Carlos E, Gálvez Pinillos
Expresidente de la SNMPE
Para Lampadia
Parece mentira pero, ya los políticos de izquierda han perdido la vergüenza o nos quieren tratar como a subnormales.
Seguro que todos hemos visto videos de Fidel Castro, Hugo Chávez, Andrés Manuel López Obrador y de algunos políticos locales, diciendo con desenfado, que las políticas que siguen sus gobiernos, tratan de mantener a los pobres con ilusión, pero sin sacarlos nunca de la pobreza.
Y, su lógica es siempre, que son los pobres los que votan por ellos, pero que si salen de la pobreza y pasan a la clase media, se olvidarán de donde salieron y ya no votarán nunca más por la izquierda.

En esa línea y, aunque parezca mentira, la presentación del Estatuto del Sindicato Unitario de Trabajadores de la Educación del Perú (SUTEP), refiriéndose a los grandes cambios científicos y tecnológicos, reza:
“El sistema capitalista como siempre busca utilizarlos para incrementar su tasa de ganancia, dogma, vital e histórico para su existencia”, y continúa diciendo…”.
La ideología del capitalismo neoliberal busca enajenar al trabajador y su clase, convertirlos en mediocres, erradicar su perfil clasista, con el propósito de perennizar su expoliación y explotación”.
Para cerrar diciendo, que: “La clase trabajadora debe responder al reto de enfrentar el neoliberalismo, salir airoso, retomando la iniciativa en la lucha de clases”.
En esencia, lo que le pasa a la dirigencia izquierdista es, que no les conviene educar a la juventud, porque los prefieren ignorantes, porque cuanto más brutos son, más vulnerables, más manipulables y más sumisos serán.
Así es de clara la cosa.
En cambio, un empresario capitalista, para emprender, arriesgarse, invertir y crecer, requiere colaboradores bien educados, altamente calificados y capaces de investigar, innovar y de multiplicar sus oportunidades de negocio.
Cuando uno observa, se dará cuenta que los trabajadores de una gran corporación o de un pequeño emprendimiento, son los aliados naturales del inversionista. Que en esta era del conocimiento, las actividades empresariales tienen un altísimo componente intelectual, puesto que, lo que es tarea rutinaria ha quedado transferida a las maquinarias, equipos y rápidamente a robots. Y que, como consecuencia, la creación de valor se sustenta precisamente en las calificaciones y aportes fundamentales de todos los colaboradores. Esto destruye el pensamiento absurdo del SUTEP.
Por esta razón, para salir adelante como país, debemos reeducar al maestro y desligarlo del pensamiento guía del SUTEP. El Estado debe abrir las posibilidades de acceder al magisterio a todos los profesionales debidamente evaluados, especialmente en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés). Si quienes estudiaron para profesores no dan la talla para competir globalmente en el siglo XXI, tendrán que re-educarse hasta que puedan competir.
No es posible que, en los últimos siete años, hayamos duplicado la planilla del magisterio, a cambio de nada. No es posible tampoco, que estemos multiplicando el número de universidades, pero rebajando la calidad educativa.
Los profesionales que se gradúen de las universidades peruanas, deben estar preparados, no sólo para trabajar en una corporación o en el Estado, sino que, deben de estar preparados para emprender su propio negocio y competir en el mundo, a base de conocimiento.
Siempre se repite que, un buen empresario logra el éxito, cuando se rodea de profesionales que saben más que él, en diferentes áreas de conocimiento. Por eso, cada vez es más frecuente que los empresarios exitosos inviertan en la educación de sus colaboradores, quienes a su regreso aportan mucho más al desarrollo empresarial.
Por lo dicho, queda claro, que es absurdo el planteamiento retrógrado del SUTEP, en el sentido que, la ideología del capitalismo neoliberal busque enajenar al trabajador y su clase, para convertirlos en mediocres, erradicar su perfil clasista, con el propósito de perennizar su expoliación y explotación.
Todo lo contrario. ¿Qué de mediocre tiene un trabajador bien formado y educado? El capitalismo requiere de un trabajador altamente capacitado, pues se convierte en su principal aliado y, ojalá, en un buen competidor.
¿De dónde sacan que, aportando a la formación y educación de un trabajador de excelencia, se erradica su perfil clasista y se perenniza su expoliación y explotación? ¡Todo lo contrario!
La principal fuente liberadora del ser humano es su inteligencia, su capacidad de resolver problemas, su posibilidad de crear valor y ser autosuficiente y, eso sólo se logra con una buena educación y sin complejos.
Queda claro pues, que le hemos entregado nuestro principal activo, nuestra niñez y juventud, a la peor casta de acomplejados y mediocres. A aquellos que no tienen siquiera vergüenza de proclamar tamañas barbaridades. Por supuesto, no tengo dudas de la existencia de un grupo de maestros que hacen la excepción. Pero han terminado siendo sólo la excepción.
Si queremos un país con futuro, debemos refundar el sistema educativo, eliminar las taras mentales que hoy predominan en el magisterio. Debemos, como en los países más exitosos, poner la educación en manos de los profesionales más brillantes, pues ellos tienen la responsabilidad de formar a nuestros profesionales y empresarios del futuro.
Bajo estas nuevas condiciones, sí tendremos que remunerar a los maestros como a los mejores ejecutivos, puesto que en sus manos estará nuestro proyecto más preciado, el Perú. Lampadia






