¡Vamos por más!!!
Pablo Bustamante Pardo
Expresidente de IPAE
Fundador/Director de Lampadia
La situación de la artesanía en el Perú, con su limitado alcance global, es un buen ejemplo de cómo los peruanos desaprovechamos nuestras capacidades.
Nuestra artesanía es centenaria, viene de los períodos preincaicos, incaicos y virreinales, se sustenta en artes textiles, cerámicos y de orfebrería. Como toda artesanía es funcional y decorativa.
Pero lo más importante es que sus cultores, los miles y miles de artesanos que habitan por todo el Perú, en costa, sierra y selva, producen obras de singular valor.

Lamentablemente este oficio marhttps://www.artesaniasdelperu.gob.pe/avilloso está muy limitado en su alcance internacional, sus volúmenes de producción y los precios que se reciben los artesanos por sus obras, son reducidos.
El Perú, a pesar de la apertura de nuestra economía, dada solo desde los años 90, a pesar de la integración comercial con el resto del mundo, también reciente en gran medida y a pesar de otro fenómeno reciente, la presencia de inversión extranjera, sigue siendo un país bastante aislado del resto del mundo.
Igual pasa con nuestros ciudadanos, todos tenemos básicamente una visión localista. Y esto viene de siempre.
Hasta hace relativamente poco tiempo, el Perú era uno de los países más aislados del mundo.
Efectivamente, solo desde la construcción del canal de Panamá y del inicio de los vuelos trasatlánticos, ambos en la segunda década del siglo XX, el Perú pudo mejorar sus conexiones internacionales. Hasta entonces venir o salir del país era una verdadera odisea.
Pero entonces a principios del siglo XX, todavía estábamos recuperándonos del impacto económico de la guerra con Chile. Solo durante períodos cortos abrimos las puertas a la inversión extranjera y a las exportaciones.
Más adelante, desde los 60s hasta los 90s, caímos en otro tipo de encierro. Las equivocadas teorías del desarrollo hacia adentro, la sustitución de importaciones, las estatizaciones del socialismo velasquista y su cola empobrecedora del segundo Belaundismo y del primer alanismo.
Todo esto ha configurado en nosotros una mentalidad localista, poco abierta a la vida del resto del mundo. Basta ver el limitado contenido internacional de nuestros medios de comunicación. Y peor ahora, con el eco parroquiano de las redes sociales.
Yo me pregunto, cómo sería nuestra vida si nos hubiéramos desarrollado como Nueva Zelanda, Noruega o Corea del Sur, si hoy día exportáramos US$ 200,000 0 300,000 millones, si nuestro PBI per cápita fuera de US$ 40,000 y nos visitaran 10 o 20 millones de turistas cada año.
Más allá de todo lo que eso implicaría.
¿Cuál sería la situación de nuestros artesanos?
Nuestros miles de artesanos son pueblo puro, son muy buenos en sus oficios y merecen una mejor ubicación en la división internacional del trabajo.
Ese mejor de estatus vida de nuestros pobres, en este caso de nuestros artesanos, solo se puede dar en un Perú hiperconectado al mundo.
Hoy:
Con nuestras capacidades productivas,
Con nuestra ubicación geográfica, como puente entre Sudamérica y Asia,
Con la mentalidad emprendedora de nuestras gentes,
De la mano del crecimiento de la inversión privada y de nuestras exportaciones.
El Perú podría dar un salto cuantitativo a la prosperidad y el bienestar general.
¡Vamos por nuestros artesanos!
¡Vamos por un Perú Grande!
Lampadia






