Iván Arenas
Perú21, 29 de agosto del 2025
«Nada asegura la vuelta del “evismo” con Evo o sin él. Bolivia tendrá que hacer reformas económicas de “segunda generación” tal como los propios ideólogos del “evismo” admiten».
Evo Morales, días atrás, en radio Kausachun Coca sostuvo: “Que no te engañen con el capitalismo popular porque es el mismo capitalismo imperialista y colonial”. Evo, que algo sabe de política, por primera vez se ha dado cuenta de que hay un relato en los sectores populares que le empieza a hacer sombra. Es un relato poderoso que no lo veía venir.
Enarbolado por el candidato Rodrigo Paz, el “capitalismo popular” lo ha llevado a ganar la primera vuelta. Antes, vale hacer un apunte. Decir que ha ganado la derecha en Bolivia porque tanto Paz como ‘Tuto’ Quiroga se van a segunda vuelta, es un simplismo, una flojera intelectual. ¿Por qué? Porque Considero que el eje de la discusión electoral ha cambiado. Los “politólogos” dirían que se trata de cambios en los “clivajes”, un término “huachafo” cuando quieren quedar como auténticos intelectuales. Pero sigo.
¿En qué ha cambiado? Considero que esa dicotomía de la política electoral boliviana ya no gira alrededor de una derecha ni una izquierda tal como se entiende o ha sido entendida. En ese sentido, el eje gira alrededor de quién de los dos candidatos —Paz y Quiroga— representa mejor a la nueva sociología boliviana, a ese capitalismo popular y emergente boliviano.
Antes de continuar, sí vale decir que el “evismo” como proyecto político e ideológico ha sufrido un revés. Ya no es una correa de transmisión de los electores y sobre todo de esa sociología emergente e informal que busca una representación política. El “evismo” cumplió su tiempo. Con una economía “primaria exportadora” (la que las izquierdas no critican), con grandes dispendios en programas sociales que han llevado a quebrar el país; el “evismo” logró sacar a 2.5 millones de pobres y trasladarlos hacia una clase media emergente e informal.
En El Alto, la meca de los “cholets” (en lugar de chalets) con esa arquitectura entre lo moderno y lo tradicional de aymara y del mestizo, las clases medias emergentes e informales han preferido a Paz en lugar de ‘Tuto’ porque es quien mejor los representa políticamente hoy. En algunos colegios electorales la paliza fue de más de 100 votos a Paz y 5 para el MAS, herencia “evista”.
No se trata entonces de extrapolar las situaciones argentinas, no hay un Milei versus un kirchnerista, tan igual de corrupto que el “evismo” o el “trumpismo” a la boliviana. Se trata de la irrupción política y electoral de las clases medias emergentes e informales (las nuevas clases plebeyas y subalternas) a las que el “evismo” ya no significa mucho salvo un pasado reivindicativo cultural que a veces pesó más que el propio pan.
Pero nada asegura la vuelta del “evismo” con Evo o sin él. Bolivia tendrá que hacer reformas económicas de “segunda generación” tal como los propios ideólogos del “evismo” admiten. Y esas reformas no son sino económicas e institucionales que traten de resucitar un país económicamente moribundo.