Jorge Chamot
Enero 30, 2026
Para Lampadia
Es increíble que con lo cerca que están las elecciones todavía no se hable más que de “dimes y diretes” politiqueros y no de planes y propuestas. A lo mejor no se discuten porque ya todos sabemos que es lo que hay que hacer y que existe un consenso como, por ejemplo, que la minería es el sector estratégico para el desarrollo del país.
Pero por si acaso eso todavía no es claro para algunos, o, me temo, que tampoco lo es para muchos, es que tenemos que resaltar una vez más, algunos aspectos del sector. Y ello en adición a lo que siempre se ha dicho sobre su extraordinario peso en el PBI, el crecimiento económico y su efecto multiplicador, el valor de las exportaciones, la recaudación de impuestos, etc.
Muy preocupante por supuesto, es la actividad de la minería ilegal que desgraciadamente cada día está más apetecible ante la falta de la aplicación de la ley y los precios de los metales en el mercado internacional, hoy a niveles récord. Pero entonces insistamos en la oportunidad que tiene el país en la coyuntura actual con su lista de proyectos mineros pendientes y el potencial todavía por desarrollar en reservas no confirmadas.

Habremos notado que la intensidad de las fusiones de empresas mineras multinacionales se ha intensificado y la razón es muy sencilla, están viendo el futuro de los precios y sobre todo, los de los minerales críticos y entre ellos el del cobre. También están viendo:
La falta mundial de proyectos grandes,
La disminución del contenido del metal por tonelada de mineral en las minas existentes y futuras,
El aumento de los costos y la falta de agua en algunos distritos mineros, y, quizás más preocupante aun,
El tiempo que demoran en desarrollarse los proyectos por las trabas burocráticas y regulatorias.
Ya se está haciendo costumbre que proyectos demoren más de 20 años en comenzar a producir. Es entonces comprensible que se piense que lo mejor es la consolidación de las mineras, y claro, con nuevo y mayor potencial económico, y menos problemas. Las empresas compran o se unen con otra minera que ya tenga proyectos en operación, e inclusive idealmente, de ser posible, con reservas probadas adicionales, y así esperar que los precios sigan subiendo.
¿Y cuál es el metal con más posibilidades de aprovechar este nuevo superciclo? Ya sabemos que es el cobre.
Esa es la explicación de la consolidación de las empresas mineras que saben, por ejemplo, que el potencial que ve USA en Ucrania y Groenlandia es algo todavía lejano de realizarse y a costos mucho más altos que, digamos, en el Perú.
¿Estamos listos para aprovechar el acuerdo minero firmado con USA y su restablecimiento de la Doctrina Monroe?
El cobre es especial no solo por el incremento de la demanda ya conocida en transmisión eléctrica y en equipos como consecuencia de la transición energética en general y los vehículos eléctricos, sino ante la inesperada explosión de los requerimientos que vienen con la aparentemente imparable Inteligencia Artificial (IA) y sus centros de data que son insaciables en utilizar electricidad que hoy no se genera.
Ante la imposibilidad de los distribuidores eléctricos de atender esos requerimientos, las grandes en IA ya están autogenerando electricidad para no correr el riesgo de no cubrir sus necesidades y constantemente anuncian sus planes de construir otras plantas de autogeneración al costado de sus centros de data pues ya se avecinan sobrecargas e ineficiencias en las redes eléctricas.
Se habla mucho de la volatilidad de los precios en el mercado internacional de los metales de moda como el litio y el cobalto, lo cual es cierto. Hemos visto fluctuaciones dramáticas últimamente, que no son necesariamente estructurales sino consecuencia de ciertos, llamémoslos, eventos ajenos, que influyen en ellos. El cobre, si bien se habla de un posible incremento de inventarios a corto plazo, no sufre en general del mismo problema de la alta volatilidad de los precios a largo plazo.
Ello es porque en el caso del cobre, como en otros metales críticos, todavía no se tiene sustitutos y es un caso único en la situación de la minería mundial, que, a Dios gracias, posiciona al Perú en una situación privilegiada.
Ya sabemos que la futura demanda mundial de cobre no estará cubierta a partir de, digamos, 5 años por falta de proyectos que produzcan lo suficiente a tiempo, lo cual indicaría una continua tendencia alcista en los precios, o por lo menos mantener el nuevo super ciclo ya iniciado en los precios de cobre.
Se espera un déficit de producción de hasta el 30% en 10 años.
No vamos a ahondar en lo dicho varias veces anteriormente sobre:
- atraer inversiones frescas,
- dar incentivos especiales a la exploración,
- promover y apoyar la innovación, educación y entrenamiento,
- incentivar la investigación y el desarrollo de nuevas técnicas y procesos,
- destinar los montos del canon devueltos sin usar por las regiones en investigación y desarrollo minero en ellas mismas
pero queremos insistir en que ojalá nos convenzamos de una vez por todas que los proyectos mineros detenidos en el Perú hay que sacarlos adelante y en especial, los de cobre.
