Iván Arenas
Perú21, 20 de marzo del 2026
“En términos políticos, el régimen de concesiones es lo más democrático que existe. Solo este dato: de los 11 mil petitorios mineros en 2025, alrededor del 65% corresponden a la minería pequeña y artesanal”.
Una mayoría de parlamentarios en la Comisión de Energía y Minas del Congreso de la República acaba de aprobar el predictamen de una ley (“Ley que modifica la Ley General de Minería (…) a fin de fortalecer el régimen de concesiones mineras y evitar la existencia de concesiones ociosas”) que de aprobarse volaría por los aires el régimen de concesiones que ha generado que la minería moderna (pequeña, mediana y grande) sea un motor antipobreza y creadora de clases medias allí donde el Estado apenas aparecía. El Perú de hoy, la nueva república de clases medias emergentes en Apurímac, Moquegua, Arequipa, Cajamarca o Cusco no se explica sin las inversiones mineras, la ley general de minería y el régimen de concesiones.
Antes vale ser honesto y reconocer lo siguiente: el sintagma “concesiones ociosas” tiene una potencia nuclear, pero que desarmado —fibra a fibra— es un mito oscuro inventado por el sofista/congresistas servil a su ideologismo sobre la realidad y la data, proclamado por el abogadillo rentado por las millonarias familias ilegales/informales que acumulan reinfos —auténtico régimen feudal que utiliza mano de obra barata—, soportado financieramente por algunas plantas de procesamiento que inventan trazabilidad documentaria y esconden su verdadera producción (que va más allá de las 350 toneladas) y defendida por el candidatito mentiroso de hoy quien insiste —sin rubor ni vergüenza— que el oro de Atahualpa provino de Pataz (“mineros ancestrales”) o que hay una lucha de clases entre grandes y abusivos mineros contra los pequeños y artesanales.
En suma, el mito oscurantista funciona así: las grandes mineras acaparan y no usan esas extensas áreas (subsuelo) y que eso impide que el minero pequeño o artesanal (“ancestral”) las utilice. Redondeada así la idea, por lo demás no hay ningún dato técnico que corrobore el mito aquel más cuando en el Perú hay un régimen de concesiones abierto, dinámico y sobre todo accesible. En términos políticos, el régimen de concesiones es lo más democrático que existe. Solo este dato: de los casi 10 mil petitorios mineros en el 2025, alrededor de 2000 corresponden a la minería pequeña y artesanal (Ingemmet vuelve a recategorizar y el número crece).
Pero falta comprender lo siguiente: el motor de la minería es la exploración que se hace en las concesiones. Estas concesiones son un activo de la empresa que a la vez hace inversiones por ciclos de largo plazo. En el Perú tienen que enfrentar la permisología insistente (de 200 a 400 permisos), el tiempo de la burocracia (100 pasos esenciales y 19 instituciones), los más altos estándares ambientales (más que Canadá o Australia) y los operadores ideológicos y rentistas.
¿Cree usted que Cutipa, el candidato/congresista Sánchez o Bellido no saben todo lo anterior? ¡Absolutamente! Pero sus motivos son electorales, rentistas o ideológicos. Al final comulgan con el informal y el ilegal que crean gremios, alquilan abogados y pagan campañitas mediáticas, pero el que gana el dinero está sentado tomando su whisky en alguna playa del sur.






