Aldo Mariátegui
Perú21, 3 de febrero del 2026
“Cuando el presidente ha sido un buen gobernante y el electorado no es idiota (como sí en la mayoría de Latinoamérica), el resultado es un país que valora la estabilidad y la premia en las urnas”.
Cuando el presidente ha sido un buen gobernante y el electorado no es idiota (como sí en la mayoría de Latinoamérica), el resultado es un país que valora la estabilidad y la premia en las urnas. Eso ha sucedido este domingo en Costa Rica (cinco millones de habitantes, 51 mil km2, PBI US$ 169 mil millones), donde la joven candidata oficialista y exministra Laura Fernández (39 años) ha ganado en primera vuelta, a 18 puntos de distancia del segundo lugar, recogiendo la herencia del actual presidente en ejercicio Rodrigo Chaves, un burlón outsider de derecha que le ganó los comicios pasados al tradicional partido Liberación Nacional, agrupación fundada por el legendario Pepe Figueres y superviviente del largo bipartidismo que compartía con el Partido Unidad Social Cristiana (creado por el otro caudillo histórico “tico” Rafael Calderón).
Costa Rica es un país que funciona muy bien desde hace décadas, una democracia vigorosa, con una muy amplia clase media y una educación pública aún bastante buena, sin ejército (tal como su vecino Panamá) y con gente siempre de buen humor (el saludo como nuestro “hola” es el “Pura vida”). Sin embargo, la ola de crimen ha llegado a un país donde se dejaba el auto abierto, aunque no a niveles sudamericanos y mexicanos, y Fernández ha prometido que continuará e intensificará las políticas de mano dura que ya estaba aplicando su antecesor Chaves, quien no pudo tentar la reelección inmediata, pues en Costa Rica esta figura está prohibida hasta que pasen dos periodos presidenciales.
La ganadora Fernández ha contado con el apoyo del mandatario salvadoreño Bukele y terminará la megacárcel que Chaves está construyendo, una prisión “supermax” muy similar al implacable CECOT que Bukele edificó en su país para acabar con “las maras” (como se conoce a las bandas criminales allí). Conozco y quiero mucho a Costa Rica, pues viví allí bastante contento y tranquilo en 1998, por lo que este resultado me alegra doblemente.






