La oferta electoral que falta
Jaime de Althaus
Para Lampadia
La última encuesta de DATUM trae un cuadro interesante que debería ser bien interpretado por los candidatos en campaña para adecuar su mensaje.
En este se pregunta con qué frase se identifica más, y se le ofrecen al encuestado varias frases (ver cuadro).
La que tiene un porcentaje más alto es “El país necesita menor corrupción”.
Bastante más alto que “El país necesita orden antes que nada”.

Es interesante porque casi todas las campañas tienen como eje principal el tema de la seguridad. Pero aquí vemos que la corrupción aparece de lejos como el tema de mayor preocupación. Claro, mucho tiene que ver con la pregunta y cómo se pregunta.
Llama la atención además que la región que se identifica más con la frase “El país necesita oportunidades económicas”, es nada menos que el Sur.
Lo que quiere decir que hay allí una demanda clara por progreso, por crecimiento.
Los candidatos quizá no están reparando en que una oferta clara de desarrollo en el Sur puede calar. Y, en el fondo, esta demanda no es tan distinta de la que está implícita en la primera frase, acabar con la corrupción.
En efecto, lo que ocurre, lo hemos dicho varias veces, es que las personas no pueden crecer en el mercado formal debido al costo de la formalidad, y entonces capturan el Estado para medrar y por esa vía prosperar económicamente. Se cree que las oportunidades económicas no están en el mercado sino en el Estado. Se ingresa al Estado para encontrar la manera de hacerse de ingresos de diverso tipo, de manera corrupta. Y no se ingresa por mérito, sino por relaciones familiares o amicales con las autoridades.
Entonces los ciudadanos se ven perjudicados porque deben pagar por licencias o servicios que deberían ser gratuitos. O simplemente el servicio es malo o inexistente y las obras no se terminan. Lo paradójico es que se quejan de la corrupción, pero participan de ella. Se quejan quienes no forman parte del grupo que capturó el gobierno subnacional.
La solución acá es una desregulación profunda para facilitar el progreso dentro de la formalidad -para que efectivamente haya oportunidades económicas en el mercado formal-, y depuración radical de las burocracias subnacionales y nacionales aprobando una ley por la que los servidores tengan que pasar una evaluación que considere forma de nombramiento, conocimientos, aptitudes y desempeño.
Es decir, meritocracia profunda en el Estado, para extirpar a las argollas corruptas que lo han capturado.
Eso es lo que los candidatos deben ofrecer a los electores. Lampadia






