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Lima-Perú, 29/11/2021 a las 09:11am. por Pablo Bustamante Pardo

¿Qué hay para el Perú?

El diálogo pre-electoral de chile

Pablo Bustamante Pardo
Director de Lampadia

El espejo de la política chilena a semanas de la segunda vuelta, en la que compiten un izquierdista radical que apuesta por la refundación estatista del país, y un conservador que apuesta por relanzar a Chile hacia el crecimiento sostenido; es muy rico para nuestra coyuntura política, en la que, sin un liderazgo de oposición, la sociedad civil tiene que resistir los aprontes estatistas del caótico gobierno de Castillo, los ataques al sector privado y a la libertad individual, expresada en el acoso político a la prensa independiente.

Por ello compartimos la entrevista del diario El Mercurio de Chile a Rodrigo Vergara, uno de los expresidentes de su Banco Central.

“Cada problema tiene una solución: una empresa estatal (...) En el fondo, es una intervención constante del Estado que va a terminar ahogándonos”. Sobre el plan de Boric, el comunista.

Es impresionante la similitud de las propuestas de la izquierda extrema chilena y el plan de gobierno de Perú Libre. Es como si estos políticos hubieran agarrado un manual para imponer gobiernos de orientación continental (Cuba – Venezuela), más que gobiernos nacionales que respondan a las necesidades de sus poblaciones.

En el caso del Perú, es evidente que necesitamos un gobierno que reforme profundamente el Estado, que mejore la educación, la salud y las infraestructuras, y que cambie la estructura del Estado para eliminar la corrupción que ha tomado todos los niveles de gobierno.

En vez de ello, está destruyendo la base de crecimiento económico, la inversión privada (el 80%), así como por su capacidad de innovar y transformar nuestros recursos en riqueza y bienestar. 

Además de ello, el gobierno se está rodeando de personas incapaces para asumir esos retos, de personajes abiertamente corruptos y de gente ideologizada que está dando otro salto atrás en la educación pública.

Sigamos la experiencia y debates en Chile, para empoderar a los débiles líderes de nuestra sociedad civil. 

 

“Yo no me pierdo. En segunda vuelta voy a votar por Kast”
Rodrigo Vergara, expresidente del Banco Central
El Mercurio
Azucena González
28 de noviembre, 2021

 

El economista dice que el programa de Kast es mucho más amigable con el crecimiento, la inversión, la productividad, y cree que es más fácil y creíble que se mueva al centro. Sobre el plan de Boric, es categórico: “Cada problema tiene una solución: una empresa estatal (...) En el fondo, es una intervención constante del Estado que va a terminar ahogándonos. Definitivamente creo que no es un programa para el Chile del siglo XXI”. 

Es mucho más fácil mejorar y arreglar el programa de Kast que en el caso de Boric. Hay mucha cosa ideológica, propia de la izquierda más extrema, y en particular del PC y sectores del FA. Los distintos impuestos que se han propuesto son parte fundamental del programa de Boric. Puede moderarlo, sí y en el discurso también, y bienvenido sea. Pero creo que a él se le hace mucho más difícil ese movimiento hacia al centro que lo que se le hace a Kast”.

Rodrigo Vergara, expresidente del Banco Central, se declara un liberal de centroderecha. No milita en ningún partido político, votó Apruebo en el reciente plebiscito que dio paso a la Convención Constituyente, e incluso mucho antes, en el plebiscito de 1988, aunque no votó —estaba estudiando fuera de Chile—, dice que celebró el triunfo del No. “Fui del No”, explica. También se declara a favor del matrimonio igualitario, y revela que su opción presidencial en primera vuelta era otra.

Pero hoy no tiene dudas. “Voy a votar por Kast”, plantea el economista, también investigador sénior del CEP. En esta entrevista, y dejando en claro que no es vocero de Kast —revela que solo ha recibido “consultas informales” de ese comando—, entrega sus opiniones y desmenuza ambos proyectos presidenciales en lo económico.

—¿Cuál es su balance del resultado de la primera vuelta? ¿Es más tranquilizador para Chile?

