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Lima-Perú, 10/03/2021 a las 09:03am. por Carlos Gálvez Pinillos

Sesgos que dañan y empobrecen

¿Quién los entiende?

Carlos E. Gálvez Pinillos
Expresidente de la SNMPE
Para Lampadia

Cada vez que tenemos un ciclo positivo de precios de metales, sale inmediatamente a relucir el predicamento de la izquierda, respecto a la importancia de alcanzar una mayor recaudación fiscal, proveniente del sector minero.

Es evidente, que el mercado de metales tiene un comportamiento cíclico, tanto como el vaivén del comportamiento de las industrias y el de los consumidores, antes de un boom y después de este. Muchos “opinólogos” económicos, se quejan de estas subidas y bajadas, pues no permiten una recaudación fiscal estable, cosa que molesta particularmente a los partidos de izquierda, por no tener asegurado el ingreso fiscal para el manejo de sus políticas (de gasto) soñadas...

Los que estamos en el sector, en cambio, sabemos que en “vacas flacas” hay que invertir en explorar y en desarrollar nuevos proyectos, o bien, ampliar capacidad productiva y mejorar productividad con tecnología. Eliminación de “cuellos de botella” y mejora de las instalaciones, de forma que un rebote del mercado nos encuentre “bien parados” y preparados para optimizar la producción y así, maximizar beneficios en base a esos buenos precios, pero con mayor producción y eficiencia.

Parece increíble, pero ciertos grupos políticos se pasan la vida quejándose del sector minero, con mensajes como; no podemos ser dependientes de un sector “primario exportador”, requerimos diversificación productiva, hay que “dar mayor valor agregado”, como los precios han bajado, la minería no aporta lo suficiente, debemos aumentar los impuestos a las “sobre-ganancias”, etc. Parece chiste, pero no entienden que la industria minera sólo crece y se mantiene competitiva, porque permanentemente está invirtiendo un alto porcentaje de sus utilidades, en explorar, ampliar capacidad y mejorar productividad, durante las “vacas flacas”, para estar debidamente preparados para el siguiente ciclo de precios.

Por supuesto, durante esta campaña electoral, ya apareció un candidato de izquierda con la cantaleta de la revisión de la tributación, a propósito de otro ciclo positivo de precios.

Son tan especiales, que no recuerdan que la industria minera, entre; Impuesto a la Renta, Impuesto al Dividendo, Impuesto Especial al sector Minero y Regalías (estas dos últimas con tasas crecientes en función de los márgenes operativos) y la Participación de los Trabajadores, paga el 48.5% de la renta generada, pero si suscribe un “contrato de Estabilidad Tributaria”, eso le cuesta 2 puntos porcentuales adicionales de Impuesto a la Renta, con lo que el Estado dispone del 50.5% de la renta generada.

En sencillo, la empresa dispone sólo de la mitad de la renta generada, para reinvertir constantemente (para la mayoría de empresas, cerca del 80% de ese monto), en su sostenimiento y crecimiento, dejando el resto, algo así como 10% de la renta generada, en beneficio de sus accionistas (20% del 50% que el Estado le deja). Por supuesto, todo esto, cumpliendo estrictamente con sus obligaciones ambientales y sustituyendo al Estado en sus zonas de operación, ante la absoluta ausencia de éste en esos lugares.

Los gobernantes deben ser conscientes, que el Estado es el socio principal de cualquier operación o proyecto minero (50%), de ahí que resulta incomprensible su indiferencia o displicencia respecto al desarrollo de un nuevo proyecto, que se impida la marcha regular de sus operaciones, ante el constante acoso y extorsión de activistas políticos, que no permiten la construcción y desarrollo de esos depósitos.

La principal fuente de recaudación, a partir de la puesta en valor de nuestros recursos naturales, nos permitiría brindar a la población de menores recursos, la solución a sus necesidades básicas insatisfechas, pasando por; agua potable, recolección y tratamiento de aguas residuales, electrificación y conectividad, nutrición, salud, educación y seguridad, hoy demostradamente en abandono, a menos que ese gobierno tenga insensibilidad para con las poblaciones más pobres del Perú. Si ese es el caso, no debieran estar en política.

Probablemente, no muchos sepan de la existencia del EITI (Extractive Industries Transparency Initiative), entidad que verifica anualmente las aportaciones de impuestos de las empresas mineras del Perú, a partir de la gestión del MINEM, como Secretaría Técnica, con información de cumplimiento tributario proporcionada por la SUNAT y debidamente auditada por una firma internacional. Importante mencionar, que más del 95% de la recaudación fiscal del sector minero está ahí certificada. Con esta gestión tributaria y de control, se tiene verificado el cumplimiento tributario de las empresas.

El problema reside, en que la otra cara de la misma moneda, que es la gestión del sector público, quien se encarga del manejo y aplicación de los fondos recaudados y transferidos por canon, regalías, fondo empleo, entre otros y que, lamentablemente podemos verificar, es el robo, su utilización en gastos inadecuados y la malversación de fondos. Debemos agregar, los proyectos de mala calidad de diseño y ejecución, sin contar con una adecuada priorización de obras o el uso inapropiado de esos fondos entre burocracia y amigos, en gasto corriente, sin resolver los problemas reales de una población que se encuentra agonizante y sin esperanza, porque no se solucionan sus necesidades básicas.

¡Pensemos seriamente y pongamos a trabajar nuestras potencialidades! Lampadia

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