multas que disparan en fuego cruzado, desde ministerios, organismos reguladores, supervisores, gobiernos regionales y municipales.

La burocracia y regulaciones han crecido de tal manera que está ahogando al aparato productivo y asfixiando a las empresas, impidiendo o postergando indefinidamente el desarrollo de proyectos y, por sí fuera poco, ahora esas entidades se enorgullecen de haber paralizado algunos proyectos.

Gracioso este “sociólogo” que se queja de las AFP con el argumento que más ganan ellas que los futuros pensionistas. No sabe este señor que, para quienes han sido constantes en sus aportaciones, el fondo acumulado al tiempo de jubilarse proviene; un tercio de sus aportes y dos tercios de las ganancias acumuladas por la administración del fondo previsional. Igualmente se queja de las medidas temporales en el agro que, se han convertido en eternas, sin reconocer que esa agricultura moderna ha florecido sin préstamos del banco agrario, ni de subsidios estatales. Quisiera que me muestren los casos del resto del agro peruano y demuestren si les ha sido posible, con estrictamente las mismas condiciones de las que goza el agro moderno, sustentarse y florecer.

Para completar la tarea, es necesario que un Estado pequeño, pero fuerte y eficiente, maneje adecuadamente el sistema de educación, debidamente regulado, potenciado académicamente y apoyado económicamente para manejar un nivel de excelencia, lejos de la influencia negativa del SUTEP y de otro lado, un transporte público manejado por privados, con metas de servicio y eficiencia, pero con el apoyo económico estatal para brindar servicio de excelencia con tarifas de alcance popular.

Lo antes descrito no es más que una Asociación Público Privada (APP), algo a lo que la izquierda le hace ascos, pero el problema no es la APP, el problema como todo en la vida es la calidad de gente que conduce y gestiona. Al igual que aquí, la condición básica o “eje central” para que un gobierno, burocracia o una empresa funcionen es tener gente capaz, con valores y vocación de servicio al país. ¡Debemos entenderlo!

Finalmente, debo compartir que, por observación de la realidad, cuando un socialista se queda sin argumentos, suelta que; “crecimiento no es lo mismo que desarrollo”. Suenan a chiste, pues cuando uno revisa la evolución de los índices de desarrollo humano (IDH), evaluados por organismos internacionales, aprecia un cambio muy positivo en el Perú y especialmente en zonas donde se ha desarrollado los proyectos que dieron lugar al criticado crecimiento.

Como dijimos, la gente es lo fundamental para que el país progrese, pero lamentablemente, en el Perú, hemos elegido mal todo el tiempo y hemos acumulado récord de autoridades y proyectos plagados de corrupción. A pesar de ellos y de los más de US$25,000’000,000 (lo escribo con todos sus números para que hagamos consciencia de su magnitud) gastados en proyectos innecesarios, pero promovidos por la izquierda, y que han postergado la inversión en infraestructura de salud y educación hoy reclamados, llegamos a acumular un Fondo de Estabilización Fiscal de más de US$9 mil millones y RIN de más de US$70 mil millones que ahora nos está permitiendo enfrentar esta crisis. Lampadia

*IMC (índice de masa corporal) = Peso en Kg/Estatura al cuadrado en mt.

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