Fausto Salinas Lovón
Para Lampadia
La última semana de campaña electoral ha dado frutos para quienes buscaban alterar el tablero electoral previo. La posibilidad de unas primarias de derecha en esta primera vuelta ha sido minada, por lo menos en lo aparente, por el crecimiento de la candidatura de Carlos Álvarez y la supuesta irrupción del anciano Ricardo Belmont, dos figuras que si bien no provienen de la izquierda, están minados por ella.

Las encuestadoras afirman que sólo reflejan a la opinión pública y que no son actores políticos. La evidencia de los últimos lustros demuestra lo contrario.
Tienen el poder que tiene quien pregunta, quien decide que se pregunta y quien decide a quienes colocan en la pregunta.
En el 2021 colocaron hasta donde se pudo al arquero de futbol Forsyth, hasta con 11.9%, pese a que al final obtuvo apenas el 3.22% del padrón electoral, porcentaje que posiblemente sólo fue posible porque se lo mantuvo como “opción”. Jerí es el precio que pagamos por ello.
En esa misma elección mantuvieron en primer lugar a Yohny Lescano con 14.7%, cuando apenas obtuvo en la elección el 5.16 % del padrón electoral, haciendo posible que lleguen todos los “niños de AP” que tanto daño han hecho a la política peruana.
Para este año 2026 pusieron en la encuesta a un tal “M. Vizcarra”, a sabiendas que Martín Vizcarra ya no podía postular. Indujeron descaradamente a error al votante y hasta la CADE cayó en el juego. Hoy ese candidato ya no figura cuando su rostro puso en evidencia el timo.
¿Algo nos podría llevar a pensar que los resultados de los últimos días no son más de lo mismo?
Nada. Todo lo contrario. Veamos algunas inconsistencias.
- Según los estimados recientes, la izquierda sólo sumaría entre un 11% y 12% del padrón (3.3 millones de votantes aproximadamente) cuando en la primera vuelta de las elecciones del año 2021 obtuvieron más de 4´254,000 votos. El electorado de izquierda podría haberse encogido en los últimos años por el fracaso del Castillismo o por el desmoronamiento de las utopías socialistas de Cuba, Venezuela o Bolivia; sin embargo, ¿eso podría explicar una pérdida de cerca de 1 millón de votos? Aunque sea deseable, parece poco probable.
- Según estos últimos estimados, Rafael López Aliaga tendría una votación casi similar a la del año 2021 donde obtuvo 1´692,279 votos.
Es verdad que los errores políticos y la arrogancia de este candidato pasan factura, sin embargo parece poco creíble que después de 5 años de trabajo político, con varios resultados en su gestión municipal limeña y con una organización partidaria que no tenía el año 2021 no haya sumado votos. El 2021 los sondeos lo colocaron sexto, resultó tercero.
- No tiene lógica que en un país que identifica como sus dos principales problemas a la inseguridad y la corrupción,
Los últimos sondeos aúpen a un candidato octogenario que ofrece combatir la extorsión con abrazos (Ricardo Belmont) y
A otro que detrás de su comicidad y manejo del espectáculo (Carlos Álvarez), llevará al poder a quienes manejaron la más temida red de corrupción regional en Ancash, liderada por el exgobernador César Álvarez, actualmente preso por corrupción.
La política convertida en un meme de mal gusto donde se induce a que las víctimas de la extorsión voten para que se combatan a sus extorsionadores con abrazos o donde el plan de gobierno y el equipo se sustituyen por imitaciones y mofas.
Todo ello lleva pensar que los reacomodos en los sondeos de la última semana pueden estar más cerca de la especulación que de la realidad.
Corresponderá al elector analizar la volatilidad de estas predicciones y apostar por las opciones que, con las limitaciones que ofrece el menú electoral, representen de mejor modo sus intereses y visión del país.
Lampadia






