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Álvaro Díaz Castro

Enseñar para lo que el Perú necesita

Por: Álvaro Díaz Castro

Lima-Perú, 15/05/2019 a las 11:05am. Por Álvaro Díaz Castro

Álvaro Díaz Castro, Abogado en derecho de la empresa y minería
Para Lampadia

“Ningún viento es favorable para el que no sabe dónde va” (Séneca)

Hace muchos años escuché a un motivador contar la anécdota de un niño que sacaba malas notas en matemática, pero muy buenas calificaciones en lenguaje y cuando se le preguntó a la madre en qué materia pediría clases extras para su hijo ella respondió que en matemática. ¡¡¡El conferencista se agarraba los pelos y le decía nooo!!!, póngale profesor en lo que es bueno, en lo que tiene potencial para destacar: sé que todos queremos que nuestros hijos aprueben el colegio, pero es más importante ayudarlos a que se realicen y brillen en su vida y hagan brillar a los demás.

Algo similar o peor pasa en la educación superior peruana.

El Perú que tiene la bendición de los minerales, mega-diversidad agraria, riqueza ictiológica, bosques, cultura, atractivos turísticos, micro climas, exquisita culinaria, música y bailes, milenaria herencia cultural, debería estar enfocado en formar los mejores profesionales, técnicos, investigadores, artistas, en estas áreas.

Pero no, si estudias derecho, contabilidad, finanzas, ingeniería, arquitectura, medicina, docencia, periodismo, lo que fuere en general, los currículos no lo enfocan integralmente, sino de manera tibia, débilmente en las materias descritas.

¿Será por ello que, por ejemplo, los conceptos de prevención no pegan en los médicos dado han sido formados para curar y no para prevenir, que en el derecho siembran en los abogados la semilla de litigar y no para  promover actos y decisiones diligentes y correctas que eviten o minimicen los conflictos, que los ingenieros ambientalistas los incentivan a ser jueces y no para ser investigadores y proponer medidas adecuadas para prevenir y preservar las condiciones ambientales, que al contador le piden ser bueno en registrar números y no para analizarlos en el micro y macro entorno, y podemos seguir así en todas las materias.

Lo cierto es que en la mayoría de los currículos universitarios y técnicos no tienen cursos fuertes ni principales en derecho minero, ambiental, de tierras, o de contabilidad para la agroindustria exportadora, ni finanzas en correlación a las interferencias informales en diversos sectores, arquitectura para puertos secos y fluidización del tráfico pesado y ligero, docencia en pesca industrial, o salud preventiva, tecnología y servicios culinarios, ingeniería en producción maderera para bosques auto sostenibles, etc.

Quizás es que se enseña bajo currículos que, probablemente en su momento, hace décadas atrás, fue un “copiar y pegar” para iniciar la enseñanza profesional bajo algún estándar y se han actualizado en contenidos, pero no cambiado los esquemas y direccionalidad esperada.

Cada zona o región peruana tiene más de uno de los grandes potenciales descritos. Hay muchas materias por afinar y que se deben conjugar con las verdaderas necesidades.

En Estados Unidos, Alemania o Chile, según las ventajas competitivas o comparativas desarrolladas, se potencian los currículos para la formación superior, se genera un pacto para que los profesionales y técnicos claves, con la mejor formación y conocimientos de punta, sean los que co-enseñen en las universidades e institutos junto con la plana docente que es a tiempo completo. Se genera no sólo empleabilidad de alta especialización, sino que se promueven nuevos negocios, nuevas perspectivas, nuevas alternativas de bienes y servicios.  Los clúster (encadenamientos productivos) respecto de lo que tanto se habla en Perú pero poco se hace, comienzan allí, capacitando y sensibilizando en esas áreas donde se tiene ventajas competitivas y comparativas desarrolladas, que es donde se darán las oportunidades más obvias y seguras.

En nuestro vecino país del sur el Estado promueve y hasta financia becas para que las personas que se destacan en los campos claves de la industria (minería, pesca, agroindustria, forestal, tecnología, finanzas, etc.) vayan a las mejores escuelas del mundo, a cambio que a su retorno enseñen en las universidades  e institutos  tecnológicos, juntando de tal modo la experiencia y el conocimiento de punta al servicio de la juventud, garantizando los boletos de entrada en las nuevas oportunidades de un mundo tan cambiante.

La tecnología es transversal a todas las materias, en todos los campos, sin excepción.   En Perú parece ello reservado a los que estudian tecnología de la información o carrera similar. Craso error.

La Singularity University (esa universidad que surge de la alianza entre la NASA, Google, MIT y otras entidades del mayor y mejor nivel para hacer realidad el futuro -ciencia aplicada-) están advirtiendo que el 60% de los niños de hoy trabajarán, en un futuro cercano, en asuntos que aún no existen, así como que en no más de 10 años por lo menos el 50% de los médicos no será necesario que hagan lo que hoy en día vienen realizando, y voces de la tecnología se suman para señalar que la administración de justicia dejará de manipularse por las subjetividades de fiscales, jueces y abogados, alineándolos a algoritmos que no permitan esas dilaciones y artimañas.- También que habrá energía limpia, eficiente y barata para más gente, y muchos cambios más profundos y sustanciales en salud, seguridad, energía, agua, alimentación, transporte, medio ambiente, y un largo etcétera.

Julio Frank (presidente de la universidad de Miami) entrevistado por Andrés Oppenheimer dijo “Ahora, vamos a tener una arquitectura abierta, en la cual la gente va a entrar y salir todo el tiempo, toda la vida (de la universidad). No será sólo por el enriquecimiento personal, sino también por las demandas de un mercado de trabajo cambiante. Entonces tenemos que desarrollar capacidades analíticas de los estudiantes, que les den la flexibilidad para adaptarse a un mercado de trabajo cambiante durante toda su vida”.  Muy poco de ello estamos previendo en nuestro querido Perú.

La mayoría de las maestrías y doctorados no poseen el nivel que debieran tener como mínimo, y aún las de más prestigio suelen tener currículos en gran parte desvinculados a la realidad local, a las potencialidades de la región, a las ventajas competitivas peruanas y a la predisposición y uso de la tecnología disponible en las diferentes áreas del conocimiento.

Pero existe una resistencia o paradigma en nuestro país que induce a mirar de costado tanto a las ventajas competitivas con las que ha sido bendecido el Perú, como a la revolución tecnológica que ya estamos viviendo y que sólo será más rápida y profunda cada vez. Recordemos la Ley de Moore que, en términos coloquiales, nos dice que cada dos años (ahora cada año) se duplica la capacidad (transistores / chips), que son más pequeños, eficientes y baratos. Ergo, la tecnología estará disponible en casi todo lugar, actividad, objeto y circunstancia. No reconocer esto sólo nos alejará de las oportunidades, el desarrollo y la realidad.

Me remito a un proverbio chino para terminar estas reflexiones: El mejor momento para plantar un árbol fue hace 20 años, el segundo mejor momento es ahora”. Lampadia

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