Fernando Calmell del Solar
Expreso, 3 de febrero del 2026
Dice un dicho popular que no hay peor ciego que el que no quiere ver y, al parecer, en estos momentos tenemos a muchos que no quieren ver la realidad. Mientras los medios siguen persiguiendo historias de Jeri y su ChifaGate, mientras proyectan los últimos capítulos de la telenovela policial en la que han convertido la historia del Monstruo, los peruanos están cada día más hartos de cómo funciona nuestro país.
Hoy, a menos de 70 días de las elecciones, muchos medios y opinólogos asumen ya como un hecho que esta primera vuelta se definirá sin problemas hacia los candidatos que van primeros en las encuestas. Quienes deciden creerles están cómodos pensando que tendremos dos candidatos de derecha o “promercado” en segunda vuelta. Otros, un poco más preocupados, empiezan a ver al candidato ingeniero y se preguntan: ¿qué tan malo será? Recurren a sus famosos opinólogos de podcast que lo promocionan y lo ven como un segundo Vizcarra. ¿Qué puede salir mal?
Bueno, la verdad es que todo.
Veamos: hoy, en el Perú, existen casi 10 millones de pobres porque no les alcanza con su sueldo para la canasta básica familiar. Esta cifra por sí sola debiera prender todas las alarmas de quienes nos gobiernan, pero ver solo los ingresos es no ver la realidad de los peruanos.
La realidad es que no importa cuánto ingrese, si las familias deben gastar mucho más en acceso a salud y medicinas, educación de calidad, agua segura y conectividad; y si, además, tomamos en cuenta las pérdidas por falta de seguridad, las malas condiciones de las viviendas y el hacinamiento, estamos hablando de pobreza multidimensional. Esta pobreza es la pobreza real y, cuando tomamos estos factores en consideración, encontramos que el 45.6% de los peruanos son pobres. Sí, más de 15 millones de peruanos no tienen lo mínimo para (sobre)vivir al final del mes.
Amigos, la ineficiencia del Estado, la corrupción y el despilfarro de presidentes, ministros, gobernadores regionales y alcaldes, en complicidad de “emprendejos” que se han aprovechado de la debilidad de las autoridades, han permitido que en los últimos 25 años el modelo económico fracase. Si, ante la ceguera selectiva de algunos que decidieron únicamente preocuparse por los números macroeconómicos y la estabilidad del BCR, la economía social de mercado, bajo las pésimas reglas establecidas en el Perú, ha fracasado para los peruanos, y eso es lo que se refleja hoy en las encuestas.
Los peruanos no se deciden por nadie en la inmensa oferta de candidatos porque están esperando a un antisistema, alguien que venga a romper todo.
Pero ojo: no todo está perdido. Aunque le duela a la izquierda ideológica, a los zurdos y caviares, el peruano es, por esencia, trabajador y capitalista; busca día a día, a su manera, salir adelante con trabajo para generar bienestar para sus hijos y su familia, y está en la búsqueda de alguien que rompa todo, pero para generar progreso, más libertad y desarrollo.
Queda muy poco tiempo, pero aún estamos a tiempo de trabajar los que sí queremos un país que progrese de verdad, para que este antisistema sea el representante del cambio de ciclo que los peruanos realmente reclaman.
Amigos, esa es la Realidad Real. No hay peor ciego que el que no quiere ver.