“Definitivamente sí. Para Chile son buenos porque muestran un mayor equilibrio. Con los resultados de las elecciones anteriores —que habían sido muy favorables para la izquierda, y en particular para la extrema izquierda— había surgido una cierta arrogancia en este grupo que se sentía dueño de la verdad, depositario de los anhelos de la sociedad, del pueblo chileno. Y esto deja claro que no es así. Todo es mucho más matizado. Restablece el equilibrio. Existía el temor —y eso podía ser muy negativo para la economía— de que este grupo bastante extremo de izquierda tuviera una hegemonía en el Congreso, eventualmente en el Ejecutivo, en la Convención, y termináramos con un programa y con una Constitución que simplemente no fueran representativos de Chile, que fueran demasiado de izquierda. Y que eso terminara dañando la economía y a los propios chilenos, que vieran limitadas sus posibilidades de desarrollo. Una cosa refundacional, maximalista, donde todo lo que sonara a gradualidad parecía como una traición y todo lo que se había hecho en el pasado era simplemente despreciado. La Convención es un poco reflejo de eso (ver recuadro). Esta cosa tan extrema que había se equilibra con el Congreso. Y en el Ejecutivo está por definirse. Todo eso debe llevarnos a reflexionar, particularmente a aquellos sectores que están proponiendo soluciones extremas, avasalladoras y arrogantes. Que se den cuenta de que son importantes los acuerdos que incluyan a una muy amplia mayoría de los chilenos”.

—¿Tiene resuelto a quién va a dar su apoyo en esta segunda vuelta?

“Yo no me pierdo un segundo. En segunda vuelta voy a votar por Kast. No podría darle mi apoyo a una coalición cuyo socio mayoritario es el Partido Comunista. Y además con un programa que es muy extremo, que creo que no le hace bien ni al país ni a la economía. Entiendo que está moderándose y me parece una muy buena noticia. Pero no tengo duda al respecto. Yo no voté en primera vuelta por Kast, pero no me pierdo ni un segundo en que en segunda vuelta sí voy a votar por él”.

—Pero usted tiene una visión mucho más liberal en todo sentido...

“Efectivamente tengo una visión más liberal que la que tiene Kast. Soy más liberal en lo valórico, pero soy muy respetuoso y eso es parte de ser liberal. Y lo he visto a él muy decidido en decir ‘estos son mis valores, pero si las instancias democráticas deciden otra cosa, voy a respetarlo'. Creo que hay mucha más intolerancia en los sectores de extrema izquierda. Aquellos que no piensan como ellos, sobre todo en materias valóricas, inmediatamente son considerados retrógrados. También he visto, en algunos, posiciones bastante extremas respecto a ciertos símbolos y tradiciones de Chile. Me impactó, por ejemplo, lo que pasó en la Convención cuando un coro de niños intentó cantar el himno nacional. Yo soy orgulloso de ser chileno y de los valores que hay en este país y siento que hay bastante más intolerancia en ese sector político. No en todos, pero por lo menos en algunos de los que son líderes, definitivamente en los socios mayoritarios de la coalición, los comunistas, cuyas credenciales en materia de libertad son bien cuestionables”.

—¿Uno de los mayores peligros es la influencia que pueda tener el PC?

“A mí el programa de Boric en general me parece bastante negativo para la economía. No le cuadran las cifras fiscales. Tiene un aumento de la carga tributaria enorme, un cierto sabor a proteccionismo, revisión de los tratados comerciales. Chile es un país pequeño y no puede darse ese lujo, hay que mantener la apertura. Si no, no sé hacia dónde podemos crecer. No me gusta la propuesta de pensiones. En el siglo XXI pensar que un sistema de reparto va a ser la solución para las pensiones me parece absolutamente iluso, poco sustento práctico. Moderaron, pero esto de los trabajadores en las empresas, hay un tema de derecho de propiedad y de incentivo a la inversión, no sé cómo van a incentivar la inversión con ese tipo de medidas. El tema laboral, negociación ramal. Cada problema tiene una solución: una empresa estatal y un Banco de Desarrollo para la cosa más global. En el fondo, es una intervención constante del Estado que va terminar ahogándonos. Definitivamente creo que no es un programa para el Chile del siglo XXI. Yo no juzgo intenciones. Parto de la base que tienen buenas intenciones y quieren lo mejor para Chile, pero la verdad es que creo que se equivocan al tomar posiciones tan extremas en algunos temas”.

—Pero el de Kast también tiene problemas.

“Creo que tiene bien claro los temas de desarrollo del país, énfasis en crecimiento, productividad, bienestar. Obviamente hay cosas que se tienen que afinar: el tema fiscal tiene que afinarse bastante. Pensar que se pueden producir rápidamente las bajas de impuestos que se están proponiendo es ilusorio. Así como creo que el aumento de ocho puntos de la carga tributaria de Boric, que en la práctica es bastante más que eso —porque si se incluye toda la reforma a la seguridad social sube considerablemente—, simplemente produciría un daño tremendo al país. En el caso de Kast hay que pensar en gradualidad, en cuándo se puede y ser más prudente respecto al posible crecimiento de la economía chilena”.

