Fausto Salinas Lovón
Para Lampadia
Jerí ha caído políticamente. Tal vez se quede hasta el 28 de julio pero ya cayó. La banda presidencial le trajo el beneficio de la duda, un chifa fue suficiente para que lo pierda. El telón baja para Jerí pero no solamente para él, también para todo el elenco 21-26 de nuestra escena política peruana que lo llevo a Palacio.

El elector, como cualquier público que asiste a una función de cine o de teatro mala, pedirá una nueva función, una nueva película y otros actores. El público no puede intervenir en medio de la función y pedir correcciones. Solo puede rechiflar e intervenir al final de la función para pedir el cambio de actores y lo va a hacer en abril próximo.
Desde las elecciones 2020 (parlamentarias complementarias) y la elección general 2021 la función política peruana convoca a los peores actores. La función regional y municipal es otra lágrima, tarea de otro día.
La función nacional que viene el 2026 puede ser igualmente mala. Tal vez recordar lo que paso del 21 al 26 sirva para elegir mejor.
El año 21 se le dio el papel estelar a Pedro Castillo, un profesor sin luces, cuyo único mérito era ser tonto útil de un guionista político cínico y trasnochado: Vladimir Cerrón, que sigue marcándole la pauta a muchos de los actores de reparto de esta función.
Como actores protagónicos también estuvieron Bermejo, Bellido, Sánchez, Verónica Mendoza, Sigrid y muchos otros.
Como actores de soporte estuvieron Acuña, Pepe Luna, Somos Perú, los niños de Acción Popular y su tutor Lescano, que pidieron ministerios, sectores, presupuestos y directorios por su rol de soporte.
Cuando Castillo quiso correr el telón e imponer su función autoritaria, le toco asumir el segundo rol estelar a Dina Boluarte, cuyo único mérito fue haberse apartado del guion cerronista y armar su propia función con los actores de reparto.
Los otros actores protagónicos la acusaron de traición al guion original y pasaron a rechiflar desde el público.
Los actores de soporte se sacudieron un poco, se reacomodaron y también pasaron a apoyar a Dina.
Como ese apoyo no era suficiente, pidieron el apoyo de los actores de la derecha del escenario y tanto el fujimorismo como Renovación Popular y Avanza País, con discrepancias y puntos en las íes, soportaron a Dina para que no siga el guion original. La función de Dina no llegó a ser buena, pero no fue la tragedia que hubiera sido si Castillo seguía de protagonista.
Jerí era el capítulo final de esta mala función. Tenía que terminarla con prudencia y decoro. El decidió convertirse rápidamente en Epílogo.
El post escena nos dirá quien le prendió las luces, pero lo cierto es que la función está terminando para todos ellos.
El público retoma la palabra.
Tiene en sus manos no repetir esta escena.
Los actores que no participaron en la función 21-26 tienen la mejor opción.
El público buscará entre ellos.
Tocará a la crítica mostrar si varios de ellos son realmente nuevos o si van juntos a malas compañías y viejas mañas.
Lampadia






