Fernando Calmell del Solar
Expreso, 17 de febrero del 2026
En todos los aspectos de la vida, realizar un cambio implica dejar de hacer algo que no funciona, hace daño o genera pérdidas, para hacer algo distinto. Los seres humanos sabemos identificar los peligros de continuar haciendo lo mismo y generamos los cambios necesarios, siempre con el objetivo de mejorar. Pero, como la política peruana se mueve y vive en algún lugar que podríamos llamar el mundo al revés, bizarro o paralelo, los cambios que realizan nunca son para que los peruanos estemos mejor. El mejor ejemplo es que, mientras usted lee esta columna, estamos inmersos en la incertidumbre generada por ambiciones políticas particulares.
Tenemos congresistas/candidatos y sus partidos que, sin autoridad alguna, reclaman moralidad, transparencia y, por supuesto, cambio. Todo con la finalidad de lograr algo de cámaras y protagonismo para ellos, sin importarles los peruanos. El cambio repentino, sin planificación y sin sentido, trae consigo más inestabilidad. Vamos 7 presidentes desde el 2016, y les pregunto: ¿algo ha cambiado para los peruanos? ¿Ha disminuido la inseguridad? ¿Tenemos un mejor sistema de salud o educación? ¿Hay menos pobres o menos anemia? La respuesta nuevamente es no.
Solo se han beneficiado las cúpulas de poder de los partidos, como el que hoy controla el sistema de salud y tiene a todos los peruanos sin medicamentos. O personajes del partido de gobierno que, antes de Jerí, eran el meme que dejó las elecciones pasadas, y hoy tienen “relevancia política” para algunos medios y encuestadoras.
La realidad es que nos hemos acostumbrado a que se produzcan cambios para no cambiar nada, y lo que raya en la estupidez es que se generen cambios sabiendo que son para peor. Un cambio de gobierno a dos meses de las elecciones, a cinco meses de dejar la presidencia, no tiene sentido, más aún cuando los peruanos estamos hartos de la mañosería política.
¿Acaso no entienden que esto solo traerá incertidumbre y, Dios no quiera, un presidente de izquierda, zurdo, caviar o merca prontuariado, que manipule las elecciones a su antojo?
Amigos, el cambio que quieren todos los peruanos pasa por dejar todos estos arreglos bajo la mesa y terminar con la vieja clase política. Terminar con la hipocresía de los políticos y la complicidad con cierta prensa y activistas de oenegés, que ponen banderitas de colores y se llenan la boca en defensa de las mujeres, pero que no dudan en sindicar de “acompañantes” a mujeres que trabajan, por el simple hecho de ver los horarios de entrada y salida a Palacio de Gobierno o si viajaron o no con el presidente en el avión, solo para lograr el caos y sus objetivos políticos.
No es casualidad que las encuestas reflejen ese desprecio por la clase política actual; no es casualidad que más del 80% de los peruanos no espere nada de ellos, porque ya hoy “el modelo” los ha segregado y abandonado.
En estas elecciones nos encaminamos a una inestabilidad peor que la del 2021, y a quienes se sientan cómodos pensando que todo está resuelto les pido: observen la realidad real.