—Ambos candidatos están reacomodando sus programas, reescribiéndolos, moderándolos, incorporando a economistas más de centro. ¿Por qué no creerle a esa renovación que puede hacer Boric y sí a la de Kast?

“No es que no le crea, yo no juzgo intenciones. Simplemente es mucho más fácil mejorar y arreglar el programa de Kast, que en el caso de Boric. Hay mucha cosa ideológica, propia de la izquierda más extrema, y en particular del PC y sectores del FA. Los distintos impuestos que se han propuesto son parte fundamental del programa de Boric. Puede moderarlo, sí y en el discurso también, y bienvenido sea. Pero creo que a él se le hace mucho más difícil ese movimiento hacia al centro que lo que se le hace a Kast. Es más fácil para él moverse hacia el centro que a Boric, y es más creíble en mi opinión. En el programa de Kast hay más flexibilidad, los partidos están más dispuestos a cambiar y moderar, que en el caso de Boric. De hecho, en el caso de Kast los partidos están presionando por ello”.

—Si ganara Boric, ¿los agentes económicos deberían estar más tranquilos dada la necesidad de moderación post primera vuelta? ¿Es un escenario mejor que el que había hasta el sábado anterior?

“Creo que sí. Igual creo que no sería un buen escenario, pero obviamente da más tranquilidad respecto a qué se puede y qué no puede hacer en una próxima administración”.

—Usted dijo que Chile iba a transitar a un modelo socialdemócrata con un estado de bienestar más grande. ¿Cómo eso se hace compatible con la visión que tiene Kast?

“Eso no está en el programa de Kast, es una cosa evidente. No soy socialdemócrata, sino un liberal de centroderecha, pero mi punto es que creo inevitable que el gasto social vaya aumentando gradualmente en el futuro. La evidencia en el mundo capitalista es abrumadora. No obstante, me parece que lo del programa de Boric —no sé si llamarlo ingenuidad o extremo—, nos pretende llevar al otro extremo de una, con un costo para Chile que va a ser muy grande”.

Programa de Kast: “No creo que sea populista, ni poco serio, pero tiene algunas falencias”

—¿Cómo califica el programa que hoy tiene Kast? ¿Populista, poco serio?

“No creo que sea populista, ni poco serio, pero tiene algunas falencias. Por ejemplo, en mi opinión, el encuadre fiscal tiene que mejorarse. No da una baja fuerte y rápida de impuestos con el aumento del gasto social. Sería mucho más escéptico respecto a la posibilidad de bajar impuestos. Espero que en su nueva versión esa parte esté bastante más matizada. Entiendo que el nuevo equipo económico está en eso”.

—El programa propone muchas bajas, 10 puntos en la tasa corporativa, del 27% al 17%, la integración al 100%, impuesto cero en primera categoría para micro y pequeñas empresas; reducción del IVA del 19% a 17%, y la eliminación gradual de las contribuciones, herencia. ¿Todo eso debe desaparecer, considerando el contexto país?

“Desde el punto de vista fiscal, no cuadran con el aumento del gasto social. Gran parte va a tener que postergarse, graduarse y ver qué cosas adicionales se pueden hacer. Podría incluir la eliminación de ciertas exenciones. Es difícil bajar el IVA porque tiene una recaudación enorme. El impuesto a las empresas es más alto en Chile que en la mayoría de los países OCDE, entonces uno podría pensar en menores impuestos para las empresas, pero no de la magnitud en que está en el programa. Si quiere incentivar la inversión, evidentemente ahí hay una herramienta, pero tiene que compensarlo con alguna otra cosa. Yo he escrito sobre la posibilidad de hacer aumento en el impuesto en el ingreso a las personas, tener una pendiente más alta, de manera de recaudar más. Ahí Chile tiene una diferencia importante con los países OCDE. En el agregado, esa baja tan fuerte de impuestos no da. Y además no creo en la curva de Laffer, esto que se va a bajar el impuesto y va a ser tanta la actividad que la recaudación va a aumentar. No. Creo que si se bajan los impuestos, la recaudación baja, la evidencia lo muestra en todas partes”.

—En materia de crecimiento plantea crecer cinco puntos por año, ¿es realista?

