Jaime de Althaus
Para Lampadia
Resulta que Ricardo Belmont está subiendo en las encuestas. No solo tiene un vicepresidente antaurista que ha sido ministro de defensa de Pedro Castillo, y una segunda vicepresidenta condenada por contrabando en Puno, sino que ha presentado un plan de gobierno en el que las soluciones son todas estatales o estatistas.[1]

Propone una serie de metas vinculadas a la mejora de los indicadores sociales y de la obra y los servicios públicos, pero por medio del mismo Estado que sabemos que no funciona, que es ineficiente y está penetrado por la corrupción y por argollas que trabajan para sí mismas, no para los usuarios.
Y no hay ninguna propuesta concreta en el plan para resolver esos problemas, para reducir los niveles de corrupción y mejorar la eficiencia de los servicios públicos, ni para reformar la gestión de la obra pública. Es como si el Estado fuera perfecto. La palabra meritocracia no existe. Menos aún se habla de reducir trabas y regulaciones sectoriales y laborales para facilitar el crecimiento económico, la formalización y para reducir la corrupción precisamente.
En el plan de gobierno se enumeran 10 vigas maestras. La sexta es “Promover una economía social de mercado, sin monopolios ni oligopolios”. Incluso se habla de una economía abierta con inversión extranjera, pero condicionada.
El propio Belmont escribe al principio del texto: “Seremos promotores de la inversión privada, nacional y extranjera, los que PODRÁN VENIR CUANDO QUIERAN, PERO NO COMO QUIERAN”. Esas formulaciones podrían dar cierta tranquilidad, aunque los condicionamientos mencionados generan inquietud. No se sabe qué implican realmente.
Sin embargo, la duda se despeja al leer la viga maestra número 10. Dice: “Revisar y renegociar los contratos sobre recursos naturales cautelando los intereses del país”. Es la misma propuesta de los partidos de izquierda extrema en el país. Es obvio que algo como eso solo servirá para ahuyentar la inversión extranjera, paralizar la inversión en marcha y desaprovechar de manera criminal el gran potencial minero que tenemos para crecer y salir de la pobreza.
Estamos, en suma, ante un plan que solo llevaría a fabricar pobreza y a perpetuar de las taras de un Estado que exprime y extorsiona a la sociedad.
Lampadia
[1] https://mpesije.jne.gob.pe/docs/5643db28-6dbd-4d35-b79e-30d20d3bed85.pdf






