Pablo Bustamante Pardo
Expresidente de IPAE
Director/Fundador de Lampadia
Nuestros políticos populistas, especialmente los de izquierda, y muchos aventureros en estos días de campaña electoral, se la pasan diciendo que el Perú tiene que pagar la deuda social con los maestros para ver si cosechan algunos votos. Le ofrecen al magisterio seguir aumentándoles los ingresos a cambio de nada, de ningún compromiso por mejorar la calidad de la educación.
Una equivocada oferta política a costa del resto de los peruanos.
Veamos:
I. Una mirada crítica del manejo presupuestal (2012 – 2024)
Desde el 2011, con el nacionalismo de Humala, el último período de políticas socialistas en el Perú (ver: en Lampadia: ¡Por eso somos pobres! – La miseria del socialismo), se agravó sustancialmente el manejo presupuestal de la educación pública con aumentos desmedidos de remuneraciones que no guardan relación alguna con la (urgente y postergada) mejora de la calidad de la educación.
Los siguientes cuadros presentados por Fernando Barrios en el último Cade, lo demuestran con toda claridad.
El presupuesto pasó de S/ 18.4 mil millones a Soles 48.9 mil millones
La planilla pasó de S/ 9.4 mil millones a 30.7 mil millones
Pero en este tiempo, no hay un solo indicador de calidad educativa que haya mejorado, y mucho menos un compromiso del magisterio para hacerlo.

Peor aún, mientras el presupuesto se triplicó, la matrícula en educación básica solo creció 14%.

En el ámbito de la educación pública superior, el fenómeno es el mismo. El presupuesto creció de S/ 2.2 mil millones a 4.8 mil millones, pero la matrícula bajó de 330,000 estudiantes a 316,000 en 2024.

En resumen, los costos del sistema educativo del Estado suben sustancialmente sin que se haya pactado con los maestros la mejora de sus servicios.
Lo que es más, el gremio educativo se ha opuesto a los distintos programas de capacitación y ha saboteado la reforma magisterial. Se las ha ingeniado para recibir los aumentos sin dar nada a cambio.
II. El empoderamiento sindical – el poder del SUTEP
Desde hace 53 años, la educación pública peruana ha sido capturada por el SUTEP, de Patria Roja, un sindicato clasista, politizado e ideologizado, anti ‘capitalismo neoliberal’, que hoy sigue proponiendo la ‘lucha de clases’. Veamos algunos elementos de su estatuto:

Cuando se fundó el SUTEP, en julio de 1972, durante la dictadura militar de izquierda, con un país empobrecido y un Estado deficitario, era entendible que el sindicato se definiera como clasista y reivindicativo. Al gremio magisterial no le quedaba otra que ejercer la fuerza para arrancarle al Estado, a esa torta pequeña del presupuesto público, la mayor tajada posible.
Nota sobre el contexto económico y político del velascato
Uno de los mayores daños de la dictadura militar socialista fue el inicio de la gran inflación peruana, que arrancó precisamente en esos años con 30 y 40% por año, por haber ahuyentado la inversión privada y pretendido sustituirla desde el Estado con proyectos faraónicos.
Con 30 y 40% de inflación cada año, imagínense lo que sucedió con los ingresos de los peruanos que tenían ingresos fijos, como los servidores públicos, entre ellos, los maestros.
Cada año perdían una parte importante de sus ingresos. En 3 o 4 años se quedaban sin nada.
Por lo que no les quedó otra cosa que desarrollar oficios informales, hacer taxi, vender empanadas, dar clases en las noches, etc.
El nivel de daño de la inflación del socialismo al país fue tan grande, que el propio Estado tuvo que reducir las jornadas laborales de los maestros, médicos y enfermeras, policías, etc., dando origen la informalidad laboral, y a la destrucción de la vocación de servicio de los servidores públicos.
Desde entonces ha pasado mucho tiempo, ya no tenemos las angustias económicas de la dictadura militar, el Perú puede crecer para generar mejores ingresos a todos los peruanos, pero el SUTEP, el poderoso gremio sindical del magisterio sigue en las mismas, luchando contra la economía de mercado, impartiendo ideologías caducas en las aulas y oponiéndose a un pacto por la mejora educativa.

Incluso llegaron a entronizar a uno de sus miembros, Pedro Castillo, como el presidente del ‘no más pobres en un país rico’, con lo que hicieron un tremendo daño al país.
III. La verdadera deuda social es para con los estudiantes
Así como el objetivo del crecimiento económico es el bienestar de los ciudadanos y no el de las empresas, que son el vehículo para lograrlo;
Igualmente, el objetivo de la educación es el progreso académico y ciudadano de los estudiantes y no el de los maestros, que son el vehículo para lograrlo.
Por lo tanto todos nuestros esfuerzos en la educación pública deben estar dirigidos a la mejora de la cobertura y calidad de este esencial servicio público.
La deuda social no es con los maestros.
La verdadera deuda social es para con los estudiantes.
Desde el 2011, con el regreso del socialismo al gobierno, además de todos los males ya explicados en Lampadia, se produjo un estúpido divorcio entre el Estado y el sector privado, que ha saboteado el bienestar de los peruanos.
Este divorcio es notoriamente evidente en la provisión de los servicios públicos, especialmente en salud y educación.
Su pico se dio durante la pandemia con el manejo criminal de Vizcarra y sus secuaces, que rechazaron el apoyo del sector privado para enfrentar la crisis, con el resultado del innecesario fallecimiento de 200,000 peruanos.
No aprendemos, como hemos publicado en Lampadia, teniendo el ejemplo de los muy exitosos hospitales en Asociación Pública Privada, Kaelin y Barton, el Estado se resiste a reproducirlos. El ministerio de Salud y sus agencias reguladoras ponen todo tipo de travas a los emprendimientos privados, demoran las inspecciones y las autorizaciones de funcionamiento, sin tomar nota de que con ello están impidiendo la atención de ciudadanos vulnerables.
En educación es lo mismo. El sector privado ha desarrollado prácticas educativas muy eficientes, que el Estado se resiste a adoptar y además, impide y dificulta su desarrollo.
Incluso tuvimos un ministro de Educación (Saavedra), que le dijo a los padres de familia: saquen a sus hijos de los colegios privados, la educación pública es mejor, sabiendo que eso era falso. Justo cuando había salido una prueba PISA que mostraba que la educación privada del Perú era mejor que la educación de Chile, Uruguay y Costa Rica.

Lo que necesitamos ahora es una gran alianza entre el estado y el sector privado, especialmente para el desarrollo de los servicios públicos, salud, educación e infraestructuras.
También tenemos que explicarle a la población que los sindicatos no son los dueños ni los beneficiarios de los servicios públicos. Y tenemos que desarrollar una estrategia para reconvertir las relaciones de los sindicatos y el Estado.
Por ello, en el 2016 propusimos en Lampadia un Pacto Social por la Educación, que hablaba de los compromisos del magisterio, de los padres de familia, de la sociedad, de los directores de colegios y por supuesto del ministerio.

Ver en Lampadia: Reflexiones sobre la educación para el futuro (CADE 2017)
Esperamos que estas reflexiones ayuden a los peruanos a desarrollar los criterios de análisis necesarios para elegir y pedir a nuestras autoridades el desarrollo de políticas públicas que nos unan en el esfuerzo de emprender el desarrollo integral.
Lampadia






