Declaremos la minería peruana como sector estratégico
Pablo Bustamante Pardo
Expresidente de IPAE
Director de Lampadia
A diferencia de otros países de la región, el Perú supo aprovechar la primera década del siglo XXI, con los buenos precios de los commodities, la afluencia de inversión extranjera y la reducción de las tasas de interés.

Así es que logramos crecimiento económico alto con una notoria reducción de la pobreza, crecimiento de la clase media, reducción de la inflación y una mejora sustancial de los ingresos, especialmente en las regiones y en el campo. Ver en Lampadia: Las Cifras de la Prosperidad.

- Crecimiento y reducción de la pobreza
- Menor desigualdad
- Reducción de la mortalidad infantil
- Mayores ingresos fuera de Lima
- Más empleo fuera de Lima
- Más empleo de calidad
- También crece el ingreso rural
- Record de productividad
Pero el llamado socialismo del siglo XXI, con el Foro de Sao Paulo (organizado por Fidel Castro con el corruptor brasileño, Lula da Silva), más la caja de la satrapía venezolana, con la patética complicidad de todas nuestras izquierdas, organizaron un exitoso sabotaje a la minería peruana para frenar nuestro crecimiento. El Perú se despuntaba y había que frenarlo como fuera.
El 2011 se cortó la inversión minera y se rompió un proceso mágico de desarrollo. Le cedimos la inspiración de las políticas públicas a los creadores de narrativas perversas cómo: ‘hubo crecimiento pero no desarrollo’, que confundieron hasta al más pintado y acobardaron a la representación empresarial, que dejó pasar, sin hacer un escándalo, la frustración de inversiones que garantizaban la continuidad de nuestro crecimiento con reducción de pobreza y de desigualdad, como las del Cerro Quilish y Conga, en Cajamarca, Tía María en Arequipa, y muchos proyectos de exploración.

Cajamarca estaba llamado a ser la región más rica del Perú, pero sus dirigencias (Arana, Santos, et al), la han convertido en una de las más pobres. Un verdadero escándalo que debiera llevarnos a una reacción aleccionadora. Ver en Lampadia: El ‘shock’ cajamarquino, de Diego Macera.
La campaña contra la minería estuvo plagada de distorsiones y mentiras abiertas, tan es así, que ninguno de los opositores a dicho nada sobre la minería ilegal, que si contamina, abusa y esclaviza a los trabajadores y corrompe por calles y plazas.
Además, con Humala (bendecido por Vargas Llosa), desde el 2011 no solo se frenó la inversión minera, también se instaló en el Estado un espíritu antiempresarial y se generó un siniestro divorcio entre el Estado y el sector privado, que no llegamos aún a superar.
Humala y la secuela de malos presidentes, PPK, Vizcarra, Sagasti, Castillo y Boluarte, nos regalaron estancamiento económico, empobrecimiento y pérdida de confianza en el futuro.
- Después de haber perdido 15 años de desarrollo
- Después de ver cómo nuestros vecinos, Argentina, Ecuador, Bolivia y Chile, se despercuden del germen del socialismo empobrecedor

- Después de apreciar como suben los precios de los minerales que tenemos en abundancia

Lampadia






