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Una perspectiva mundial

Una perspectiva mundial

REPORTE GOALKEEPERS 2020
BILL & MELINDA GATES
Co-presidentes
Fundación Bill & Melinda Gates
Glosado por Lampadia

INNOVANDO CON LA EQUIDAD EN MENTE

Tenemos mucho trabajo por delante en los próximos años. Necesitamos una fuerte coalición de empresas, gobiernos y bancos de desarrollo —todo el sistema de financiación internacional— para unirnos y elaborar una respuesta global a la medida del desafío que venimos describiendo en este ensayo.

Pero antes de que el mundo pueda realmente empezar a abordar el daño que este conjunto de catástrofes mutuamente exacerbadas ha causado, tenemos que detener lo que ha provocado todo esto: la pandemia que actualmente está empeorando, no mejorando, en muchos países. No podemos reconstruir los sistemas sanitarios, los sistemas económicos, los sistemas educativos y los sistemas alimentarios —sin hablar de mejorarlos con relación a lo que eran a principios de año— hasta que esté bajo control el virus que los está derribando.

Para tenerlo bajo control, para acabar con la pandemia, el mundo debería colaborar en tres ámbitos cuanto antes:

1. Desarrollar diagnósticos y tratamientos para gestionar la pandemia a corto plazo y vacunas para poner fin a la misma a medio plazo.

2. Fabricar tantas pruebas y dosis como podamos, tan rápido como podamos.

3. Entregar estas herramientas equitativamente a quienes más las necesitan, sin importar dónde vivan o cuánto dinero tengan.

La clave para desarrollar nuevas vacunas, especialmente en las primeras etapas, es buscar el mayor número posible de vacunas. Algunos países han empezado a firmar contratos con compañías farmacéuticas para reservar dosis de una determinada posible vacuna en caso de que dicha vacuna tenga éxito. Esto no es algo malo. Los gobiernos tienen la responsabilidad de proteger la salud de su población, y estas inversiones ayudan a poner en marcha importantes acciones de I+D, a pagar nuevas instalaciones de fabricación y a acercar al mundo a la entrega de una vacuna.

No obstante, la incesante cantidad de titulares que aparecen sobre los prometedores resultados de los ensayos clínicos en primeras etapas oscurece el hecho de que la I+D es inherentemente de muy alto riesgo: la probabilidad de éxito es del 7 por ciento en las primeras etapas y del 17 por ciento una vez que las posibles vacunas pasan a ser probadas en seres humanos. Los gobiernos están haciendo apuestas a largo plazo, en particular, sobre las posibles vacunas que esperan que “ganen”, pero la mayoría perderá. Una forma de minimizar este riesgo es que los países inviertan conjuntamente en una amplia cartera de posibles vacunas.

La fabricación es para el mundo uno de los desafíos que más desapercibido pasa: una vez que tengamos una vacuna o vacunas que funcionen, necesitaremos fabricar miles de millones de dosis lo más rápido posible. En este momento, no tenemos la suficiente capacidad de fabricación para ello —y ningún país tiene el incentivo de ampliar la escala por sí solo. Sin embargo, cada dosis de vacuna que el mundo no fabrique rápidamente implicará una pandemia más larga, más muertes y una recesión mundial más larga.

El desarrollo y la fabricación de vacunas no acabarán con la pandemia rápidamente a menos que también las entreguemos equitativamente. Algunos gobiernos que han apostado por algunas vacunas quizás ganen esas apuestas, pero si utilizan todas las vacunas disponibles solamente para proteger a su gente, estarán extendiendo la duración de la pandemia en todas partes. También estarán contribuyendo al aumento de fallecidos. Según el modelo de la Northeastern University, si los países ricos compran los primeros 2 mil millones de dosis de vacunas en lugar de asegurarse de que sean distribuidas proporcionalmente a la población mundial, el número de personas que fallecerán de COVID-19 se podría duplicar.

Aún no se sabe exactamente cómo el mundo organizará una respuesta colaborativa. En abril, numerosos socios se unieron para lanzar el Acelerador del acceso a las Herramientas contra el COVID-19 (ACT-A), el esfuerzo de colaboración más serio que existe hasta la fecha para poner fin a la pandemia. Los dos principales socios de la estrategia de vacunación del ACT-A —la Coalición para la Promoción de Innovaciones en pro de la Preparación ante Epidemias (CEPI)— que tiene en su cartera nueve posibles vacunas contra el COVID-19 y Gavi, la Alianza para la Vacunas, que ha ayudado a los países de bajos y medianos ingresos a proporcionar 750 millones de vacunas desde su creación en el año 2000— fueron creados para resolver problemas como el que enfrentamos actualmente. Por ello nuestra fundación apoya el ACT-A, y por ello instamos a otros a unirse con nosotros.

