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Lima-Perú, 22/07/2020 a las 09:07am. por Carlos Gálvez Pinillos

Resiliencia

Tiempos de optimismo

Carlos E. Gálvez Pinillos
Expresidente de la SNMPE
Para Lampadia

Podrá sonar sarcástico insistir en que, aún a lo más trágico podemos encontrarle el lado positivo; así un diario de negocios editorializaba recientemente respecto a la caída del PBI peruano de 32.75% en el mes de mayo, presentándolo como un crecimiento del 8.51% respecto al mes de abril. Con el mismo sarcasmo podríamos decir que estamos en ascenso en la tabla mundial de contaminación por Covid-19, al haber alcanzado el quinto puesto a nivel mundial (en números absolutos, independientemente del tamaño de nuestra población) y que apuntamos a ser el país con mayor caída del PBI a nivel mundial.

Estas son pues muy malas noticias, pero para los que tenemos resiliencia y buscamos siempre las oportunidades; observamos, levantamos información, buscamos el lado positivo, analizamos, compartimos la idea y convocamos a los que quieran sumarse y aportar al proyecto. Siempre tengamos presente que: “el pesimista se queja del viento, el optimista espera que cambie, pero el realista tiembla las velas”.

Eso es exactamente lo que el Perú debe hacer. Cuando nos planteamos la catástrofe económica que estamos viviendo, no podemos “tirarnos a muerto” y quedarnos en la lamentación. Ya es un hecho conocido, por ejemplo, que tras cada ciclo de crecimiento económico en el Perú (entre 25 a 27 años) debido a un manejo económico razonablemente serio, le sigue un ciclo negativo de desaceleración económica (si acaso no se transforma en recesión), de un periodo similar (un cuarto de siglo). Y coincidentemente, cuando traducimos esto a términos políticos, los periodos de crecimiento y acumulación de riqueza en el Perú, fueron conducidos por gobiernos pro-mercado y bastante liberales, mientras que los ciclos de desaceleración, fueron conducidos por gobiernos “socialistones”, que se caracterizaron por;  una búsqueda de la reducción de diferencias económicas, de un “Estado paternalista” y de distribución de la riqueza acumulada, pero sin promoción de la inversión, ni incentivo para mover nuestra economía. Todos estos denostan el crecimiento económico y se llenan la boca hablando de “desarrollo”, sin querer reconocer que gracias a cada vez que hemos tenido crecimiento económico, hemos mejorado ampliamente nuestros Índices de Desarrollo Humano (IDH).

Todos esos gobiernos “generosos” y “humanitarios”, han sido incapaces de generar confianza, de atraer inversión, de crear valor y de generar condiciones adecuadas para crear oportunidades, fuentes de trabajo formal y digno, a base de legislación laboral adecuada, con incentivos a la eficiencia y productividad. Por eso, y esto se repite como un karma, cada vez que se agotan las “arcas fiscales”, se les acaba la imaginación, concluye su ciclo y tienen que esperar al siguiente cuarto de siglo para, reiniciar el gasto público a partir de la riqueza acumulada por algunos gobiernos pro-mercado que condujeran ese período.

Como sus lideres jamás hicieron empresa, ni crearon valor económico en su vida, le rehúyen al empresariado, al ámbito de los negocios y a la posibilidad de captar la atención de las empresas y empresarios más grandes del mundo y atraer sus inversiones a nuestro país. ¡No pueden pensar en un Perú grande!

Empezamos esta nota resaltando la mala noticia de la catástrofe económica del año 2020, la que está generando un déficit fiscal nunca imaginado, ha provocado el inmediato consumo del Fondo de Estabilización Fiscal y un rápido endeudamiento que debemos tratar de controlar. Pero a contramano, creo que esto trae como consecuencia que, el sueño de los partidos de izquierda de distribuir riqueza y mostrar el lado generoso de su socialismo del siglo XXI, se esfume. Así que, observemos a los partidos de izquierda que, a menos que no les importe destruir al Perú “hasta las últimas consecuencias”, no tendrán mayor apetito electoral, pues no tendrán ofertas regalonas que puedan cumplir razonablemente y esta, es una gran noticia...

Es pues el momento de convocar a las mentes más lúcidas para alinear nuestros objetivos, analizar nuestras mejores opciones y trabajar en conjunto para reconstruir nuestra economía, pues no hay tiempo que perder y debemos imprimir sentido de urgencia.

Tengo aquí que saludar que, el nuevo Primer Ministro haya puesto el relanzamiento económico, como uno de los tres objetivos centrales de su gabinete. Lampadia

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