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Lima-Per√ļ, 20/02/2019 a las 09:02am. por Lampadia

Explicando su razón de ser y propuesta para abordarlo

El socialismo de los Millennials

Hemos escrito numerosas veces acerca del fen√≥meno millennials (Ver Lampadia: Incluyendo a los millennials en los gobiernos, Los Millennials: una generaci√≥n que va a cambiar el mundo, entre otros) porque consideramos que es una generaci√≥n que puede aportar much√≠simo a la discusi√≥n de pol√≠tica p√ļblica dada su preocupaci√≥n por problem√°ticas ‚Äď el cambio clim√°tico, la desigualdad, la precarizaci√≥n del empleo, entre otras - que no eran abordadas por generaciones pasadas como los Baby Boomers o la Generaci√≥n X.

Sin embargo, como deja entrever The Economist en un reciente art√≠culo (ver l√≠neas abajo), el hecho que muestren un creciente inter√©s por estos problemas no quiere decir que sus propuestas de soluci√≥n sean necesariamente las √≥ptimas. Peor a√ļn, si es que - como sugieren una serie de encuestas y resultados de los recientes comicios electorales en EEUU y Europa - presentan una afinidad con el socialismo decimon√≥nico y con la izquierda pol√≠tica.

Veamos las propuestas provenientes de los principales partidos que han calado en las mentes de los millennials,  el Partido Dem√≥crata en EEUU y el Partido Laborista en el Reino Unido:

  • En relaci√≥n al problema de la desigualdad, al igual que la izquierda tradicional, abogan por una redistribuci√≥n de los ingresos desde los m√°s ricos a los m√°s pobres, adem√°s de endeudar ilimitadamente al Estado a bajas tasas de inter√©s, con el fin de financiar enormes d√©ficits fiscales.
  • En relaci√≥n al problema de la precarizaci√≥n del empleo, proponen una mayor participaci√≥n de los trabajadores en el accionariado de las empresas y por ende en sus utilidades.
  • En lo concerniente al cambio clim√°tico, sus propuestas giran en torno a una mayor planificaci√≥n central y a una expansi√≥n del gasto p√ļblico en energ√≠a verde.

Si un liberal cl√°sico analizara estas tres propuestas quedar√≠a aterrado por los perversos efectos - por dem√°s demostrados por la evidencia hist√≥rica ‚Äď que generan en la econom√≠a. Pero la pregunta relevante es: ¬ŅC√≥mo es posible que la generaci√≥n de los millennials ha podido ser seducida por las propuestas de un sistema que demostr√≥ ser inviable econ√≥mica y socialmente en aquel evento hist√≥rico de 1991, la ca√≠da del Muro de Berl√≠n?

Como indica The Economist, ‚ÄúEl socialismo de millennials tiene una refrescante disposici√≥n para desafiar el status quo. Pero al igual que el socialismo de anta√Īo, adolece de una fe en la incorruptibilidad de la acci√≥n colectiva y de una sospecha injustificada en el empuje individual. Los liberales deber√≠an oponerse‚ÄĚ.

Pero a esta teoría nosotros queremos complementarla con otra, que está íntimamente ligada al trabajo de los think tanks liberales y que, consideramos, fue determinante de este giro político en los millennials: La falta de difusión de los beneficios que generan los instrumentos de mercado, frente a alternativas socialistas.

En efecto, si uno analiza diagnóstico por diagnóstico que llevan a la recomendación de las políticas anteriormente mencionadas se dará cuenta que no solo están errados, sino que además esconden una profunda ignorancia acerca de la existencia de instrumentos de mercado que generan mejores resultados que las propuestas mencionadas por estos partidos:

  • La desigualdad, lejos de seguir creciendo exorbitantemente, ha ca√≠do en EEUU en el per√≠odo 1979-2014, no por redistribuci√≥n de ingresos, sino por crecimiento econ√≥mico (ver Lampadia: Cuidados en el manejo de cifras de pobreza).
  • La precarizaci√≥n del empleo no se combate con mayor protecci√≥n, sino con un marco laboral flexible, que pueda ser abordado tanto por las grandes como por peque√Īas empresas, incentivando la formalizaci√≥n.
  • Y en relaci√≥n al cambio clim√°tico, este no se combate aumentando el tama√Īo del Estado, sino dando los incentivos a empresas y consumidores a expandir el uso de las energ√≠as renovables en su d√≠a a d√≠a.

Si los l√≠deres pol√≠ticos y empresarios difundieran estas ideas a trav√©s de las redes sociales, herramienta informativa por excelencia de los millennials, podr√≠an generar un giro pol√≠tico en reverso en los j√≥venes, desde el socialismo al capitalismo. Esta es una tarea que en Lampadia hemos asumido con compromiso e insistimos que es la soluci√≥n para formar -en el mediano-largo plazo- una mejor clase pol√≠tica dirigente, tan venida a menos en los √ļltimos a√Īos en el Per√ļ.  Creemos firmemente que podemos lograrlo. Lampadia

La izquierda resurgente
Socialismo de millennials

Un nuevo tipo de doctrina de izquierda est√° emergiendo. No es la respuesta a los problemas del capitalismo.

