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Lima-Perú, 20/10/2021 a las 08:10am. por Jaime de Althaus

Serios problemas de discernimiento

¿El Presidente Castillo auspicia la coca para el narcotráfico?

Jaime de Althaus
Para Lampadia

La designación de Ricardo Belmont como asesor presidencial, y más aun la de Luis Barranzuela como ministro del Interior, han terminado de prender todas las alarmas acerca de la capacidad de discernimiento del presidente Castillo.

Parecía que el presidente se encaminaba hacia la sensatez política cuando retiró del gabinete a Guido Bellido y a Luis Maraví, lo que entrañaba el valor agregado del fin del cogobierno con Vladimir Cerrón. Todas buenas noticias que hacían augurar el camino hacia una izquierda más racional.  

Pero las informaciones aparecidas en los últimos días revelan lo siguiente:

  • La salida de Bellido y Maraví fue conversada o planificada por el presidente Castillo junto con Guillermo Bermejo y Roger Najar, con quienes se reunió el día anterior al pedido de renuncia. El nuevo socio de Castillo ya no sería Cerrón, sino nada menos que Bermejo (quien, además, es el gran impulsor de las firmas para la asamblea constituyente). Por eso este congresista salió inmediatamente a decir que él sí le dará la confianza al nuevo gabinete.
  • Fue Bermejo quien propuso a Barranzuela para el ministerio del Interior. Castillo, Bermejo y Barranzuela habían estado juntos unos días antes en el congreso cocalero de Pichari, donde Barrenzuela arengó a no erradicar y Castillo anunció el apoyo del gobierno a la ley de la coca elaborada por Bermejo -que legaliza toda la producción- y que va a corregir las cosas en Enaco y Devida.
  • De lo anterior se desprende que el presidente Castillo apoya y promueve la política cocalera diseñada por Bermejo y los líderes cocaleros de la Confederación Nacional de Productores Agropecuarios de las Cuencas Cocaleras del Perú (CONPACCP). Ese plan pasa por la aprobación de una ley que llevaría a legalizar indirectamente la producción de cocaína. Sería muy grave que el presidente esté auspiciando un objetivo de esa naturaleza. Sin duda tipificaría como incapacidad moral permanente.

En efecto, si bien el proyecto de ley general de la hoja de coca elaborado por el congresista Bermejo y presentado por la CONPACCP, plantea que una de las finalidades de la ley es “Proteger a la hoja sagrada de la coca, de su utilización con fines ilícitos”, y como uno de sus objetivos “…fortalecer el Estado de Derecho en zonas de producción y reducir progresivamente los usos ilegales”, en la práctica las disposiciones específicas llevarían a legalizar toda la producción de coca existente.

Así, el artículo 8º establece:

Reconózcase a nivel nacional 18 cuencas y micro cuencas cocaleras de las vertientes oriental y occidental de los Andes, donde se produce la hoja de coca, bajo cualquier modalidad; estas cuencas cocaleras se ubican en:

Es decir, se reconocen todas las cuencas cocaleras existentes. Y se dispone que en ellas todos los productores de hoja de coca sean empadronados, y que podrán producir hasta una hectárea de coca. ¿Y quién acredita? Nada menos que la propia CONPACC. 

Artículo 9º Cantidad de producción Los productores de hoja de coca distribuidos en las cuencas cocaleras a nivel nacional, debidamente acreditados por sus organizaciones sociales representativas, serán empadronados, y podrán tener como límite máximo de producción una hectárea.

Artículo 10º.- Empadronamiento de productores de hoja de coca El Ministerio de Agricultura y Riego implementará un Registro de Productores de Hoja de Coca, previa acreditación de la CONPACCP, y emitirá una cédula de reconocimiento como productor empadronado con una vigencia de 10 años.

Es decir, se formaliza toda la producción de hoja de coca. Y en la medida en que el 90% de ella se convierte en insumo de la elaboración de clorhidrato de cocaína, pues lo que se hace es legalizar la producción para el narcotráfico.

Por lo demás, una hectárea por familia podría llevar a multiplicar varias veces la producción actual. Según Rubén Vargas, expresidente ejecutivo de Devida, alrededor de 500 mil familias cultivan en mayor o menor medida hoja de coca. En teoría podríamos llegar a ¡500 mil hectáreas! Ahora estamos en unas 70 mil.

¿El presidente Pedro Castillo es consciente de lo que está promoviendo? Lampadia

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