Uri Landman
Para Lampadia
Estoy seguro que la mayoría de ustedes se preguntarán ¿qué tiene que ver el famoso mafioso ítalo-estadounidense Salvatore Lucania, también conocido como Charles Lucky Luciano, con el mega puerto de Chancay?
Luciano es considerado como el padre del crimen organizado en los Estados Unidos al establecer la primera Comisión.
Con este nombre, “La Comisión”, se conocía al órgano rector de la mafia formada en el año 1931.
Era una especie de comité ejecutivo integrado por los jefes de las Cinco Familias de la mafia de Nueva York y el jefe de la Familia de Chicago.
Cuando empezó la Segunda Guerra Mundial, Luciano se encontraba purgando una pena de 30 a 50 años por proxenetismo, al haber sido encontrado culpable por ese crimen y sentenciado en el año 1936.
En el año 1942 el gobierno de los Estados Unidos hace un trato secreto con Lucky para que a cambio de ayuda, el mafioso pudiera recobrar su libertad.
La Armada quería información sobre posibles espías alemanes e italianos que pudieran estar operando en los puertos de Nueva York.
Luciano a través de su aliado, Albert Anastasia, controlaba los sindicatos de los muelles de dicha ciudad. Es así que el gobierno americano hace contacto con el socio de Luciano, Meyer Lansky, para llegar a un acuerdo entre ambos.
Luciano obtendría información de inteligencia sobre posibles espías extranjeros que estuvieran operando en los muelles de Nueva York y además aseguraría que ningún trabajador haría huelga. A cambio, el gobierno le reduciría la sentencia y lo deportaría a Italia ni bien termine la guerra.
Lucky Luciano fue deportado a Italia el 10 de febrero de 1946. Después de una azarosa vida en Nápoles, Luciano murió de un ataque cardiaco el 26 de enero de 1962.
El día de hoy que la supervisión del puerto de Chancay está en litigio entre el estado peruano y su dueño, Cosco Shipping, esta historia tiene más relevancia que nunca.
En la época de Luciano, el control de los puertos de Nueva York era de vital importancia para el gobierno norteamericano. El mafioso podía hacer un mejor trabajo que el FBI en descubrir espías extranjeros que estaban infiltrados en los muelles en plena Segunda Guerra Mundial.
En nuestra época, el control sobre la supervisión del puerto de Chancay también puede significar tener una ventaja competitiva sobre otros puertos del continente. En este caso, Cosco sostiene que es un puerto 100% privado, sin ninguna inversión por parte del estado peruano. Al ser este el caso, ellos afirman que Ositran, el organismo regulador del estado, no tiene competencia regulatoria.
Por su parte, Ositran argumenta que, al ser un puerto de uso público, tiene el mandato de supervisar, regular tarifas y proteger a los usuarios para evitar abusos monopólicos.
En una primera instancia el Poder Judicial le ha dado la razón a Cosco Shipping y ordenado que Ositran se abstenga de supervisar y sancionar, excepto en los casos específicos de tarifas, si INDECOPI detecta ausencia de competencia.
No soy experto en estos temas legales, pero reconozco que ambas partes tienen argumentos suficientes para creer que tienen la razón.
Por el lado de Cosco Shipping entiendo el argumento que al ser una inversión 100% privada, sin ninguna concesión de parte del estado peruano, ellos tienen todo el derecho de administrarse según su conveniencia y lo que exige el mercado.
Si establecen una tarifa de descarga más alta que el puerto del Callao, es lógico pensar que las naves preferirán utilizar los terminales del Callao en lugar de Chancay para su carga y descarga.
A fin de cuenta la distancia entre Callao y Chancay es de solo 75 kilómetros.
Por el contrario, si Chancay es más eficiente, barato y rápido, las navieras preferirán usar este puerto en lugar del Callao que siempre está saturado, es caro y tiene malos servicios.
Para el estado peruano es importante poder supervisar las operaciones de Chancay y asegurarse que las mismas sean competitivas, seguras y que se ajusten al propósito para las que fueron construidas. Ya se ha dicho más de una vez, el puerto de Chancay debe servir como la puerta de entrada de Asia para América del Sur y es importante asegurarnos que los beneficios que este puerto trae se reflejen en la competitividad del país en general.
En medio del conflicto entre Cosco Shipping y el estado peruano ha surgido un tercer participante que ha movido el tablero y me refiero a nuestro segundo socio comercial, los Estados Unidos de Norteamérica.
A raíz del fallo del Poder Judicial, el Departamento de Estado emitió un comunicado que dice: “Preocupados por los últimos informes que indican que el Perú podría verse imposibilitado de supervisar Chancay, uno de sus puertos más importantes, bajo la jurisdicción de propietarios depredadores chinos…”, en una clara alusión a la preocupación norteamericana por la influencia de China en la región.
Este cuento tiene para rato ya que Ositran anunció que apelará la sentencia del Poder Judicial. Estaremos atentos al desarrollo de los acontecimientos, siempre teniendo presente que el bien del Perú y de sus 33 millones de habitantes debería ser lo más importante. Lampadia






