Jaime Spak
Para Lampadia
El domingo, los peruanos tenemos la oportunidad de recuperar el tiempo perdido.
Nuestro voto será decisivo.

Venimos sufriendo, en los últimos quince años, una calamidad de gobernantes.
Hemos dejado de crecer; somos testigos del aumento de la pobreza.
Somos testigos del aumento de la anemia en nuestros jóvenes.
Somos testigos de la peor inseguridad ciudadana de los últimos treinta años.
Somos testigos de cómo el Estado no ha hecho nada por recuperar la tranquilidad en la población.
Somos testigos del pésimo sistema de salud.
Somos testigos de los últimos dos congresos, que han sido nefastos.
Somos testigos de gente inescrupulosa que, a pesar de tener un enorme rechazo de la población, insiste en tratar de llegar como sea a la presidencia.
Somos testigos de casi 25 candidatos a la presidencia, de los 35 que compiten, que, no teniendo ninguna opción, se han inscrito para generar el caos con el enorme planillón.
Somos testigos del cinismo de muchos candidatos, que nunca debieron presentarse.
Somos testigos de que nos creen tontos, cuando un señor como Mario Vizcarra, hermano del preso presidente Martín, nos quiere confundir con frases absurdas.
Somos testigos de cómo un señor César Acuña, una persona inculta e incapaz de poder modular frases juntas que hagan sentido, se ha convertido en el hazmerreír de la gente y se orgullece de esto.
Somos testigos de que su partido APP ha capturado, desde hace cinco años, el sistema de salud, con ministros de su partido y con personas a cargo de Essalud, también militantes, que han convertido la salud en un inescrupuloso negociado.
Somos testigos de gente del partido Podemos, con el candidato Luna, que también ha lucrado con la educación y postula para seguir usufructuando de la ingenuidad de los pobres, haciendo una campaña hiperpopulista, ofreciendo lo imposible.
Somos testigos de gente como Roberto Sánchez, que es más falso que una moneda de 3 soles, que ahora piensa que es la solución.
Recordemos que este nefasto personaje le robó el partido a Yehude Simón, y que fue ministro de Castillo y miembro del actual Congreso, que ya sabemos es culpable de tantas leyes que generarán un incremento en el gasto público.
Somos testigos, después de dos semanas de debates, de que candidatos que pensábamos que iban a tener alguna opción, como los cuatro exmilitares, no lograrán colocar ningún congresista en el nuevo parlamento.
Somos testigos de cómo el hermanón, yendo al debate sin importarle nada, empezó a hablar solo del pasado, cuando fue alcalde en el año 1995, y ha trepado en las encuestas; y no olvidemos que tiene 80 años y sigue siendo muy simpático, pero no tiene capacidad para dirigir el país.
Somos testigos de la dispersión del voto, tanto de la derecha como de la izquierda.
Los candidatos de izquierda, como en una montaña rusa, han subido y bajado, y seguramente el próximo domingo sufrirán un castigo en las urnas por los últimos cinco años, en los que Castillo y Boluarte nos hicieron retroceder en el proceso de crecimiento.
Somos testigos de cómo el señor Cerrón se viene burlando de los peruanos hace más de dos años, apareciendo cuando le viene en gana, porque sabe que nunca será atrapado.
Somos testigos de cómo las elecciones peruanas parecieran una carrera de largo aliento, en donde en la recta final recién aparecen los que atropellan.
Somos testigos de cómo candidatos como López Chau, un licenciado en Economía en la Universidad Técnica del Callao, ahora se hace pasar como un gran erudito porque fue elegido rector de la UNI. Este señor, en los debates, demostró que es un poco más inteligente que Acuña y que Luna.
No es ningún mérito; más bien, lo pinta de cuerpo entero.
Y gente de cierto nivel intelectual, como Marisol Pérez Tello, que, dada la pobreza de candidatos, fue una especie de tuerta en la tierra de los ciegos.
El señor Nieto, que cometió el desliz de echar la culpa a los de Renovación Popular por llegar tarde al debate, sabiendo que vive en Punta Hermosa y que el tráfico en Semana Santa siempre es caótico.
Esos errores en el Perú se pagan muy caros.
Por ello, queridos lectores, el domingo es el Día D para nosotros, los peruanos.
Nos jugamos nuestro futuro.
Tenemos que escoger a un partido que entienda que hay que recortar los excesivos gastos del Estado, para permitir que, haciendo esto y apoyando el desarrollo minero, se pueda lograr que, a partir de este año y en los sucesivos, se crezca a un promedio de entre 6 % y 7 %.
El Perú es un territorio rico en cobre, que es el mineral del futuro, y cada ministro que se convoque debe saber que debemos decretar en emergencia la salud, la seguridad y la educación.
Sin esos tres sectores, es imposible que un país crezca.
Y el Perú debe crecer urgentemente.
Nos lo merecemos.
Lampadia






