Fernando Cillóniz B.
CILLONIZ.PE
Ica, 6 de abril de 2026
Para Lampadia
Muchos criticamos a los presidentes de nuestro país. En realidad, últimamente hemos tenido a lo peor de lo peor en la casa de Pizarro: Balcázar, Jerí, Boluarte, Castillo, Sagasti, Vizcarra, Humala, Toledo… Ciertamente, indefendibles.
El Congreso de la República, ni se diga. Salvo muy contadas excepciones, cada congresista es peor que el otro.
Y qué decir de los gobernadores regionales y alcaldes provinciales y distritales… corrupción e ineptitud a más no poder.
– ¿Qué pasa en el Perú que todos sus presidentes terminan en la cárcel? – esa pregunta se hacen muchos periodistas – y personas, en general – de muchos países de todo el mundo. Ciertamente, les falta preguntar por qué tantos gobernadores regionales y alcaldes también están presos o procesados por corrupción.
Sin embargo, antes de preguntar por nuestras autoridades políticas corruptas, habría que preguntarnos también ¿cómo así llegaron al poder? ¿Quiénes los eligieron? Y la respuesta pura y dura es que nosotros los elegimos. Efectivamente, nosotros – los ciudadanos – somos los directamente responsables de haber elegido a autoridades tan corruptas e ineptas como las que tenemos.

A lo que quiero llegar es que debemos elegir mejor a nuestras autoridades políticas. Se nos vienen – este domingo – las elecciones generales 2026, y – casi simultáneamente – las elecciones regionales y municipales, también 2026. O sea, dos elecciones políticas al hilo. Entonces, primer rol ciudadano: elegir mejor.
Segundo rol ciudadano: hacer valer nuestros derechos civiles. Me refiero a que debemos denunciar con firmeza – y en altavoz – los chantajes y maltratos que recibimos frecuentemente de parte de algunos malos funcionarios del Estado. Incluso, debemos ser más firmes en denunciar a aquellos delincuentes que atentan contra nuestros derechos ciudadanos. Ejemplo:
Los malos médicos que abandonan los hospitales públicos en horario de trabajo para atender en sus clínicas privadas.
Los funcionarios municipales que chantajean a los empresarios con todo tipo de reglamentos y permisos absurdos.
Los vándalos que bloquean carreteras y apedrean a vehículos con niños que no tienen nada que ver en el asunto.
Las mafias de los brevetes que pululan por todas las dependencias del Ministerio de Transportes y Comunicaciones y las Direcciones Regionales de dicho sector.
Etc. etc. etc.
A ese respecto, soy de la opinión de que estamos siendo muy mansos… como ciudadanos.
Tercer rol ciudadano: evaluar y exigir buenos servicios públicos. Ejemplo:
Protestar por la falta de agua, limpieza pública, y seguridad ciudadana. Y viceversa; reconocer y destacar la labor de los buenos funcionarios públicos… que los hay, aunque muchos no lo quieran reconocer.
Sin embargo – a este respecto – no estamos haciendo ni lo uno ni lo otro. No protestamos por el clamoroso fracaso del Estado en cuanto a los servicios públicos que nos brinda tarde, mal y nunca. Y – lo que es peor – no estamos reconociendo y destacando la abnegada labor que nos brindan muchos excelentes funcionarios del Estado, quienes a pesar de sus precarias remuneraciones y pésimas condiciones de trabajo, hacen todo lo posible para atendernos con dignidad y eficiencia.
Recapitulemos… de atrás para adelante para cerrar con la clave para tener un mejor país y una mejor ciudadanía:
(1) Evaluar y exigir buenos servicios públicos.
(2) Hacer valer nuestros derechos ciudadanos. Y
(3) Elegir mejor.
Recordemos lo que dijo al respecto el gran escritor y periodista británico George Orwell (1903 – 1950) – Un pueblo que elige corruptos, impostores, ladrones, y traidores, no es víctima… es cómplice –.
Así que al que le caiga en guante, que se lo chante. Me refiero – por supuesto – a nosotros los peruanos… yo incluido. Lampadia






