Luis Bryce Delgado
Para Lampadia
El Peru fue recientemente sacudido por un desconocido fenómeno de inseguridad energética. Por un problema aun en investigación, se interrumpió por casi 2 semanas la llegada del gas natural, a los centros de consumo en la Costa.
La parte positiva del evento es que ahora todo el Perú es consciente de la dependencia que tenemos del no renovable gas de Camisea y el convencimiento que solo hay gas para 16 años más, a menos que se inicie una real inversión en Exploración, que indefectiblemente resultara en un gas más caro en el futuro.
Adicionalmente quedo en manifiesto el abandono que se ha hecho del recurso renovable peruano que es la energía hidroeléctrica.
La generación de energía eléctrica en uno de esos días de emergencia, fueron 8,100 MW de los cuales, la térmica a base de petróleo Diesel, precisamente por la falta de gas, aporto el 24% y la hidroelectricidad, que es renovable pero no “moderna” el 64%. Las nuevas energías renovables, eólica y solar, generaron el 12%.
Ese 24% térmico equivale hoy a unos 2,000 MW.
Conforme vaya creciendo el consumo de energía eléctrica del país esos 2,000 MW crecerán a un mínimo de 3% anual y si realmente nos decidimos a doblar la producción de cobre, crecerá aún más rápido.
Nadie nos garantiza que se encuentre gas en abundancia. Lo que sí sabemos es que de las cumbres andinas hasta el Pacifico hay un mínimo de 4,500m de caídas capaces de generar electricidad.
Adicionalmente una vez que el agua turbinada sale de las plantas nos permite irrigar pampas desérticas y hacer que la agroindustria siga creciendo y afianzar las napas freáticas.
Como construir una hidroeléctrica de buen tamaño toma unos10 años, tenemos que decidirnos muy rápidamente para no quedarnos con las manos vacías dentro de 15 años.
Existen estudios preliminares para un proyecto para generar 2,500 MW e irrigar 200,000 Ha en Nazca y Caravelí, con agua de ríos ayacuchanos, vertidos al Pacifico por túneles de 43 km de largo. Difícilmente puede haber un mejor proyecto para el futuro del Perú.
Tambien se estudió hacia 1980 un bombeo -transvase del Lago de Junín (alto rio Mantaro) que aporta 16m3/seg de agua a Lima que genera 492 MW netos, que el monstruo de 10 millones de habitantes, en el desierto en que vivimos, necesita cada vez más urgentemente.
Seguramente hay varios transvases más, incluyendo uno del Titicaca para irrigar las pampas del Moquegua y Tacna, pero tomaran mucho más tiempo y estarán sujetos a muchos debates ambientales.
Y si de pura hidro-generación se trata, están los 7,500 MW del Pongo de Manseriche estimado hace unos 80 años en un salto de 60m en el rio Marañón.
En fin, el Peru tiene que ponerse a trabajar seriamente en generación eléctrica renovable y por más cambios climáticos, es muy poco probable que deje de llover y por lo tanto tenemos que enfocarnos en serio en la hidrogeneración.
Lampadia






