Iván Arenas
Perú21, 27 de febrero del 2026
“Observen la forma de construcción organizacional y política de Alianza Para el Progreso y es una copia de cualquier partido de izquierda”.
En las redes sociales circulan fotos del dueño de APP, César Acuña, cuando fue candidato a la Cámara de Diputados de 1985 por un partido de izquierda en esa gran alianza que llevaba a Alfonso Barrantes, ‘Frejolito’, a presidente. Poco se sabe, pero Acuña fue antes de apepista un hombre de izquierda en Trujillo donde el Apra mandaba, por lo tanto, era un “antiaprista”. El actual mandatario José María Balcázar, o ‘El Pibe’ como le solían decir en Lambayeque, también fue un hombre de izquierda cercano a la Izquierda Unida del mismo Barrantes y aliado de Patria Roja. Hoy Balcázar dice no creer en la izquierda o en la derecha pero su pasado remite lo contrario.
Conversando con el periodista Carlos Cabanillas concluimos que hay una “izquierda generacional” que gobierna, que está allí con el timón en el Estado, pero que a simple vista no se ve. Así como Acuña o Balcázar, hay varias autoridades o funcionarios en todo el país (y en los lugares más importantes del poder) que aunque están inscritos en partidos de centro o centro-derecha, en realidad son parte de una izquierda generacional, una izquierda familiar (si cabe la palabra) que tiene lazos, relaciones, amistades, cercanías, pero además formas similares de hacer política.
Esta es una izquierda muy particular y que aunque se ha resignado a la utopía comunista aún tiene una red de relaciones y operadores por todo el Perú. Es decir, una “infraestructura” de relaciones que le permiten pactar y llegar a acuerdos. Asimismo, es una izquierda con raigambre regional, muy local; es decir es una izquierda que tiene objetivos muy locales, muy caseros y de corto tiempo que no le permiten ver el universo o el todo. En otras palabras: es una izquierda sin proyecto de país.
Para comprender lo que sucede en el momento político, en la coyuntura y la estructura nacional, debemos echar de todos los cables. Y esos cables son los que se conectan con la realidad política. Observen la forma de construcción organizacional y política de Alianza Para el Progreso y es una copia de cualquier partido de izquierda o de viejo sindicato magisterial.
Estamos entonces gobernados no por la izquierda comunista (que sí tiene ideología) sino por una izquierda generacional (y patrimonialista) que conserva las formas de hacer política (prebendas) de las regiones sin trascendencia, mística ni epopeya para conducir un proyecto nacional. Esta izquierda, este tipo de izquierda, es la que conduce el país y dirige los timones del poder en el Ejecutivo y el Legislativo con una racionalidad cortoplacista y con formas absolutamente rentistas. Si no entendemos a esta izquierda no ideológica estamos condenados a que nos gobiernen.