The Economist
14 de febrero, 2019
Traducido y glosado por Lampadia

Despu√©s del colapso de la Uni√≥n Sovi√©tica en 1991, la competencia ideol√≥gica del siglo XX parec√≠a haber terminado. El capitalismo hab√≠a ganado y el socialismo se convirti√≥ en sin√≥nimo de fracaso econ√≥mico y opresi√≥n pol√≠tica. Cojeaba en reuniones marginales, estados fallidos y la turgente liturgia del Partido Comunista de China. Hoy, 30 a√Īos despu√©s, el socialismo vuelve a estar de moda. En EEUU, Alexandria Ocasio-Cortez, una congresista reci√©n elegida que se llama a s√≠ misma una socialista democr√°tica, se ha convertido en una sensaci√≥n aun cuando el campo creciente de candidatos presidenciales dem√≥cratas para el 2020 gira a la izquierda. En Gran Breta√Īa, Jeremy Corbyn, el l√≠der de l√≠nea dura del Partido Laborista, a√ļn pod√≠a ganar las llaves de 10 Downing Street.

El socialismo vuelve a aparecer porque ha formado una crítica incisiva de lo que ha ido mal en las sociedades occidentales.

Mientras que los políticos de la derecha han abandonado con demasiada frecuencia la batalla de las ideas y se han retirado hacia el chovinismo y la nostalgia, la izquierda se ha centrado en la desigualdad, el medio ambiente y la forma de otorgar poder a los ciudadanos en lugar de a las élites.

Sin embargo, aunque la izquierda renacida hace algunas cosas bien, su pesimismo sobre el mundo moderno va demasiado lejos. Sus políticas adolecen de ingenuidad en cuanto a presupuestos, burocracias y empresas.

La renovada vitalidad del socialismo es notable. En la d√©cada de 1990, los partidos de izquierda se desplazaron hacia el centro. Como l√≠deres de Gran Breta√Īa y Estados Unidos, Tony Blair y Bill Clinton afirmaron haber encontrado una "tercera v√≠a", una acomodaci√≥n entre el estado y el mercado. "Este es mi socialismo", declar√≥ Blair en 1994 mientras abol√≠a el compromiso del laborismo con la propiedad estatal de las empresas. Nadie fue enga√Īado, especialmente los socialistas.

La izquierda de hoy ve la tercera vía como un callejón sin salida. Muchos de los nuevos socialistas son millennials.

  • Un 51% de los estadounidenses de 18 a 29 a√Īos tienen una visi√≥n positiva del socialismo, dice Gallup.
  • En las primarias de 2016, m√°s j√≥venes votaron por Bernie Sanders que por Hillary Clinton y Donald Trump juntos.
  • Casi un tercio de los votantes franceses menores de 24 a√Īos en las elecciones presidenciales de 2017 votaron por el candidato de la izquierda dura.

Pero los millennials socialistas no tienen que ser jóvenes. Muchos de los fans más entusiastas de Corbyn son tan viejos como él.

No todos los objetivos socialistas de millennials son especialmente radicales. En Estados Unidos, una política es la atención médica universal, que es normal en otros lugares del mundo rico y deseable. Los radicales de la izquierda dicen que quieren preservar las ventajas de la economía de mercado. Y tanto en Europa como en EEUU, la izquierda es una coalición amplia y fluida, como suelen ser los movimientos con un fermento de ideas.

Sin embargo, hay temas comunes. Los socialistas de millennials piensan que la desigualdad se ha salido de control y que la econom√≠a est√° ama√Īada en favor de intereses creados. Creen que el p√ļblico anhela que el Estado redistribuya los ingresos y el poder para equilibrar las escalas. Piensan que la miop√≠a y el cabildeo han llevado a los gobiernos a ignorar la creciente probabilidad de una cat√°strofe clim√°tica. Y creen que las jerarqu√≠as que gobiernan la sociedad y la econom√≠a (reguladores, burocracias y empresas) ya no sirven a los intereses de la gente com√ļn y deben ser "democratizadas".

Algo de esto está fuera de discusión, incluida la maldición del cabildeo y el abandono del medio ambiente.

La desigualdad en Occidente se ha disparado en los √ļltimos 40 a√Īos. En Estados Unidos, el ingreso promedio del 1% superior ha aumentado en un 242%, aproximadamente seis veces m√°s que el aumento para los trabajadores medios. Pero la nueva izquierda tambi√©n tiene errores importantes en su diagn√≥stico, y tambi√©n la mayor√≠a de sus recetas.

Comencemos con el diagnóstico. Es erróneo pensar que la desigualdad debe seguir aumentando de manera inexorable.