Para que quede claro, financiar adecuadamente estas organizaciones y otros socios claves costará mucho dinero —que no es nada comparado con el coste que representa una supurante pandemia. Cada mes, la economía mundial pierde 500 mil millones de dólares, y un enfoque colaborativo reducirá en muchos meses el plazo de recuperación del mundo. Los países ya han comprometido 18 billones de dólares americanos para financiar las acciones destinadas a estimular la economía y tratar los síntomas de la pandemia. Ahora necesitan invertir una pequeña porción de ese total para erradicar su causa.

¿CÚANTAS VIDAS PODRÍA SALVAR UNA VACUNACIÓN EQUITATIVA?

EL LABORATORIO de Modelación de Sistemas Biológicos y Sociotécnicos (MOBS LAB) de la NORTHEASTERN UNIVERSITY ha trabajado durante años en la modelación de la transmisión de la gripe, con lo cual está bien posicionado para elaborar el modelo del COVID-19. Debido a lo muy difícil que es predecir el futuro, MOBS LAB desplegó escenarios hipotéticos examinando lo que habría sucedido si una vacuna hubiera estado disponible desde mediados de marzo. Esto permite al modelo basarse en datos observados relacionados con eventos que ya han ocurrido, en lugar de basarse en conjeturas sobre datos relacionados con eventos que podrían tener lugar dentro de un año.

La Northeastern University trabajó en base a dos hipótesis.

  • En una de ellas, aproximadamente 50 países de ingresos elevados recibieron los primeros 2.000 millones de dosis (de los 3.000 millones) de una vacuna efectiva al 80 por ciento.
  • En el otro, todos los países recibieron los 3.000 millones de dosis proporcionalmente a sus poblaciones.

El resultado de las simulaciones se representa como porcentaje de muertes evitadas en cada caso, en comparación con el caso real en el que no hubo vacunación alguna.

CONCLUSIÓN

LO QUE HAGA EL MUNDO EN LOS PRÓXIMOS MESES IMPORTA MUCHO

LA RESPUESTA A LA pandemia de COVID-19 nos ha mostrado lo mejor de la humanidad: innovación vanguardista, actos heroicos de trabajadores que se encuentran en la primera línea y gente común haciendo lo mejor que pueden por sus familias, vecinos y comunidades.

En este informe, nos hemos centrado en la amenaza que se cierne sobre nosotros, y lo hemos hecho por la inmediatez y lo mucho que está en juego. Lo que el mundo haga en los próximos meses importa mucho. Nuestro lema para Goalkeepers es “el progreso es posible pero no inevitable” —, y seguimos defendiéndolo. La gravedad y duración que alcance la pandemia están en gran medida bajo el control del mundo. En el fondo, las empresas y los gobiernos deben estar convencidos de que el futuro no es un concurso de suma cero en el que los ganadores ganan solo cuando los perdedores pierden. Es un esfuerzo cooperativo en el que todos avanzamos juntos.

Lampadia




La ayuda de España hacia la región

La ayuda de España hacia la región

Recientemente el gobierno de España viene compartiendo sus experiencias en el manejo de la pandemia con los líderes políticos de nuestra región, a la vez que ata cabos para unificar la ayuda internacional hacia esta parte del mundo, un imperativo muy necesario para nuestro país, donde los bonos y las colocaciones de préstamos del Reactiva aún no dan abasto a todo el universo de hogares y empresas más afectadas por la crisis.

Como publicó recientemente The Economist en un artículo que compartimos líneas abajo, la importancia de esta iniciativa no solo es grande por la alta fragilidad de los sistemas sanitarios e informalidad de las economías latinoamericanas sino porque estas se encuentran altamente fragmentadas a nivel político, sin un rumbo claro que permita generar consensos en torno a la lucha contra el covid.

Lamentablemente, como señala el popular medio británico estos esfuerzos también se ven limitados por factores ideológicos de la misma alianza socialista liderada por Pedro Sánchez, la cual se ha hecho muchas veces de la vista gorda con los abusos cometidos por el régimen dictatorial de Maduro en Venezuela. Por su parte, la presencia de un populista como AMLO en México, que exacerba los prejuicios entre ambos bloques alegando a un conflicto de hace medio milenio, tampoco ayudan a un buen relacionamiento.

