La necesidad urgente de cambiar gobernanza y reformar sistema
Jaime de Althaus
Para Lampadia
La situación de Essalud es tan o más escandalosa que la de Petroperú, porque extrae aún más recursos de los aportantes que los recursos que Petroperú le roba a los contribuyentes, sin dar un servicio a cambio.
En efecto, los peruanos hemos tenido que sacar 17 mil millones de soles de nuestro bolsillo vía impuestos para pagar las pérdidas de Petroperú en tres años.
Pero los asegurados entregan 17 mil millones cada año a Essalud, sin recibir nada a cambio. O muy poco.

Constantemente aparecen historias de falta de medicamentos y de insumos, citas para nunca, equipos malogrados, etc. El caso del hospital Sabogal ha sido uno de los últimos. Los asegurados prefieren atenderse directamente en la farmacia o en clínicas particulares, si pueden. O en los hospitales de la Solidaridad, que sí resuelven eficientemente.
Lo que si funciona muy bien es la capacidad de los sindicatos para arrancar cada vez más beneficios, sin contraparte alguna en eficiencia y resultados. Los empleados perciben 16 sueldos al año y varios tipos de bonos. Y no existe una gestión moderna que exija cumplimiento de metas y resultados ni mucho menos existen indicadores para verificar nada. Los hospitales son organizaciones patrimonialistas al servicio de las argollas internas y no de los asegurados. Esto tiene que acabar.
Lo increíble es que hace más de dos años empleadores y trabajadores se pusieron de acuerdo en un proyecto de ley para cambiar la gobernanza de Essalud, y ese proyecto se ha estancado en el Congreso principalmente porque a APP no le interesa modificar el statu quo.
El proyecto plantea que el presidente ejecutivo de Essalud no sea designado por el Ejecutivo sino elegido entre los miembros del Consejo Directivo, donde hay tres representantes de las empresas y tres de los asegurados. Es lo mínimo.
El proyecto también fortalece las competencias del Consejo Directivo y del gerente general, para asegurar gobierno efectivo.
¿Qué espera el Congreso para aprobar ya ese proyecto de ley?
Pero por supuesto la cosa tiene que ir mucho más allá. Comex acaba de emitir un comunicado demandando una reorganización de fondo. Plantea la necesidad de establecer el intercambio prestacional de modo que los ciudadanos sean atendidos ahí donde exista capacidad resolutiva, sin importar la entidad prestadora, sea pública o privada. Lo importante es que el ciudadano resuelva su problema de salud. Para ello se requiere implementar un fideicomiso que asegure el pago a los prestadores que participen en el intercambio.
Demanda implementar meritocracia real en las designaciones y extender el exitosísimo modelo de las asociaciones público-privadas como las de los hospitales Kaeli y Barton, que funcionan con indicadores de gestión y mejoran la salud de su población asignada con atención primaria y preventiva. Ese es el modelo que debe generalizarse, incluso para recuperar el primer nivel de atención.
Los planes de gobierno de los partidos participantes casi no tocan, increíblemente, el tema de Essalud. Acaso la mejor propuesta es la de Fuerza Popular, que propone la separación de las funciones de financiamiento y prestación de servicios tanto en el sector público como en EsSalud, para evitar conflictos de interés. Esto es la base precisamente para el intercambio prestacional arriba mencionado. Para ello se requiere impulsar convenios de tarifas entre instituciones públicas y privadas, permitiendo que el usuario elija libremente dónde atenderse. Muy Bien. Primera vez que desde el sector político se plantea ese nivel de reforma.
Las condiciones estarían dadas entonces para proceder por fin a un cambio profundo en el sector salud. El Congreso actual debería dar la señal de partida aprobando la ley de gobernanza de Essalud. De una vez. Lampadia