  • La desigualdad de ingresos en Estados Unidos cay√≥ entre 2005 y 2015, despu√©s de ajustar los impuestos y las transferencias.
  • El ingreso mediano de los hogares aument√≥ un 10% en t√©rminos reales en los tres a√Īos hasta 2017.
  • Un factor com√ļn es que los empleos son precarios. Pero en 2017 hab√≠a 97 empleados tradicionales a tiempo completo por cada 100 estadounidenses de 25 a 54 a√Īos, en comparaci√≥n con solo 89 en 2005.
  • La mayor fuente de precariedad no es la falta de empleos fijos, sino el riesgo econ√≥mico de otra recesi√≥n.

Los socialistas de millennials tambi√©n diagnostican mal la opini√≥n p√ļblica. Tienen raz√≥n en que las personas sienten que han perdido el control sobre sus vidas y que las oportunidades se han debilitado. El p√ļblico tambi√©n resiente la desigualdad. Los impuestos sobre los ricos son m√°s populares que los impuestos sobre todos. No obstante, no existe un deseo generalizado de redistribuci√≥n radical. El apoyo de los estadounidenses a la redistribuci√≥n no es mayor que en 1990, y el pa√≠s recientemente eligi√≥ un multimillonario y prometedor recorte de impuestos a las empresas. Seg√ļn algunas medidas, los brit√°nicos est√°n m√°s tranquilos con los ricos que los estadounidenses.

Si el diagnóstico de la izquierda es demasiado pesimista, el verdadero problema radica en sus prescripciones, que son perversas y políticamente peligrosas.

  • Tomemos la pol√≠tica fiscal. Algunos en la izquierda venden el mito de que las grandes expansiones de los servicios gubernamentales pueden pagarse principalmente con impuestos m√°s altos para los ricos.
  • En realidad, a medida que las poblaciones envejecen, ser√° dif√≠cil mantener los servicios existentes sin aumentar los impuestos a las personas de ingresos medios.
  • Ocasio-Cortez ha flotado una tasa impositiva del 70% sobre los ingresos m√°s altos, pero una estimaci√≥n plausible coloca el ingreso adicional en solo $ 12 mil millones, o el 0.3% de la recaudaci√≥n total de impuestos.
  • Algunos radicales van m√°s all√° y apoyan la "teor√≠a monetaria moderna" que dice que los gobiernos pueden pedir prestado libremente para financiar nuevos gastos y mantener bajas las tasas de inter√©s.
  • Incluso si los gobiernos recientemente han podido obtener pr√©stamos m√°s de lo que muchos formuladores de pol√≠ticas esperaban, la noci√≥n de que los pr√©stamos ilimitados finalmente no alcanzan a una econom√≠a es una forma de charlataner√≠a.

La desconfianza de los mercados tambi√©n lleva a los socialistas de millennials a sacar conclusiones err√≥neas sobre el medio ambiente. Rechazan los impuestos al carbono neutrales a los ingresos como la mejor manera de estimular la innovaci√≥n del sector privado y combatir el cambio clim√°tico. Prefieren la planificaci√≥n central y el gasto p√ļblico masivo en energ√≠a verde.

La visión socialista de millennials de una economía "democratizada" difunde el poder regulatorio en lugar de concentrarlo. Eso tiene cierto atractivo para los localistas como este periódico, pero el localismo necesita transparencia y rendición de cuentas, no los comités fácilmente manipulados favorecidos por la izquierda británica. Si las empresas de servicios de agua de Inglaterra se renacionalizaran como pretende Corbyn, es poco probable que sean ejemplos brillantes de democracia local. En EEUU, también, el control local a menudo lleva a la captura. Sea testigo del poder de las juntas de concesión de licencias para bloquear a los forasteros de empleos o de Nimbys para detener los desarrollos de viviendas. La burocracia en cualquier nivel brinda oportunidades para que intereses especiales puedan capturar influencia. La delegación de poder más pura es a individuos en un mercado libre.

El impulso de democratizar se extiende a los negocios. La izquierda de millennials quiere más trabajadores en las juntas y, en el caso del laborismo, apoderarse de las acciones de las empresas y entregarlas a los trabajadores. Países como Alemania tienen una tradición de participación de los empleados. Pero el impulso de los socialistas por un mayor control de la empresa se basa en la sospecha de las fuerzas remotas desatadas por la globalización. Empoderar a los trabajadores para resistir el cambio osificaría la economía. Menos dinamismo es lo opuesto a lo que se necesita para la reactivación de la oportunidad económica.

En lugar de proteger a las empresas y los empleos del cambio, el estado debería garantizar que los mercados sean eficientes y que los trabajadores, y no los empleos, sean el foco de la política.

En lugar de obsesionarse con la redistribuci√≥n, los gobiernos har√≠an mejor en reducir la b√ļsqueda de rentas, mejorar la educaci√≥n e impulsar la competencia.

El cambio clim√°tico se puede combatir con una combinaci√≥n de instrumentos de mercado e inversi√≥n p√ļblica.

El socialismo de millennials tiene una refrescante disposici√≥n para desafiar el status quo. Pero al igual que el socialismo de anta√Īo, adolece de una fe en la incorruptibilidad de la acci√≥n colectiva y de una sospecha injustificada en el empuje individual. Los liberales deber√≠an oponerse. Lampadia

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