Carlos E. Gálvez Pinillos
Expresidente de la SNMPE
Para Lampadia
Séneca decía: “No hay viento favorable para el marinero que no sabe adónde ir”, por eso, lo primero que un país necesita, es establecer su destino.

Dubai tomó la lección y ya lleva 50 años siguiendo la misma visión.
Las condiciones para que un país ejecute un proyecto de desarrollo sostenible, son:
- Fijarse una clara visión de qué país queremos ser.
- Efectuar el análisis “FODA”; fuerzas, oportunidades, debilidades y amenazas, para diseñar la estrategia.
- Diseñar la estrategia, identificando los pilares sectoriales y las habilidades requeridas, los recursos que tienes y las prioridades.
- Educar a la población, dándole las herramientas técnicas y los valores, además del conocimiento del “Plan Maestro de desarrollo” y de cuál es el rol que le corresponde a cada quién.
- Identificar a los líderes que dirigirán esta misión y constituir los equipos que los ejecutarán, sabiendo que el liderazgo rotará en función de la tarea que se vaya acometiendo.
- Establecer las métricas de cada equipo y las integrales, para medir el avance, identificar las desviaciones y adoptar las medidas correctivas.
- Establecer las reglas del equipo y el compromiso de alejamiento, ante el incumplimiento de compromisos.
- Identificar los períodos de revisión o condiciones externas, que obligarán a adecuar la estrategia. “El que no prevé, lamenta. El que no se adapta, desaparece”.
En resumen, un proceso estratégico requiere identificación de los recursos que tienes, el establecimiento de un proceso de toma de decisiones, estructurar una organización que aprenda continuamente, contando con un equipo gerencial capaz de hacer que se ejecuten los planes de la manera más eficiente.
Sobre todo, el equipo debe saber que las circunstancias cambian, que los escenarios se hacen cada vez menos predecibles y que los planes tendrán que adaptarse a cambios climáticos, políticos, de mercado, de tecnología y hasta por pandemias.
La falta de instituciones sólidas, a excepción del BCRP, ha impedido que sostengamos una visión de país. Respecto a la visión misma, no hemos consensuado una; unos quieren un país de microempresarios, otros de minifundistas, quienes no, de mineros y pescadores artesanales. Debemos hacer entender, que debemos aprovechar los recursos que tiene el Perú y convertir las ventajas comparativas en ventajas competitivas, maximizando la productividad de tales recursos.
Tenemos quienes piensan en “la maldición de los recursos naturales”. Precisamente, el primer paso del diseño de una estrategia es:
- Identificar los recursos que tenemos y talentos disponibles, para ponerlos a trabajar en el logro de nuestra visión.
- Seleccionar los pilares de nuestro plan;
- El aprovechamiento de las particularidades de nuestro terreno, clima y microclimas;
- Disponibilidad de agua dulce, identificando cómo aprovecharla al máximo, sin verterla al mar;
- Los recursos ictiológicos del mar, ríos y lagos, y cómo maximizar su aprovechamiento en la pesca de consumo humano directo e industrial.;
- Los recursos arqueológicos disponibles y cómo, en confluencia con los pobladores, ponerlos en valor para el turismo;
- Potencial energético, hidráulico, gasífero, petrolero, eólico, solar y su mejor aprovechamiento;
- Nuestro potencial minero y su óptimo aprovechamiento;
- Ubicación geopolítica y la forma de convertirnos en el “hub logístico” de Latinoamérica, para el resto del mundo;
- Aprovechamiento del ecosistema de tierra, clima y disponibilidad de agua, para optimizar la agroexportación;
- Identificar el tipo de industria adecuada a nuestras fortalezas e impulsarlas.
Primero debemos potenciar los 11 aspectos antes indicados, mientras cerramos las brechas de infraestructura y de conocimiento, que nos permitan relanzar un plan ajustado a nuestras nuevas capacidades. La industria de fabricación y mantenimiento naval, pesquera e industria pesada, que requieren soluciones “hechas a la medida”, podrán permitir perfectamente al Perú destacar, de la mano de buenos aliados globales.
Paralelamente, debemos desarrollar Zonas Económicas Especiales (ZEE), con todas las facilidades tributarias y de infraestructura, pues esa sería nuestra mejor inversión en educación. Debemos desarrollar personal con capacidades tecnológicas y posibilidades de trabajar en la industria electrónica, tanto como en tecnología de información, ingeniería de datos e Inteligencia Artificial (AI).
Debemos fijarnos un plazo de, al menos, 20 años, de facilidades tributarias en las ZEE. Este es el plazo mínimo requerido para consolidar un proceso de educación y capacitación, para nuestras generaciones jóvenes.
Lo que ha ocurrido siempre en el Perú, es:
- Que mantenemos una educación escolar de bajo nivel, una educación universitaria masificada en más de 140 universidades, pero con mala calidad;
- No hemos masificado la educación técnica, y los fiscalistas nunca han permitido capacitación en el trabajo por impuestos;
- Políticos populistas, siempre privilegian políticamente el concepto de MYPES y actividades económicas a pequeña escala, sin fomentar la gran inversión, para impulsar, en los hechos, la formalización empresarial y optimizar la productividad.
Para lograr estos objetivos, requeriremos de un alto nivel de inversión privada, que debemos atraer. Debemos simplificar radicalmente los procesos burocráticos, cerrando el paso a la corrupción, en todos los niveles.
Hace falta un liderazgo de Estado, que alinee al Ejecutivo, al Congreso y al Sistema Judicial (PJ y FN).
Eliminar la posibilidad de que uno obstruya al otro, tal como hemos observado en las décadas recientes.
En esencia, construir una institucionalidad que sobreviva a los gobiernos.
¡Si no enmendamos, nunca avanzaremos! Lampadia






