Fausto Salinas Lovón
Para Lampadia
A 4 semanas de las elecciones generales, el electorado se sigue ubicando. En la derecha la irrupción de los generales ya se divisó en las encuestas, con más resultados para uno que para otro y sin alterar la posición de los dos punteros que también vienen de la derecha. Los electores que NO SABEN, NO PRECISAN su preferencia siguen disminuyendo, ayudando a despejar el camino.

En la izquierda, como lo dijimos la semana pasada, López Chau, a pesar del esfuerzo de sus patrocinadores periodísticos e intelectuales, apenas llega al 6%, un resultado que de ser correcto sería muy pobre para la izquierda cuyo caudal es ciertamente mayor y que en la primera vuelta de las elecciones del 2021 obtuvo, sumando todas las enseñas de izquierda, el 21% del padrón electoral y el 38% de los votos válidos en la primera vuelta.
Quienes ya aparecen en el sector son Roberto Sánchez de Juntos por el Perú, ex ministro de Pedro Castillo y Yonhy Lescano de Cooperación Popular (que en este mismo mes hace 5 años lideraba las encuentras con más % que RLA). Ambos, en varios sondeos ya han superado el grupo “otros”, a diferencia de Ronald Atencio y Vladimir Cerrón que siguen en ese montón de candidaturas que no despegan.
Un dato a tener en cuenta es que el año 2021, a estas alturas del mes de marzo, el fenómeno Pedro Castillo ya fue detectado por las encuestas de IEP de marzo de 2021 (ignorado por los sondeos de IPSOS y otros), de manera que la irrupción de candidaturas tiene también sus límites: se da entre aquellos que a 4 semanas de la votación ya superan el rubro NN. El despegue de Atencio y de Cerrón, las dos candidaturas más radicales de la izquierda, resulta por lo tanto más difícil teniendo en cuenta los antecedentes electorales nacionales.
Lo cierto es que los candidatos que mencionamos, que irrumpen por la izquierda parecen estar creciendo del caudal de indecisos, del bolsón regular de la izquierda, sin afectar el caudal de López Chau, pero evitando que este crezca significativamente para llegar al techo del sector que es cercano al 20%.
¿Cuáles podrían ser las razones?
Si bien López Chau, acredita algunas de las credenciales necesarias para ser la ficha roja en esta elección: fue militante de Izquierda Unida el siglo pasado, elogió a Víctor Polay y Mao, ataca al Fujimorismo y quiere cambios en la Constitución del 93; tiene algunas otras credenciales que deben irritar a electores recalcitrantes de la izquierda, como por ejemplo su pasado aprista donde militó en los años 60, su autodefinición como social demócrata o social liberal, haber negado abiertamente ser comunista y su posición flexible respecto de la privatización de PetroPerú. Estas posiciones podrían estar explicando por qué López Chau no logra consolidar detrás de sí a todo el electorado de izquierda y por qué le genera dudas a muchos de ellos, sin lograr a cambio atraer al voto de centro, que lo ve como uno más de los candidatos del Foro de Sao Paulo y el Castro Chavismo.
Roberto Sánchez dejó el rubro otros poniéndose el sombrero de Pedro Castillo, desconociendo el golpe de estado de diciembre de 2022 y hablando de la libertad del golpista. Apuesta al bolsón electoral de Castillo y a que la izquierda deje de lado a López Chau, Lescano, Atencio y Cerrón por el encanto de su sombrero chotano prestado. Los malos resultados en su gestión como Ministro de Comercio Exterior durante el gobierno castillista y su rol en las componendas en el Congreso actual, del cual es parte, le pueden pasar factura y parar la vida.
Sin esa simbología izquierdista pero con ideas que suenan bien en ese sector como el cambio de la Constitución del 93, el control de precios de las medicinas, la lucha contra la mafia congresal, el mayor gasto social en educación y salud, la creación de universidades en cada pueblo para no irritar las reivindicaciones poblanas o la compra de un Satélite para otorgar el derecho humano al internet, Yony Lescano un cazurro puneño de izquierda, formado en Arequipa y en la Universidad de Chile, se abre paso para mostrar que hay opción a una izquierda no chavista, menos achorada, provinciana y astuta. Con ese discurso apunta también a captar votos en el centro y cosechar los que dejó Acción Popular. Sin embargo, a la hora que la izquierda se alinea por su opción viable como lo hizo el 2021, le puede pasar factura el hecho de que él no es un candidato “orgánico” de la izquierda peruana y que es el padre político de los “niños de Acción Popular”.
Lo cierto es que el elector de izquierda, ese que pese a las evidencias todavía cree en el Estado, en el gasto público, en la obra pública, en los subsidios, en los controles y en los bonos estatales, tiene un menú muy amplio y viene escogiendo. Por ahora sin un candidato único, dándole opciones por lo menos a tres de los que van por ese sector.
La semana que viene analizaremos lo que pasa en el Centro, donde están los partidos que están con Dios y con el Diablo, los que un día se alinean a la derecha y otro a Cerrón, los que dicen lo que el elector quiere escuchar y no lo que piensan.
Carlos Álvarez y César Acuña ¿podrán levantar del congelamiento en que se encuentran hace meses? Irrumpir a alguien en ese sector? Lampadia






