Fausto Salinas Lovón
Para Lampadia
El fuego quema. La política también. El aprendiz de brujo no lo sabe. El aprendiz de político tampoco.

Rafael López Aliaga y su partido Renovación Popular han demostrado esta semana lo que algunos teníamos. Son sólo aprendices en el peligroso oficio de la política. Bebés de pecho a los cuales la astucia serrana de los Cerrón, la criollada de los Luna y el cinismo inagotable de los Acuña se han engullido en un sólo bocado.
Ellos son los responsables, no los únicos, del retorno del marxismo jurásico a Palacio de Gobierno con el octogenario doctor José María Balcázar.
Propiciar una censura presidencial en un contexto como el actual, a menos de dos meses de las elecciones generales y menos de cinco del cambio de gobierno, sin aquilatar el escenario trágico ( como él mismo lo califica ) al que se podía llegar, con el afán de aparecer como abanderados de la moral pública, no es una mera irresponsabilidad es una evidencia de que no saben de qué se trata la política y no están preparados para representar al electorado de derecha que busca antes que brutos y achorados, a políticos que sean alternativas viables y competentes.
No están en el juego para ser censores de la moral nacional. No están de candidatos a obispos o pastores. La moral tiene su espacio y no se exuda. Están haciendo política señores y esta, como lo aprendieron los obispos franceses desde la revolución francesa que los dejó al margen de la Ley y sin bienes, no es oficio de ingenuos, es oficio de demonios. Un elenco de intonsos y cándidos no es lo que buscamos para enfrentar la vileza de la política nacional. Nadie pide que nuestra derecha saque la chaveta y coaccione como los arriba mencionados, pero sí que dejen el babero.
Decir ahora, luego de que han hecho posible que un aliado de Vladimir Cerrón tome el poder en el país, que el “Pacto Mafioso controla el Congreso” es ofender la inteligencia de los votantes de derecha.
¿Ignoraban que la censura y la mesa directiva se eligen con votos y que los votos no alcanzaban?
¿Ignoraban que esa votación requería de los mismos de Somos Perú que quieren conservar ministerios, de los inefables Lunas y Acuñas que le dan su voto al diablo a cambio de poder y presupuesto?
¿Ignoraban que Fuerza Popular también juega su propio partido?
Si lo ignoraban es que no saben lo básico para el juego. Si no lo ignoraban su imprudencia es aún más descalificante.
En las elecciones de 2016 sólo 2.2 millones apostaron por las opciones marxistas anti-mercado.
El 2021 las opciones de izquierda consiguieron 4.1 millones.
Nada frente a un electorado de 25 millones y tampoco frente al electorado que asiste a votar y elige una de las opciones disponibles, que fue de 12.2 millones el 2016, 13.1 el 2020 en las elecciones complementarios y 12.5 millones el 2021.
Hay una gran mayoría de ciudadanos que busca una opción no marxista, promercado.
López Aliaga y su partido, dieron la muestra de que no tienen la talla para representar a ese sector. Lo abandonarán a su suerte cuando el dogma o el prejuicio lo exijan.
Seguramente Keiko Fujimori, cuyos partidarios advirtieron esta tragedia, recuperará sus posiciones en este sector de nuestra política; sin embargo, el antifujimorismo la hace otra vez el bolo menos viable en segunda vuelta. Chiabra nació muerto. Popy y Diez Canseco sólo hacen acto de presencia. Espá no levanta y Williams, por su ingreso tardío a la contienda tampoco. Belaúnde aunque se esfuerza, no nos convence de que no es Caviar.
Un escenario peligroso en el cual la derecha puede quedar fuera del juego, inclusive de la segunda vuelta.
Queda entonces que sea el elector de derecha el que tenga que tomar el protagonismo. Si Porky no da la talla y Keiko no es viable en segunda vuelta, será el propio elector el que identifique al llamado a portar sus banderas y jugar con habilidad este partido.
Espá, Williams y Belaúnde tienen el reto de mostrar que pueden ser la alternativa de la derecha si se sacuden. En el centro, donde abundan los candidatos, también pueden re perfilarse para buscar los votos de la derecha.
Al elector de derecha le toca identificar el candidato viable y migrar hacia él de manera orgánica, como lo hace la izquierda, en las semanas previas a la elección. De lo contrario, veremos este partido y los siguientes 5 años desde fuera del circo. Lampadia






