Proyecto de ley no sale de Comisión de Economía
Jaime de Althaus
Para Lampadia
La productividad y la seguridad nacional se incrementarían apreciablemente si pudiéramos poner en valor la carretera azul, es decir, el mar como vía de transporte de pasajeros y de mercancías. En otras palabras: desarrollar el tráfico de cabotaje marítimo, la utilización de los puertos que tenemos para transportar por medio de barcos de carga parte de nuestro comercio interregional, y también eventualmente de pasajeros.

Luego de muchas resistencias de diverso tipo, el Congreso logró aprobar la ley 32049 que autoriza y facilita el cabotaje marítimo de carga y pasajeros, complementando el Decreto Legislativo 1413.
Pero han pasado casi dos años desde que se aprobó esa ley y la carretera azul sigue abandonada y sin uso.
¿Cuál es el problema? Resulta que hay un tema tributario que impide su aplicación. Según nos explica Alonso Rey, presidente de Comex, ocurre que:
“cuando una empresa peruana contrata servicios de cabotaje prestados por una naviera extranjera no domiciliada, debe aplicar una retención de 29.5% por impuesto a la renta sobre el valor del servicio.
En la práctica, muchas veces este monto termina siendo retenido por la empresa local para no afectar el ingreso esperado del proveedor extranjero”.
Pero el problema central, -agrega Rey- “es que la legislación vigente establece que el pago de impuestos de un tercero no es deducible para efectos del impuesto a la renta, elevando la carga fiscal.
Esto implica que la retención asumida por la empresa peruana no puede deducirse como gasto, lo que incrementa artificialmente la base imponible.
A ello se suma el IGV aplicado a la utilización de servicios de no domiciliados, que tampoco puede utilizarse como crédito fiscal si el gasto no es deducible.
Como resultado, el costo efectivo del cabotaje puede elevarse en un 62% aproximadamente, restándole competitividad frente al transporte terrestre”.
Rey informa que precisamente para corregir esta distorsión se ha presentado el proyecto de Ley 13360/2025-CR, que propone reducir la tasa de retención del impuesto a la renta al 10% y permitir la deducción de los fletes de cabotaje como gasto, independientemente del domicilio fiscal del proveedor.
Ese proyecto se presentó en noviembre del año pasado y está en la comisión de economía, donde no ha sido dictaminado aún.
Se está a la espera de la opinión del Ministerio de Economía y Finanzas, así como de los aportes de otros actores relevantes que aún no han sido convocados.
La Comisión, presidida por Fuerza Popular, tiene que darle la prioridad necesaria, y el MEF debe entender que una retención de 10% de impuesto a la renta es mejor que 30% de nada, y que el nuevo ministro vea como un hito importante su contribución a que el cabotaje marítimo se ponga en marcha.
De esa manera habría mucha más libertad de comercio, más competencia, mejores precios y mayor productividad nacional. Esto sin invertir un centavo. La carretera azul fue construida por Dios. Usémosla. Lampadia






