Aldo Mariátegui
Perú21, 22 de enero del 2026
“Es impresionante cómo se ha degradado la institución presidencial a tal nivel que a un presidente se le puede cambiar ya casi como si fuera un ministro más”.
Jerí siempre me pareció cualquier cosa (aunque por un momento había resultado eficaz como reemplazo de la tristemente célebre Boluarte porque había aquietado las aguas) y estas reuniones orientales con esas pretensiones tan baratas de clandestinidad (¡En un chifa con capucha y anteojos oscuros de noche! ¡Ni Superagente 86 sería tan torpe!) son indefendibles, pero de allí a sacarlo de la presidencia a tan solo tres meses de las elecciones por supuestos delitos tan menores como patrocinio ilegal y tráfico de influencias es un exceso, como si fuéramos un país escandinavo para ser tan exquisitos y rigurosos. Jerí aún está bajo sospecha y no se ha probado aún su culpabilidad como para que lo guillotinen tan velozmente (por más que casi seguramente esté en falta…).
Es impresionante cómo se ha degradado la institución presidencial a tal nivel que a un presidente se le puede cambiar ya casi como si fuera un ministro más, como un funcionario ligerito al que los congresistas puedan masacrar y deponer como si fuera un par en un régimen parlamentarista clásico. Remover a Jerí sería profundizar aún más esa precariedad que está marcando a la presidencia. Además, no seamos inocentes, que los que se lo quieren bajar no lo hacen por un anhelo de justicia. Desde la izquierda que quiere colocar a uno de su bando en el poder, arrinconar al fujimorismo con que es el sostén de Jerí (Mohme ya está en eso) y abortar la restructuración de Petroperú hasta un Acuña que Dios sabrá qué habrá negociado. Otro problema es a quién se colocaría en su reemplazo si los únicos congresistas que serían “potables” para ese cargo están candidateando, por lo que ignoro si el remedio va a ser peor que la enfermedad. Todo lo anterior no disculpa a Jerí, que ha quedado como un cretino y un inmoral antes los ojos de esa poca ciudadanía pensante (por lo que no es zurda), que aún se interesa en los asuntos públicos (al 90% de peruanos le atañe un pepino el asunto o no lo entiende o no le parece tan mal).