Más allá de estos impasses igual consideramos que toda ayuda hacia la región por parte de países que llevan más tiempo lidiando con esta crisis son siempre positivas y bienvenidas. Esperamos pues que las disputas políticas no limiten a las autoridades españolas a demostrar todo el expertise que han aprendido en estos duros meses de pandemia, cuyo alcance no tiene límites en el mundo. Lampadia

La complicada relación de España con América Latina

El antiguo poder colonial quiere jugar un papel útil, pero socava su propia influencia

The Economist
11 de julio, 2020
Traducida y comentada por Lampadia

Han ganado pocos titulares y apenas se han notado incluso en España. Pero en las últimas semanas, el gobierno español ha organizado seis reuniones ministeriales virtuales con sus homólogos en América Latina para compartir experiencias sobre cómo enfrentar la pandemia que ha afectado tanto a sus países. Estas reuniones culminaron en una reunión de video el 24 de junio en la que se unieron nueve presidentes a Pedro Sánchez, el primer ministro de España. Acordaron trabajar juntos para tratar de asegurar que las instituciones financieras internacionales tengan más dinero para prestar a América Latina mientras lucha por apoyar sus economías.

Este es un capítulo nuevo y útil en una relación que a menudo ha prometido más de lo que ha entregado. En muchos sentidos, España y América Latina están cerca. Comparten lazos de idioma, cultura e historia (aunque esto no se aplica en la misma medida al Brasil de habla portuguesa). Pero el diálogo político entre ellos ha tenido altibajos en los últimos 40 años. La transición de España a la democracia a fines de la década de 1970 influyó en América Latina, ya que también sacudió la dictadura. Felipe González, primer ministro socialista de España de 1982 a 1996, forjó lazos estrechos con los líderes de la región. Junto con México, en 1991, España lanzó la primera de las cumbres regulares “iberoamericanas”, que también incluyen a Portugal. Las empresas españolas se amontonaron en América Latina, a menudo comprando empresas privatizadas. En 2005, España estableció una secretaría iberoamericana (conocida como SEGIB) para implementar iniciativas acordadas en las cumbres.

Es un equipo discreto que hace cosas útiles, como organizar la portabilidad de los títulos profesionales y la seguridad social, y actúa como vehículo para proyectos de ayuda a pequeña escala por un valor de € 23 millones (US$ 26 millones) al año, a los que los países contribuyen como ellos desean. De una manera modesta, funciona.

Para América Latina, donde EEUU y China cobran gran importancia, los lazos con España son una forma de diversificar las amistades. El corazón de la oferta política de España a América Latina es presentarse como el defensor de la región en Bruselas, lo que aumenta su propio peso allí. De hecho, los grandes países como Brasil y Argentina a menudo no necesitan un intermediario. Pero España fue importante para aliviar los requisitos de visa para el área Schengen para los latinoamericanos y para cerrar un acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur, el bloque con base en Brasil y Argentina. En mayo, la ministra de Asuntos Exteriores de España, Arancha González Laya, organizó con Josep Borrell, su predecesor que ahora es el jefe de política exterior de la UE, una exitosa conferencia de donantes para apoyar las necesidades de los migrantes venezolanos.

Pero el pasado arroja una sombra. Cuando el año pasado el presidente populista de México, Andrés Manuel López Obrador, exigió que España se disculpara por su invasión de 1519, los españoles se enojaron mientras que muchos latinoamericanos vitorearon en privado. Diplomáticos latinoamericanos dicen que España tiende a dar por sentada la región. SEGIB a veces ha parecido un vehículo a través del cual externalizar la política hacia la región, o no tener una. Una vez un gran donante para América Latina, España recortó la ayuda al desarrollo después de su depresión económica de 2009-12. Algunas de sus compañías ahora se están retirando de América Latina.

El mayor fracaso diplomático de España ha sido la caída de Venezuela en la dictadura bajo Nicolás Maduro. Se dejó a Noruega tratar de negociar un acuerdo el año pasado entre el gobierno y la oposición. España se ve obstaculizada por los disparates de José Luis Rodríguez Zapatero, un ex primer ministro socialista, que afirma ser un mediador en Venezuela. La oposición del país lo considera un títere para Maduro. Gracias a Zapatero, España “ha perdido mucho prestigio”, dice un ex canciller latinoamericano. Podemos, el miembro de extrema izquierda de la coalición de Sánchez, también es amigable con el régimen de Maduro. Por lo tanto, la política interna socava la diplomacia española en uno de los temas más importantes en una región que, según afirma, es una prioridad.

Rebeca Grynspan, la jefa de SEGIB, señala que las cumbres iberoamericanas son el único lugar donde todos los gobiernos de América Latina se sientan juntos. Eso refleja una región que está más dividida que durante décadas, en la que los presidentes de Argentina y Brasil no se hablan entre sí y sobre lo que a López Obrador no le importa. Es un incumplimiento del deber que los líderes de América Latina no hayan logrado llegar a una posición conjunta sobre muchos de los problemas apremiantes de la región, comenzando por cómo obtener apoyo internacional para reconstruir sus economías. Para el crédito de España, al menos en eso, ha entrado en esta ruptura. Lampadia