El Centro de Estudios del Cobre y la Minería de Chile (CESCO) dice:
“El desarrollo de otros distritos mineros en el mundo seguirá avanzando y los capitales seguirán su rumbo natural en función del atractivo que tenga cada país, lo cual no es controlable.
Sin embargo, lo que sí podemos hacer es mejorar el atractivo local para atraer las mejores inversiones a Chile, además de potenciar nuestra participación en el desarrollo de proyectos en el extranjero, ……. a través de los servicios de empresas proveedoras que exportan y se internacionalizan, aprovechando el know-how desarrollado por décadas”.
Los chilenos me han ahorrado pensar en cómo decir lo mismo y reproduzco lo publicado por ellos, que obviamente no solo aplica al cobre sino en nuestro caso a otros de nuestros metales, ya que nos damos el lujo de tener esa diversidad de reservas metálicas, que Chile no tiene, y repetir, dicho sea de paso, la necesidad de crear el Instituto del Cobre como parte de INGEMMET como dijéramos anteriormente. No tengamos dudas que “El Perú ha sido, es y será un país minero” y que quede claro que “No hay futuro sin minería”.
Me atrevería a añadir que por el efecto económico multiplicador y todos sus beneficios derivados “La economía del país depende del cobre”.
El Cobre es entonces el nuevo Oro en “Vale un Perú”, o quizás ya nos hemos olvidado de esa entrada en los diccionarios castellanos y su maravilloso significado.
¿Es falta de información?, o a lo mejor la falta de una constante disponibilidad de información a todo nivel. Por ejemplo, es patético ver como muchas páginas web no son actualizadas. Peor es el caso en las regiones donde quizás el impacto de la información minera es de más relevancia para la población. Suficiente ya del manipuleo anti-minero que existe con fines políticos, o en el mejor de los casos, porque las autoridades regionales no las actualizan porque no tienen la información o no tienen el personal necesario, no solo para manejar la información sino para estudiar diseñar, proponer, hacer conocer e implementar proyectos.
En todo caso, hoy, con tanta información dando vueltas o porque falta la correcta y actualizada, ¿cómo podemos asumir que la población participe en procesos democráticos si está mal informada o manipulada?
¿Cómo puede decidir si no sabe? Alguien dijo que quien no sabe solo usa falacias. No puede repetirse lo que increíble y vergonzosamente pasa con la minería ilegal.
Mi propuesta:
1.- No es suficiente reconocer oficialmente a la minería como Sector Estratégico. Es indispensable anunciar los proyectos de cobre que el Estado (digamos 3 o 4 específicos en distintas regiones) declare de necesidad pública e interés nacional, con plazos para concretar sus puestas en marcha. Mantener en la mira una estrategia de competitividad permanente y no “bajar la guardia”.
2.- Hablamos del lujo que tiene el país con la variedad de sus reservas metálicas. Pero hay un lujo que no nos podemos dar, y ese es el de tener el innecesario, ya tan comentado y oneroso peso burocrático y regulatorio en el sector, que indudablemente lo hace menos atractivo para el inversionista.
No se trata solo de agilizar trámites, sino también se trata de eliminar redundancias, duplicidades, pasos innecesarios inventados para justificar la burocracia, arbitrariedades, discrecionalidad del personal, y sobre todo, instalar la tan esperada Ventanilla Única y establecer el Silencio Administrativo Positivo.
3.- Independientemente de la necesidad de un mejor proceso de regionalización, como no se puede esperar a que eventualmente se apruebe uno nuevo y aunque suene paternalista y pasado de moda, debemos regresar a un mayor control del Gobierno Central en el sector de Energía y Minas. La Innovación necesaria en este caso es regresar a lo anterior, por lo que se necesita urgentemente modificar la ley de regionalización mientras se diseña un nuevo sistema.
4.- No le dejemos toda la responsabilidad de mantener la estabilidad macroeconómica del Perú al BCR, ayudémosle con una minería que se expande y juega el rol que le corresponde en la economía y el desarrollo. Específicamente y con mayor razón en provincias, donde ya se sabe lo que significa la minería responsable, y más aún, por ejemplo, en el caso de Cajamarca que ya ha disfrutado en el pasado de lo que ello significó y que ahora lo debe de estar añorando por falta de inversión minera. Es decir, hacer campañas selectivas en distintas regiones apoyando abiertamente proyectos mineros específicos en cada una de ellas.
5.- Así como se está avanzando en mejorar las condiciones contractuales para la remediación de pasivos y el cierre de minas al final de su vida productiva, debemos ver con nuevos ojos a los relaves, activos y abandonados. Hay metales que exprimir y maximizar en ellos. Proponemos ampliar la legislación con incentivos especiales con un nuevo concepto de éxito que es capturar oportunidades que hoy los precios de los metales justifican ampliamente. Ver a los relaves como un activo especial y no como un pasivo.
Lampadia