“Es muy optimista. El crecimiento potencial de Chile se estima hoy día en torno a 2,5%. Sería extraordinario que lo lograra, pero desde el punto de vista del plan, del programa, es importante hacer supuestos que sean más concordantes con la realidad. Efectivamente tiene un programa mucho más amigable con el crecimiento, la inversión y la productividad, y por ello el crecimiento durante su período sería más alto que en el que tendría Boric. Aun así, alcanzar el 5% sería algo excepcional. De hecho lo que se viene en materia económica hacia adelante es bastante difícil”.

—En pensiones, Kast se asienta totalmente en la capitalización individual y va por la vía de mejorar las pensiones con ingresos generales. ¿Debiera conceder puntos de cotización como componente solidario? ¿Se ve irreal perseverar en una reforma sin ello si ya ni siquiera la de este gobierno ha logrado ver la luz?

“Tiene que ser realista en la factibilidad política, pero lo importante en pensiones es afirmar el pilar de ahorro individual. Me parece bien lo que está planteando: pilar de ahorro individual, más solidaridad. Si después hay que cambiar un poco las proporciones, está bien, pero la parte contributiva de ahorro individual tiene que ser muy significativa. No estoy cerrado a que pueda haber una parte redistributiva, pero la gran parte tiene que ser de ahorro individual. Es importante para Chile afirmar hoy eso, que ha estado en mucho cuestionamiento. Hoy por el otro lado se plantea que se acaba el pilar individual y que pasemos a un sistema de reparto con cuentas nocionales. Una cosa que no es concordante con un país moderno”.

—Se ha dicho que el resultado en el Congreso, en el Senado, es equilibrado. Pero hay un riesgo también de bloqueo y de incapacidad de llegar a acuerdo en pensiones y tributario.

“Chile tiene un riesgo de que este bloqueo que se produjo durante los últimos cuatro años se mantenga y sería una cosa bastante nefasta. Por eso creo importante buscar acuerdos y ser muy realista. Y para los dos lados. Tiene que haber cambios en salud, educación, pensiones, pero plantear cosas que no van a tener consenso, creo que hay que tener cuidado con eso. Si no, podemos terminar de nuevo en un período sin nada. Y cuando se dice que hay una candidatura, la de Boric, que quiere cambios y la otra no quiere hacer nada, eso no es así. Kast también propone cambios”. 

“Es altamente probable que el próximo año tengamos un frenazo grande. Uno no puede descartar una recesión, por lo menos en una parte del año”

—Independiente de quién llegue a La Moneda, habrá un escenario difícil, bajo crecimiento, inflación, estrechez fiscal, etc. ¿Qué es lo más complejo?

“Estamos en un boom económico enorme, la economía va a crecer alrededor de 11%, porque tenemos una recuperación respecto a la caída del año pasado, pero además por todos los estímulos que ha tenido la economía chilena, de los mayores del mundo: fiscal, monetario y los retiros. Eso ha hecho que Chile esté muy por arriba del nivel prepandemia. En ese escenario yo veo que es altamente probable que el próximo año tengamos un frenazo, y un frenazo grande. Uno no puede descartar una recesión, por lo menos en una parte del año”.

“Este año la suma de los estímulos fiscales y retiros son como el 20% del PIB y creo que no hay otra opción más que retirarlos, al menos gran parte —espero que no sigan haciéndose retiros—, por tanto, vamos tener este frenazo fuerte. Y se suma el retiro del estímulo monetario del BC, producto de mayor inflación. El boom es gigante este año y vamos a tener que pagar la cuenta, hacer el ajuste durante el próximo año. Evidentemente para un gobierno no es fácil en el primer año entrar en esa situación. Y cuando el espacio fiscal se ha reducido considerablemente, en algún momento hay que empezar a converger. Eso es súper complejo. Eso lo van a enfrentar tanto Kast como Boric si son gobierno. Y en mi opinión el problema de Boric va a ser más complejo porque es un programa poco amigable con la inversión y por tanto no va a producirse un despertar natural del sector privado. O lo veo difícil que se produzca. No me sorprendería que para compensar eso, se usara la herramienta fiscal nuevamente. Creo que el programa de Kast es más amigable con la inversión. No es que no vaya a tener ese problema, pero de alguna forma puede estar mitigado por este mayor impulso en el sector privado”.

—¿Podríamos tener una recesión técnica, dos trimestres consecutivos negativos?

“Es perfectamente factible. En alguna parte del próximo año es factible que tengamos alguna recesión, al menos un par de trimestres”. 

Lampadia

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