José Luis Bustamante Gubbins
Nieto del expresidente José Luis Bustamante i Rivero
Expreso, 27 de marzo de 2026
Glosado por Lampadia
Con el único título de peruano, ahora residente en el extranjero, vengo en señalar dos muy breves puntualizaciones en torno al proceso electoral del próximo 12 de abril que nos convoca a todos.
Se presentan más de 30 candidaturas presidenciales y otras tantas al Parlamento. La papeleta de votación es realmente gigantesca, lo sabemos. Por sentido común, lo anterior revela a todas luces que hay algo poco “digerido” en nuestro sistema político. Pero bueno, es lo que tenemos hoy y que, evidentemente, además de otros temas, deberemos ocuparnos todavía más en el mañana inmediato.
En estos días aún tenemos un alto votante indeciso de acuerdo con las encuestas.
Muchos peruanos están hoy desafectados por la triste realidad política que vivimos desde hace ya varios años y otros muchos todavía declaran no saber por quién votar.
Ante este incierto panorama político actual, me permito invocar a mis compatriotas, con profunda gravedad y hondura, a no dejarse llevar por candidatos presidenciales improvisados, que más allá de su posible buena fe no tienen el peso específico, ni tendrán el apoyo parlamentario para llevar adelante siquiera un gobierno medianamente estable.
Los peruanos de ninguna manera podemos estar sometidos a meros advenedizos a ocupar la Primera Magistratura de la Nación.
Me refiero, con todas sus letras, a personas que no hayan sido ya claramente probadas en la política. Es decir, que no tengan siquiera una mediana experiencia previa de servicio público al país.
Se comienza de a poco y con paso cierto para lograr un día alcanzar la Presidencia de la República.
No cabe ser estrella fugaz apareciendo repentinamente en el firmamento, sin una básica historia y seriedad; no alguien surgido repentinamente, sin asidero.
Es preciso un mínimo de garantía de trayectoria personal en el campo político, para alcanzar, luego de un probado crisol de pruebas y tiempo, tan alto cargo.
Sin embargo, obviamente, la sola trayectoria no es condición suficiente para ser elegido Presidente de la República. Existe otro elemento de suyo indispensable y que va siempre de la mano: la transparencia.
Nuestra querida Patria ha sufrido de manera abismal con la corrupción. ¡Cuánto desarrollo humano integral, en particular en favor de los más pobres del Perú, se ha visto estancado en su putrefacto pantano! ¡Es increíble!
Estamos obligados, como ciudadanos llamados a ser responsables de nuestro propio futuro, a detener la mirada en aquel candidato a la Presidencia de la República, pero también en la bancada que le sea afín, que refleje una auténtica lucha frontal contra este flagelo de la inmundicia en la política y en la sociedad en general, que tanto nos ha afectado.
Vengo también como católico, y así invoco al Señor de los Milagros, por intercesión de san José, Patrono del Perú, (como han recordado significativamente nuestros obispos en su reciente y tan iluminador comunicado sobre las próximas elecciones), para que nos conceda mirar con serenidad y compromiso los destinos del Perú. Me permito insistir: dejándonos llevar, únicamente, por caminos ciertos de trayectoria y transparencia.
Creo en esto reflejar a mi abuelo, ¡que tanto amó al Perú y luchó por su democracia! Lampadia






