Carlos E. Gálvez Pinillos
Expresidente de la SNMPE
Para Lampadia
Hoy tenemos en el Perú, a más de 7,722 ciudadanos, que se creen con derecho a dirigir los destinos de nuestra patria.
Pero cuando uno revisa la lista de candidatos, encontramos varios individuos sentenciados por delitos dolosos contra el Estado, prófugos de la justicia, congresistas que, habiendo delinquido por extorsión (lo edulcoran como “mocha sueldo”) y, el asco en que convirtieron la “Comisión de Ética” del congreso, se tapó los ojos por más de un año y evitó sancionarlos.
La verdad, no deberíamos seguir con este relato de impresentables, porque desmoraliza y deja en claro, cuál es la razón por la que la política está tan mal vista y, por qué nadie que se respete quiere participar. Somos cerca de 35 millones de peruanos, de los cuales 27.3 millones estaría en condiciones de elegir y ser elegidos y podríamos apostar, que podemos encontrar al menos, unos 3 millones de ciudadanos con valores morales, preparación académica adecuada y trayectoria profesional o empresarial intachable. Pero ¿qué pecado hemos cometido para que, más del 80% de los que se presentan tengan algún “anticucho”?
Si el congreso es uno de los estamentos del Estado con peor reputación, es porque se la ganaron a pulso, por apañar Doroteos, Darwines o Agüeros, sin que estos sean sancionados. Es lamentable, pero a estos, como a muchos sinvergüenzas “no les entran balas”, al punto que 68% (88) de los actuales congresistas, quieren reelegirse. En un país de gente pensante, con memoria, valores y con conciencia ciudadana, esas conductas son motivo suficiente para que se les rechace, no sólo por el Jurado Nacional de Elecciones, sino por la ciudadanía en pleno.
Para construir nuestro futuro, necesitamos líderes con honestidad comprobada, con una visión clara del Perú, con capacidad de planear nuestra salida del estancamiento y con convocatoria para atraer a los mejores y trabajar en equipo, tanto como serenidad para ejecutar los planes trazados frente a condiciones muy difíciles.
Cuando revisamos la evolución del Perú en el siglo XXI, encontraremos;
- Crecimiento económico sobresaliente, en algún quinquenio;
- Reducción radical de la pobreza en esos períodos, aunque con un lamentable rebote no corregido, a pesar de nuestras condiciones extraordinarias para recuperarnos;
- Sectores económicos que son una promesa incumplida, por falta de liderazgo y por la obstrucción de malos políticos y burócratas.

En las elecciones 2026, tendremos la posibilidad de corregir estas desviaciones.
Felizmente, el péndulo de la historia se está moviendo en la dirección correcta, pues la ciudadanía de nuestros países vecinos ha entendido que, con promesas socialistas y populismo, no se resuelve el problema y, han tomado al toro por las astas.
Ecuador, Argentina, Bolivia y ahora Chile, nos están mostrando el camino correcto.
La ciudadanía no es tonta y, aunque muchas veces se le ha engañado con falsas promesas, ha tenido el tiempo suficiente para constatar el resultado de tales mentiras: Venezuela sin petróleo, Bolivia sin gas, Cuba sin azúcar, y los que no han tocado fondo aún, sin reservas internacionales, alta inflación y alta deuda respecto a su PBI.
El Perú está en un momento histórico para salir del letargo inoculado por Humala, PPK, Vizcarra, Sagasti, Castillo y Boluarte, y por eso rechaza a candidatos que han actuado de espaldas al país, cuando no delictivamente. Rechaza a quienes, desde el congreso han creado, inconstitucionalmente, gasto público corriente para beneficiarse, tanto ellos como a sus allegados. Rechazará en esta oportunidad, a los que incorporaron al presupuesto obras sin planeamiento, proyecto técnico serio, ni presupuesto y, como consecuencia, hoy se encuentran en abandono (S/.120 mil millones). Rechazará a quienes impidieron la creación de empleo y de oportunidades de inversión, debido a exceso de regulaciones. Finalmente, pero no menos importante, el elector castigará a quienes han respaldado leyes que benefician a las economías criminales.
El JNE debería facilitarnos el camino y tachar a candidatos investigados por homicidio calificado, estafa agravada, lavado de activos, usurpación y tráfico de terrenos, minería ilegal y minería con REINFO, puesto que la ley prohíbe que un funcionario público posea concesiones mineras y esta es una manera de “sacarle la vuelta” a la ley. Tala ilegal, conexión con narcotráfico y otras actividades delictivas. Que, aunque parezca mentira, están postulando.
Si tenemos que construir un menú de candidatos para la elección de autoridades, lo menos que debemos fijarnos es;
Si los posibles candidatos tienen, además de unos antecedentes judiciales y policiales pulcros, un historial de comportamiento ético y moral intachable y, además, sería conveniente una evaluación psicológica a los candidatos a la presidencia, que demuestre equilibrio emocional.
Caso contrario, será imposible que los ciudadanos asuman la responsabilidad de su elección. En esas condiciones, tendríamos que mantener la vacancia presidencial por incapacidad moral, con la discrecionalidad actual.
¡Los ciudadanos sólo podemos elegir dentro del menú que nos presentan! Lampadia






