Luis Carranza
Perú21, 29 de marzo del 2026
«Este Congreso viene aprobando leyes que incrementan desproporcionalmente el gasto público, lo que va claramente en contra de nuestra Constitución».
El Estado peruano ha crecido y sigue creciendo de manera desproporcionada. Para empezar, el presupuesto del Congreso en los últimos cinco años prácticamente se ha duplicado. Las obras paralizadas llegan a más de 67,000 millones de soles a diciembre de 2025. En todas las regiones tenemos hospitales paralizados, carreteras sin terminar, y seguimos licitando las obras públicas a peluquerías o empresas fantasmas.
La planilla pública sigue disparada, ya no importa si los profesores no saben sumar; deben tener más ingresos y más beneficios porque, supuestamente, eso es bueno para la educación. Nos agarramos de falsos principios para implementar medidas populistas. La meritocracia está en caída libre.
Este Congreso viene aprobando leyes que incrementan desproporcionalmente el gasto público, lo que va claramente en contra de nuestra Constitución, ante la indiferencia de un Ejecutivo débil y la complicidad del Tribunal Constitucional.
Un Estado incapaz de resolver el problema de Petroperú, que tiene un forado enorme, y bajo el principio de “empresa estratégica” o “empresa de los peruanos” todos seguimos poniendo de nuestros impuestos por la falta de decisión política de personas que en teoría deberían trabajar para el bien común, pero es lo que menos les importa.
¿Y qué hemos visto en los debates sobre este Estado ancho? Muy poco, porque han estado más concentrados en insultos, pullas y populismos que en ideas y propuestas coherentes.
¿Pero qué hay en los planes de gobierno? Ahí sí todos dicen que van a respetar la sostenibilidad fiscal, pero ¿cómo creerles después de lo que están haciendo en el Congreso?
Pero este Estado ancho es también un Estado ajeno. ¿Cuánto tiempo tiene que esperar la gente para tener atención en Essalud? ¿O conseguir medicinas? ¿Cuántos accidentes mortales estamos teniendo en nuestras carreteras por falta de mantenimiento? Y esas son las vías nacionales; imagínese, estimado lector, cómo estarán las vías secundarias o terciarias. Miles de millones de soles gastados en programas sociales, electrificación rural y agua y saneamiento, y la anemia sigue subiendo y la cobertura en esos servicios está estancada o en caída.
Ese Estado ajeno no se preocupó por vacunar a nuestros niños en el Datem del Marañón porque la logística no funcionaba y teníamos problemas con la cadena de frío. Entonces, cuando viene el brote de tos ferina y mueren cerca de 60 niños, recién empezamos a movilizar a ese Estado elefantiásico.
Un Estado ancho y ajeno. Un Leviatán, un monstruo que observamos con estupor. Mientras vemos candidatos que no dejan de insultarse en vez de plantear cómo van a resolver los problemas de la gente.
¿Y la gente? ¿Iremos a votar en las elecciones y luego veremos qué Leviatán nos ha tocado? Para Michael Sandel la peor corrupción no es en la que el funcionario se roba la plata; la peor corrupción es lo que él llama la “corrupción cívica”, donde los ciudadanos dejan de preguntarse cuál es el beneficio para la sociedad y solo piensan en qué me puedo favorecer, donde las políticas públicas son “mercancías”. El ciudadano debe participar activamente en la política planteando la discusión de adónde queremos ir y qué necesitamos como país, además de fiscalizar y monitorear la actuación de las autoridades. En Loreto estamos viendo un caso interesante de esta nueva “moral cívica”.
La sociedad civil, bajo el liderazgo de la Cámara de Comercio, fue convocada a discutir lo que necesita Loreto para retomar el crecimiento y reducir la pobreza. No olvidemos que Loreto es la región que menos ha crecido en los últimos 30 años y es la segunda región más pobre del Perú. Las universidades, los colegios profesionales, las instituciones públicas y las empresas fueron convocados a discutir las reformas legislativas, la infraestructura y la gestión en salud y educación.
Este Plan de Prosperidad fue presentado el 10 de marzo en el auditorio del Congreso de la República. Se discutió la necesidad de repotenciar la industria forestal y de hidrocarburos, mejorar las condiciones del turismo; se discutieron obras de infraestructura críticas para la región, como la Hidrovía y la interconexión eléctrica, así como mejorar la salud y la educación de la región. En la región surgieron voces discrepantes y eso es bueno porque se empieza a generar la deliberación pública de la ruta al desarrollo de la región. Es un largo proceso que se ha iniciado en Loreto. No será fácil ni rápido, pero si hay persistencia, en los próximos 30 años Loreto debería ser una de las regiones que más crezcan en el Perú.
Esta moral cívica la perdimos en algún momento. Casos anteriores de cómo los sectores privado y público trabajaron juntos para lograr el Tratado de Libre Comercio con EE.UU., a pesar de un cambio de gobierno, fueron un gran ejemplo de esa moral cívica, así como todo el esfuerzo de Empresarios por la Educación.
Es fácil que los ciudadanos se unan y protesten cuando hay una crisis severa; lo difícil es que los ciudadanos se unan bajo una idea de bien común pensando en el futuro del país. Loreto puede ser un gran ejemplo de cómo recuperar la moral cívica en el país.






