Pablo Bustamante Pardo
Expresidente de IPAE
Director de Lampadia
Desde hace 13 años, en Lampadia hemos explicado que el Perú, una economía pequeña, solo puede crecer integrándose a los mercados globales. Solo podemos crear riqueza suficiente para dar un salto al desarrollo integral y sostenido, trayéndola del exterior, exportando bienes y servicios, fundamentalmente minerales, frutas y hortalizas, pescados y turismo.
En los últimos 25 años, con el avance de la globalización, se dieron condiciones muy favorables para nuestro crecimiento, apertura comercial en EEUU, Europa y Asia, inversión extranjera directa y acceso al financiamiento internacional con reducción de tasas de interés.
Hasta el 2011, el Perú supo aprovechar estas oportunidades y logramos crecer, bajar la pobreza, crear un clase media emergente y multiplicar inversiones que transformaron la vida en Lima y en las regiones.
Más allá de nuestro bache político estatista del 2011, el mundo siguió siendo un espacio amigable a nuestro desarrollo. Pero con el segundo gobierno de Trump, tremendamente reacio al comercio internacional, se está debilitando ese espacio.
En Davos, el secretario de comercio de EEUU ha hecho unas declaraciones clamorosas que marcan una ruptura activa de EEUU con la globalización.

Veamos sus declaraciones:
«Estamos en Davos, en el Foro Económico Mundial (FEM), y tanto la administración Trump como yo estamos aquí para dejar un punto muy claro:
La globalización le ha fallado a Occidente y a los Estados Unidos de América. Es una política fallida.
Es lo que el Foro Económico Mundial ha defendido: exportar, deslocalizar (offshore), buscar la mano de obra más barata del mundo, bajo la idea de que el mundo sería un lugar mejor gracias a ello.
El hecho es que esto ha dejado atrás a Estados Unidos, ha dejado atrás a los trabajadores estadounidenses, y lo que venimos a decir aquí es que ‘América Primero’ es un modelo diferente, uno que animamos a otros países a considerar:
Uno en el que nuestros trabajadores son lo primero. Podemos tener políticas que impacten a nuestros trabajadores.
La soberanía son tus fronteras; tienes derecho a tener fronteras.
No deberías deslocalizar tus medicinas, no deberías deslocalizar tus semiconductores, no deberías deslocalizar toda tu base industrial y permitir que sea vaciada debajo de ti.
No deberías depender de ninguna otra nación para aquello que es fundamental para tu soberanía.
Y si vas a depender de alguien, más vale que sea de tus mejores aliados.
Esa es una forma de pensar diferente; es completamente distinta a la del FEM.
Yo veo al FEM no como un mástil en el centro, sino que de hecho ellos son la bandera: hacia donde sople el viento, hacia allá se mueven.
Dicen: ‘Deberías tener energía solar, deberías tener energía eólica’.
¿Por qué vas a usar solar y eólica?
¿Por qué Europa aceptaría llegar al ‘cero neto’ en 2030 cuando ellos no fabrican baterías?
No fabrican baterías; así que, si se proponen esa meta para 2030, están decidiendo ser subordinados de China, que es quien fabrica las baterías».
Una ruptura clara con la globalización, a la que se acusa de haber empobrecido a los estadounidenses y aumentado la desigualdad de ingresos.
A la largo de los últimos años hemos publicado varios documentos de The Economist y del Financial Times que cuestionaban el supuesto deterioro de los ingresos de los estadounidenses más pobres y el aumento de la desigualdad, si se tomaban en cuenta las devoluciones de impuestos y los programas de apoyo.
Ver en Lampadia: Se habría sobreestimado la desigualdad – Nuevas investigaciones sobre la desigualdad en EEUU.
Lamentablemente, con el deterioro del mundo académico, especialmente en EEUU, con la imposición del pensamiento único, woke, progre, etc., dichos análisis fueron aplastados poco a poco, hasta desaparecer, y el mundo se embarcó en ‘falsas verdades’.
Desde nuestro punto de vista, solo nos queda ahora, incrementar nuestras relaciones comerciales, más allá de EEUU. En ese sentido el gobierno hace bien en continuar sus esfuerzos para lograr nuevos TLCs con India, Indonesia, Turquía y Tailandia.
Más allá de los temas geopolíticos, vienen tiempos difíciles para nuestra economía. Evidentemente, otra forma de compensar el retroceso comercial de EEUU, es multiplicar el aprovechamiento de nuestros minerales antes de que estos movimientos puedan desbaratar las previsiones actuales de demanda.
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